Modificaciones temporales al Programa “Hoy no circula” en la Ciudad de México. Una medida… ¿Necesaria?

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política)

Por Carlos Palomares Rivera

En marzo de este año se dieron las condiciones para que después de catorce años, se declarara una contingencia ambiental en nuestra capital. Lo anterior derivo en una serie de medidas gubernamentales destinadas a mejorar la calidad del aire en la Ciudad de México.

Es preciso señalar en este punto que una contingencia ambiental es un conjunto de medidas que se aplican cuando se presenta un episodio de contaminación severa, durante el cual, las concentraciones de ozono o de partículas suspendidas alcanzan niveles que ponen en riesgo la salud de la población[1].

En una ciudad tan poblada como la nuestra no es difícil creer que estos episodios sean recurrentes, sin embargo, el hecho que dio lugar a esta situación fue de tal magnitud que derivó en una serie de medidas bastante severas para la población.

Para dar un panorama sobre la precaria situación actual, señalaré algunos datos que muestran la calidad del aire en esta demarcación.

Entre 1997 y lo que va del 2016 se han registrado diecisiete contingencias ambientales[2] ; la última se dio el 18 de septiembre de 2002 cuando se alcanzaron 242 puntos IMECA[3], sin embargo, el 3 de diciembre de 1988 los puntos IMECA marcaron el máximo de los últimos diez años pues se alcanzaron los 280[4].

No obstante lo anterior, el 17 de marzo de 1992 se decretó contingencia ambiental fase tres[5], en aquel año, la contaminación fue tal que se alcanzaron 398 puntos IMECA lo que derivó en medidas como el doble hoy no circula[6] y el cierre de escuelas, sin embargo, esta medida solo fue aplicada el día siguiente, es decir, solo el 18 de marzo de 1992 aplicó esta medida.

La contingencia ambiental que presentó la Ciudad de México el pasado 14 de marzo fue de 194 puntos IMECA.

Derivado de lo anterior, hay algunas cuestiones que se deben analizar:

La primera que viene a mi mente es ¿Cómo es posible que en 1992 hayamos alcanzado prácticamente el doble de puntos IMECA que en la última contingencia  y las medidas solo aplicaran un día?

A la cuestión anterior se debe señalar que el parque vehicular de 1992 y el de inicios de 2016 es diferente, en la actualidad, circulan en nuestra capital alrededor de 4.55 millones de unidades sin contar los autos ilegales y los regularizados[7]

El número de población que podía acceder a comprar un vehículo era más reducido que en la actualidad, ahora, ser sujeto de crédito para la compra de un automóvil es sumamente más fácil.

Hay autos a bajo costo y con facilidad de pagarlos hasta en sesenta meses lo que resulta en más vehículos circulando por la calle.

La segunda, ¿por qué ante las contingencias anteriores las medidas restrictivas sobre la circulación de vehículos no fueron tan severas?

Es importante señalar que en las contingencias pasadas, al paso de las horas, los puntos IMECA bajaban a menos de 150 por lo que la contingencia se desactivaba al día siguiente, la situación actual no es así pues la contingencia ambiental fase uno se mantuvo por tres días, desde el 14 de marzo hasta el 17 del mismo mes y el 4 de abril del este mismo año se decretó nuevamente contingencia ambiental fase uno al alcanzar 156 puntos IMECA, sin embargo, esta fue desactivada al día siguiente.

Ahora bien, ¿En qué consisten las modificaciones temporales al programa “hoy no circula”?

Los vehículos automotores se distinguen por dos características, la primera se determina en razón de que tan contamínate es el vehículo, para identificar el grado de contaminación se otorga[8] una calcomanía con los números 00, 0, 1 o 2[9].

La segunda es el número final de la placa a la cual se le otorga un color quedando de la siguiente forma:

Terminación de placa y color del engomado Restricción para circular
5 y 6  engomado amarillo Lunes
7 y 8 engomado rosa Martes
3 y 4 engomado rojo Miércoles
1 y 2 engomado verde Jueves
9 y cero engomado azul Viernes

Sumado a lo anterior se aplica el programa “hoy no circula sabatino” quedando se la siguiente forma:

Primer sábado de Cada mes Terminación de placa 5 y 6 engomado amarillo
Segundo sábado de cada mes Terminación de placa 7 y 8 engomado rosa
Tercer sábado de cada mes Terminación de placa 3 y 4 engomado rojo
Cuarto sábado de cada mes Terminación de placa 1 y 2 engomado verde
Quinto sábado de cada mes Terminación de placa 9 y 0 engomado azul

En condiciones ambientales favorables en nuestra Ciudad los hologramas 00 y 0 quedan exentos de este programa, por lo tanto,  únicamente serán sujetos los autos cuya verificación marque el número 1 o 2.

Bajo la desafortunada calidad del aire en la capital del país el programa “hoy no circula” no hace excepciones de ninguna índole, es decir, sin importar que tanto contamine tu automóvil deberás acatar las restricciones para circular en razón del número final de tu placa o el color de tu engomado. De tal suerte que desde el 5 de Abril y hasta el 30 de junio de 2016 los hologramas 00, 0, 1 o 2 dejan de circular un día a la semana y un sábado de cada mes.

Aunado a lo anterior si dentro de este periodo si vuelve a presentar una contingencia se aplicara un emergente plan de acción que consiste en decretar “doble hoy no circula” quedando de la siguiente forma:

Día Dejan de circular
Lunes Terminación de placa 5 y 6 engomado amarillo y terminación de placa 3 y 4 engomado rojo
Martes Terminación de placa 7 y 8 engomado Rosa y terminación de placa 1 y 2 engomado verde
Miércoles Terminación de placa 3 y 4 engomado rojo y terminación de placa 9 y 0  engomado azul
Jueves Terminación de placa 1 y 2 engomado verde y terminación de placa 5 y 6 engomado amarillo
Viernes Terminación de placa 9 y 0 engomado azul y terminación de placa 7 y 8 engomado rosa
Sábado Terminación de placa par (2, 4, 6, 8 y 0) y permisos
Domingo Terminación de placa non (1,3,5,7 y 9)

Lo anterior me lleva a cuestionarme qué tan necesarias son estas medidas a lo que, derivado de los datos aquí expuestos, concluyo que SI son necesarias por las siguientes razones:

  • El parque vehicular en nuestra ciudad ha crecido notablemente en los últimos, antaño tomaba menos tiempo trasladarse de un punto a otro que en la actualidad pues ahora los habitantes de esta ciudad debemos considerar el transito que encontraremos en nuestro camino si queremos llegar a tiempo a nuestro destino.
  • La figura de la “hora pico”[10] empieza a desaparecer pues en esta ciudad cualquiera es “hora pico”.
  • La accesibilidad a créditos para adquirir un vehículo aumento en los últimos diez años, situación que me parece correcta pues beneficia directamente a la clase media del país y la industria automotriz genera millones de empleos en nuestro territorio, sin embargo, debemos afrontar el costo que ello implica pues a mayor número de sujetos de crédito el aumento de vehículos circulando y contaminado en la capital mexicana aumenta significativamente cada año.
  • La falta de oportunidades como empleo o  educación en todo el país pero, sobre todo, en la zona aledaña a la Ciudad de México[11] trae como consecuencia que un gran número de personas llegue a la capital del país en busca de satisfacer sus y  esto trae como consecuencia que más vehículos circulen en nuestro territorio.
  • Debo señalar que como capitalinos debemos ponderar nuestra salud ante la comodidad que ofrece un automóvil.

Si bien es cierto que estoy de acuerdo con las medidas señalare algunos aspectos que considero mejorarían las decisiones  tomadas por el gobierno de la Ciudad de México.

  • Primera: Ofrecer transporte público gratuito en la ciudad no soluciona los problemas de movilidad en la capital. No es secreto que el transporte público es deficiente e insuficiente.

Mejorar el servicio concesionado o a cargo del gobierno de la Ciudad de México ayudaría a que los capitalinos lo prefiriéramos sobre el automóvil.

  • Segunda: Durante la temporalidad de las modificaciones al “programa hoy no circula” se debería dejar libre el acceso a los segundos pisos de periférico lo que agilizaría el tránsito.
  • Tercera: La finalidad de la verificación obligatoria para obtener un holograma es que se demuestre que el automóvil contamina lo menos para así poder ser sujetos de exención al programa “hoy no circula”. Considero que si en el periodo donde sin importar tú holograma dejaras de circular un día a la semana y un sábado al mes se suspendiera también el pago de la verificación los capitalinos tomaríamos con mejor cara el programa.

Finalmente es importante señalar que la grave situación que enfrenta la Ciudad de México no debe tomarse a la ligera, invito al lector a hacer una reflexión profunda sobre la conservación del medio ambiente y la preservación de los recursos naturales. Seamos más consientes con nuestro mundo cuidando el agua, reciclando, prefiriendo productos biodegradables, optando por fuentes de energías alternativas, incentivando proyectos sustentables, en fin, hay muchas formas de concientizarnos con nuestro mundo para así aspirar a una mejor calidad de vida.

 

[1] Definición consultada en:

http://www.transparenciamedioambiente.df.gob.mx/index.php?option=com_content&view=article&id=92%3Aique-son-las-contingencias-ambientales&catid=50%3Aaire&Itemid=414

[2] Se activa contingencia ambiental fase 1 cuando los puntos IMECA son iguales o superiores a 150 y menores a 200 puntos, una vez superados los 200 puntos se aplica contingencia fase 2.

[3] El Índice Metropolitano de Calidad del Aire es un valor de referencia sobre los niveles de contaminación.

[4] Consultado en: http://www.aire.df.gob.mx/default.php

[5] Hasta 2013 el esquema marcaba tres fases, en la actualidad solo existen dos.

[6] Es importante señalar que apenas tenía tres años la puesta en marcha.

[7] Autos de origen extranjero.

[8] una vez realizado el proceso de verificación obligatorio.

[9] Donde 00 es contamina poco y 2 es contamina mucho.

[10] Expresión coloquial designada al momento del día en que la afluencia vehicular es mayor.

[11] Es decir, estados como el Estado de México, Hidalgo, Puebla, y Morelos.

Eutanasia

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política), Jacqueline Miranda De los Santos

Por Jacqueline Miranda De los Santos

Mucho se ha hablado sobre este tema, que puede analizarse desde diferentes perspectivas. Desde el sentido médico, religioso o bien social. Antes de adentrarnos en cualquier punto, es importante comprender el tema desde la raíz etimológica.

Eutanasia es una palabra griega que proviene de “eu” bien y “thanatos” muerte, que juntos significan “buena muerte” podemos establecer de esta manera que la eutanasia es la acción u omisión que acelera el proceso natural del humano hacia la muerte, con la intención de que la persona no sufra.

La eutanasia se clasifica de dos formas, la activa y la pasiva. La primera es aquella que consiste en provocar la muerte de forma directa, mientras que en la segunda hay una omisión u suspensión del tratamiento al que la persona está sometida para finalmente concluir con su vida. Dentro de esta segunda clasificación, existe la eutanasia indirecta la cual consiste en una inyección terapéutica o bien ciertos procedimientos que tienen como efecto secundario la muerte.

La naturalidad con la que podemos ver o no la muerte, logra formar uno de los pilares fundamentales de este artículo. Desde una perspectiva religiosa: ¿sería correcto interrumpir el designio de Dios por el temor a sufrir ante una enfermedad? La religión cristiana a través de la biblia nos establece que es Dios quien tiene la última palabra sobre este hecho, esto se determina en los siguientes versículos: 1 Corintios 15:26, 54:56; Hebreos 2:9; Apocalipsis 21:4. Incluso muchos estudiosos de la religión, piensan que las personas pueden pasar por grandes sufrimientos antes de morir y ascender al cielo. Dios otorga con un propósito la vida y del mismo modo sabrá el momento de quitar ese don. Sin embargo, se dice que Dios otorgó, también el libre albedrío, esto consiste en creer que los humanos somos capaces de tomar nuestras propias decisiones, sin la intervención de una fuerza ajena que decida nuestros escenarios y respuestas, lo que nos daría la posibilidad de elegir morir ante una enfermedad, sin vernos como dioses o pretender serlo.

La religión no es una oposición o algo que guíe los pasos de todos. Pero existe la construcción social de lo que es “correcto” o “incorrecto” o bien de lo que es “bueno” y “malo” construcciones que muchas veces son solo limitantes o tabúes sobre ciertos temas que ocasionan miedo al ser algo no común o desconocido. La opinión social muchas veces es influenciada por aspectos religiosos por lo que este punto y el anterior van directamente relacionados, pues la mayoría considera que es un tema que va en contra del designio de Dios. Por lo que la mayoría aunque no sean propiamente creyentes, desaprueba la eutanasia.

Hasta este punto podemos tener una perspectiva un poco más clara sobre este tema. Pero que sucedería si somos nosotros quienes nos vemos afectados por una situación así, ya sea que nosotros tengamos que decidir el momento en el que moriremos o hacerlo por alguien más, o ser un espectador un observador de la decisión de un familiar, quizá la forma de ver este problema cambiaría las cosas.

No es lo mismo gozar de buena salud, de estar en condiciones óptimas y considerar como una negativa la eutanasia o bien, creer que la aceptaremos hasta que se trata de nuestro padre, madre o hijo quien se encuentra en tal situación que la eutanasia parece la mejor opción.

El 27 de abril de 2009 nace una niña de nombre Camila quien presento hipoxia cerebral lo que impidió que respirara lo que la llevo a un estado de coma, el tratamiento siguiente para mantenerla con vida consistió en una traqueotomía y el implante de un botón gástrico para poder alimentarla esto con apenas cuatro meses. Fue en 2011 cuando la madre solicitó por medio de una carta a la entonces presidenta de Argentina un cambio en la legislación para la muerte digna. Logrando que fuera aceptada un año después y desconectada del respirador que la mantenía con vida un mes después.

Las posibilidades de que Camila se recuperara y tuviera una vida “normal” eran improbables, el tratamiento al que era sometida era doloroso. Aunque posiblemente la traqueotomía y el botón gástrico solo causaran malestar físico para la menor, la madre también sufría emocionalmente al ver a su hija en dichas condiciones, es evidente que Camila nunca iba a poder decidir por sí misma, pero en este caso toma las decisiones la madre.

Otro caso muy importante es del colombiano José Ovido González Correa, quien a sus 79 años pidió formalmente la eutanasia tras padecer un tipo de cáncer que le provocaba dolores insoportables su petición fue discutida por las autoridades colombianas y aprobada en 2015 falleciendo el 26 de junio por este método.

“México es el país que más aprobación muestra a la eutanasia al obtener un índice de 7.14 en el estudio, seguido de Uruguay con el 6.32 y Costa Rica con el 5.88. Los más conservadores en el tema son El Salvador (3.33) y Bolivia (3.58).

Sin embargo, entre los jóvenes de México, considerados por el estudio como la población entre 18 y 35 años, se muestra una disminución de 0.5 puntos en la aprobación de la eutanasia de 2012 y 2014.

La mayor disminución se registró en Argentina, de 1.6 puntos. También hubo bajas en la aprobación entre los jóvenes en Chile, donde este año murió la joven Valentina, que pedía la muerte asistida.

En México, una reforma a la Ley General de Salud y al Código Federal permite desde el 2008 la eutanasia pasiva, la cual otorga el derecho a los enfermos terminales a suspender el tratamiento curativo y a recibir solamente cuidados paliativos.”[1]

Aunque somos una cultura que propiamente convive con la idea de la muerte, que incluso tenemos días para celebrar, es un tema al que cualquier humano incomoda y no siempre está consciente que la vida siempre ha de culminar, y no sabemos si para retornar, para ser otra cosa o para alcanzar el paraíso prometido. La forma de morir finalmente no tiene mucha importancia, desde una perspectiva en la que uno ya no existe más y es desde muchas ópticas irreversible. No hay profesión que tema más a la muerte que la de los médicos. Siempre están luchando por mantener la vida, parece este tema una contradicción entre lo que aprenden y lo que en determinado momento requieren los pacientes.

“El hecho es que para el médico, para muchos médicos, la muerte sigue siendo una especie de enemigo, por lo menos uno capaz de sacudir una y otra vez sus propios sentimientos de omnipotencia y herir su vanidad. Por eso no es raro que algunos se muestren evasivos o que terminen excluyendo la idea de la muerte del campo de su interés y de su conciencia.”[2]

Qué tan prematuro es para un médico predecir desde el inicio que su paciente, enfermo de cáncer está en una condición en la que irremediablemente morirá y sufrirá. Actualmente es realmente difícil manejar todas las aristas de un problema en el que el paciente tiene una enfermedad en la que la cura aún no está en las manos. En estos casos el médico debe informar al paciente de cuál es la realidad del problema y no aislarlo de todas las posibilidades.

Por ultimo hay dos puntos que no hemos mencionado en este tema crucial, economía y dignidad. Para algunos no significaría nada los gastos que genera mantener un paciente conectado a una vida artificial, de cierta forma el estatus económico podría hablar de poseer mayores posibilidades de existir con dignidad, parece que para muchos otros pacientes esto no es una realidad, realmente cuál es panorama actual del sistema público de salud en nuestro país. Tan solo los pacientes con cáncer que no poseen la posibilidad de ser atendidos en el sector privado, recibir tratamiento en muchas ocasiones resultan desde el sector público incosteables. ¿Cuáles son las posibilidades de mantener a personas con muerte cerebral o en coma, si solo se tiene lo esencial para sobrevivir? Y hablo aún más allá de otro tema controversial la eutanasia social por no tener las condiciones económicas miles de recién nacidos mueren abandonados en las calles o las personas mayores abandonados bajo mismas condiciones, el Estado puede por medio de políticas públicas mantener a todas estas personas, mantener a alguien que depende de instrumentos médicos para vivir. Posiblemente esto nos muestre la falsedad del artículo primero de Declaración Universal de los Derechos Humanos, que a la letra establece: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos”.

Sin embargo, como lo establece Arnoldo Kraus, la dignidad y los derechos están determinados por la condición económica. Pensar en eutanasia, posiblemente es pensar en derechos humanos y dignidad. Recurrimos al Kraus para expresar con sus palabras que he expuesto al respecto.

“La segunda fórmula del imperativo categórico se refiere a la dignidad humana: “Obra de manera de tratar a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de otro, siempre como un fin y nunca sólo como un medio”. Kant agrega: “Lo que tiene un precio puede ser sustituido por cualquier cosa equivalente; lo que es superior a todo precio, y que por tanto no permite equivalencia alguna tiene dignidad”.

Los seres humanos son en sí mismos un fin, carecen de valor relativo —no tienen precio—, y tienen, en cambio, un valor intrínseco, esto es, dignidad.”[3]

La dignidad humana, desde el pensamiento de Kant, siempre radicará en la autonomía, en la capacidad de decidir lo que es más conveniente lo que no nos aleja de seguir siendo hombres con dignidad. De esta manera, en este tema, estemos más cerca de un verdadero respeto a los derechos humanos.

[1] http://mexico.cnn.com/nacional/2015/06/24/uruguay-y-mexico-los-dos-paises-latinos-que-destacan-por-ser-liberales

[2] http://www.nexos.com.mx/?p=25094

[3] http://www.nexos.com.mx/?p=25087