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Replantear los sistemas

Por Jacqueline Miranda de los Santos

Una mañana la humanidad despertó con la noticia de que un nuevo virus había llegado, las redes sociales se inundaron de información, desinformación y memes, el epicentro de todo ocurrió en Wuhan, en poco tiempo la vida cotidiana se vio mermada al menos en la zona, y sin percatarnos de nada en unas cuantas semanas la enfermedad avanzó al mismo ritmo que la vida moderna, que la modernidad líquida, en un abrir y cerrar de ojos se esfumó de las manos de quienes controlan el caminar de la humanidad.

De Wuhan a toda China, de China a Europa, los más afectados España e Italia, de Italia para América; Estados Unidos superando al 30 de marzo a China con más de 120 mil casos, en todo el mundo se registraron más de 693 mil casos y más de 33 mil defunciones.

De esta forma cuando el humano volvió a abrir los ojos se percató de que el control sobre ciertas situaciones no está en manos de todos los individuos con cierto nivel adquisitivo, poder político, o posición social ya que a diferencia de otras enfermedades que han dejado huella en la humanidad, ésta no respetó  ninguna condición, figuras de la política como el Primer Ministro de Inglaterra, deportistas, cantantes, empresarios millonarios, cualquiera; vulnerando más a personas con enfermedades como diabetes, cáncer, VIH, personas mayores cuyo sistema inmunológico es deficiente; la medida para controlar y contener el problema es la puesta en cuarentena de la población en general, lo cual desde la teoría permite disminuir el número de casos diarios y no sobre saturar el sistema de salud de cada país.

Sin embargo con cada paso que este nuevo virus da por el mundo hay otro tipo de efectos, los económicos, los políticos y por ende los jurídicos; la ciencia de la salud no es una herramienta aislada de las ciencias sociales y cada que hay una irritación en un sector específico de los sistemas, estos generarán movimientos que nos llevarán a cambiar (evolucionar) diversos aspectos del día a día.

Para México una de las situaciones más complicadas deriva de su realidad social y económica, al menos el 56.3 % de la población se encuentra en la informalidad, esto quiere decir que gran parte de ese porcentaje obtiene ingresos que usa en su día a día y para subsistir es necesario continuar con dicha actividad, podemos pensar en los comerciantes de Tepito, o los vendedores ambulantes que usan el transporte colectivo para ofrecer sus productos, las personas que venden alimentos, aquellos que hacen reparaciones de autos, electrodomésticos, muchas de estas personas no podrán quedarse en casa durante el periodo que determina si el impacto sobrepasará el límite del sector salud, si bien el Covid-19 es una enfermedad que no afecta a sólo un sector (en términos de salud) si generará mayor estruendo en las familias más susceptibles.

El capitalismo y la vida moderna nos han llevado a vivir de una forma imparable, consumimos todo lo que podemos para llenar vacíos que creemos tener para darnos cuenta que debemos seguir consumiendo de forma desmedida sólo para satisfacer nuevas necesidades, así la vida se vuelve líquida y se nos va en trabajar para consumir, para creer que estamos completos y cuando nos damos cuenta de que no, seguimos en marcha para obtener más, así cuando la modernidad y el capitalismo nos hacían correr hacia quién sabe dónde, el virus paralizó el sistema exponiendo ciertas verdades; al sistema actual no le importa que estemos completos, no le importa el humano, le importa el consumidor, le interesa solo el que tiene poder adquisitivo, así se demostró cuando ciertos grupos empresariales mandaron a sus trabajadores a casa sin goce de sueldo o disminuyendo prestaciones laborales, y el anterior sólo es un caso conocido por tratarse de empresas a las que la mayoría de las personas recurren en su día a día, entre los casos que no escucharemos está el de las empleadas domésticas, quienes en su momento deberán retirarse a casa probablemente sin goce de sueldo ni servicio médico, sin nada.

En la parte más superficial del problema, el Covid-19 desnudó la fragilidad humana pero sobretodo, la fragilidad del sistema-mundo, de la economía, de los vínculos sociales, de la psique de cada individuo impulsado a comprar papel de baño sin medida por el miedo a la escasez, sin darse cuenta que el modelo actual de consumo nos lleva a una velocidad acelerada hacia aquel rumbo.

Niklas Luhmann establece que aunque los sistemas (jurídico, político y económico) poseen autonomía entre ellos la forma en que responden a ciertos estímulos tiene injerencia en la forma en cómo estos evolucionan o se transforman, para dar soluciones. El pulso al sistema que provocó el virus, indiscutiblemente llevará a una transformación, hay una línea en la que una vez que la crisis pase las cosas deberán ser diferentes, cada pulso (sobre todo a la economía) lleva a nuevas respuestas e interpretaciones sobre el cómo en adelante deberemos de responder a crisis como la del Covid-19, pero también a otros problemas similares.

México necesita cambiar

México necesita replantearse demasiadas cosas, si bien es cierto que el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador apenas comienza marcando diferencias, necesita apostar por nuevas cosas como incentivar más al sector salud, mayor calidad y más apoyo. Necesitamos replantear los modelos fiscales de tal forma que la contribución que realizamos sea equitativa y que ante futuras crisis el nuevo modelo fiscal nos ayude a responder con incentivos económicos que mantengan al país de pie.

Es necesario replantear las relaciones laborales, desde las formales que afectan a los trabajadores hasta las informales donde se concentra la mayor parte de la población. Es importante pensar en soluciones medioambientales que permitan el desarrollo sustentable de la humanidad, necesitamos modificar el sistema de consumo actual, parar la vida acelerada a la que la modernidad nos somete.

Requerimos construir nuevos modelos de justicia solidaria, sociedades más justas en donde los privilegios no existan y todos podamos acceder a los mismos servicios públicos donde la salud no sea sólo para unos cuantos, necesitamos un nuevo modelo de derecho resiliente que preste mirada a los que aún no son vistos, a los que el mismo sistema ha oprimido y negado existencia.

La construcción de la realidad una vez pasada la crisis exigirá nuevos planteamientos desde cada sistema que compone la sociedad, exigirá que la sociedad cambie y transforme el panorama que hoy se expone ante nuestros ojos.

La sociedad ha sido sometida a ver lo innegable, ha sido llevada a recibir un pulso que la obliga a cambiar los modelos y paradigmas, no dar ese paso nos condena a acelerar nuestra caída al precipicio, negarse a cambiar es impedir la transformación.

El Covid-19 nos prueba, nos hace sentir asustados pero es una oportunidad real para cambiar el rumbo y marcar un antes y un después.

La realidad esquizofrénica

Por Jacqueline Miranda de los Santos

El lunes pasado mientras salía a prisa porque como cada mañana era tarde, di unos pasos a modo de trote cuando olvide brincar la reja que llevaba semanas ahí, la gravedad hizo lo propio, y las rodillas terminaron raspadas. El hecho sin duda me disgustó y culpe a la reja, a la persona que la puso ahí. Así varios días después llegué a la reflexión que la torpeza es mía.

Comiendo algunos días después una hamburguesa en un restaurante conocido, unos niños entraron vendiendo mazapán, su rostro estaba cansado y su ropa algo vieja, toda la gente decía que no y otros fingían no verlos. Unos minutos después un niño de 3 años se acercó, su mamá le dijo que en el auto le daría sus papas, mire de reojo, su ropa y su contexto es tan diferente y sí, privilegiado, aunque nos retumbe y canse la palabra.

Hace unas semanas la noticia de que un niño en México[1] que había disparado un arma matando a su maestra, e hiriendo a compañeros, y después se suicidara conmocionó a nuestro país, la primera reacción de medios y autoridades fue culpar a los videojuegos. Las opiniones corrieron como ríos feroces, la razón es que si bien hay juegos violentos y que no son aptos para ciertas edades, México también es un país sumamente violento cuya seguridad pública aún es una asignatura pendiente.

Sí, la educación empieza en casa, de eso no hay duda, pero, ¿qué hay afuera? La respuesta es  violencia, México es el país que sin estar en guerra tiene tantos homicidios parece estarlo. En la primer quincena de 2020[2] ya se habían cometido al menos 200 asesinatos en todo el país. Rebobinemos el tiempo y vayamos a otro caso, Edgar Jiménez Lugo[3] fue un niño de 11 años que se volvió sicario, aprendió a matar por dinero porque no había otro panorama, esto sucedió en 2010, ¿en qué realidad vivimos? En una donde el mejor escenario inclusivo es pertenecer al narco, una donde en el mismo espacio de comida se comparten dos realidades un niño feliz de comer papas fritas y niños que deben vender para subsistir y que en realidad son invisibilizados por las mismas personas que se sienten incómodos con su presencia.

En unos meses una norma (inútil) será emitida y los que resultan ser fanáticos del derecho pensarán que la gran labor está realizada. “Tenemos un artículo, una ley, que disminuye las condiciones de marginación de los niños de la calle”. Orgullosos creerán que el derecho ha mejorado la vida de ellos porque ya los toma en cuenta, es probable que la mayoría de ellos no conozca durante toda su infancia esas normas que los benefician y mucho menos puedan acercarse a una persona que les ayude a luchar por esos derechos plasmados para ellos; por otra parte habrán políticas públicas que hablen de modificar la realidad, de programas sociales que los ayuden, el problema es la percepción de la realidad social y el entendimiento de que en 10 años nada se ha logrado.

¿Cómo construir desde la realidad que no se quiere ver?

No creo que la sociedad necesite engrosar el derecho, no necesitamos más mochila segura, y programas que no van a la raíz, es necesario comprender que la realidad que algunos percibimos es limitada por nuestro contexto y sobre todo por nuestras creencias, que no podemos entender tan fácil el sufrimiento del niño de 10 años que debe hacer frente a su condición de desigualdad, porque sencillamente somos observadores y necesitamos ver el problema desde su posición, únicamente trabajando con ellos es como podremos construir y atar puentes hacia una realidad más certera. Las verdades absolutas no son poseídas por los senadores ni los diputados, ni los gobernadores; si ellos no están en contacto y cara a cara con el problema, alejados sólo perciben una realidad esquizofrénica.

El segundo punto deberá llevar a la comprensión de que el derecho no es un modelo justo, contiene elementos dentro de su núcleo que lo llevan a no evolucionar a la par de la actual condición social convirtiéndolo en ocasiones en sólo un modelo operacional o un juego donde sólo las  personas con privilegios pueden jugar con él.

Por ejemplo, si bien es importante saber el contexto de Luis Ángel, también es cierto que hurgar en lo más oscuro de su familia para que el Estado se deslinde de la realidad que vivimos es una falla. Sí, la familia es el núcleo, pero las acciones del Estado (de sexenios anteriores) han abierto y mostrado a la sociedad que la violencia es un mecanismo vigente, no se puede culpar a la cerca por el descuido de andar distraído. La siguiente caída podría ser peor y quizás no haya videojuegos o familiares con antecedentes que culpar, porque en esa misma línea también está el caso de Edgar o los miles de niños de la calle y en la calle, aquellos que la gente prefiere no mirar y que a veces el Estado parece olvidar.

Sin embargo, esto no es más que una reflexión que puede ayudar (si así lo queremos) a ver cosas que a veces son difíciles de asumir, parte de la realidad es que tenemos una sociedad con un tejido descompuesto y la segunda verdad es que el derecho no podrá como herramienta única arreglar todo lo que hoy estamos viviendo.


[1] Yañez Brenda, El menor que disparó en Torreón “es un hijo de la guerra”, Expansión Política. 15/01/2020, consultado en:

https://politica.expansion.mx/mexico/2020/01/15/el-menor-que-disparo-en-torreon-es-un-hijo-de-la-guerra-redim

[2] Guanajuato bajo el látigo de la violencia, 213 homicidios en 15 días. Infobae, 16/01/2020. Consultado en:

https://www.infobae.com/america/mexico/2020/01/16/guanajuato-bajo-el-latigo-de-la-violencia-213-homicidios-en-solo-15-dias/

[3] Guerrero, D., Ponchis, el niño sicario que aprendió a matar a los 11 años, Excélsior, 3/09/2019, consultado en:

https://www.excelsior.com.mx/nacional/el-ponchis-el-nino-sicario-que-aprendio-a-matar-a-los-11-anos/1334134

La norma jurídica como causa de corrupción

Por Miguel Ángel Tamayo

Los índices de percepción de corrupción colocan a México como uno de los países más corruptos del mundo. Por ello, el combate a este problema es un tema relevante en la agenda pública. Según Reyes Heroles, “los estudios sobre corrupción son bastante recientes. Las ciencias sociales han dedicado mucha energía y recursos a desentrañar otros fenómenos, los ciclos económicos, la vinculación entre recursos naturales y riqueza, las vías más cortas al desarrollo, antes que el del origen y terapéutica de la corrupción”[1].

Lo que sabemos acerca de la corrupción es que se trata de un fenómeno global que está presente en países en vías de desarrollo y también en países desarrollados. Así lo demuestra el Índice de Percepción de la Corrupción 2018 realizado por Transparencia Internacional, organización no gubernamental de carácter internacional. Este índice incluye una muestra de 180 países, de los cuales los países con menos corrupción son Dinamarca en el primer lugar, Nueva Zelanda en el segundo, y Finlandia, Singapur, Suecia y Suiza se encuentran empatados en el tercer lugar. México se ubica entre los países más corruptos del mundo ya que ocupa el lugar número 138, muy cerca de los países peor ranqueados que son Corea del Norte, Yemen, Sudán del Sur, Siria y Somalia, que aparece como el país más corrupto con apenas 10 puntos de 100 posibles[2].

Elaboración propia con información del Índice de Percepción de la Corrupción 2018.

La corrupción  “es un fenómeno universal con manifestaciones particulares en cada época y en cada nación”[3]. No existe consenso sobre la definición del concepto corrupción. Por ejemplo, para el catedrático de la Universidad de Harvard, Robert Klitgaard, “la corrupción es el abuso de un cargo con fines personales. Este cargo, dice el Profesor, puede ser público o privado, pero la corrupción es considerada, normalmente, como un fenómeno público”[4]. Otra propuesta es la ofrecida por el Dr. González Llaca: “acción u omisión de un servidor público o de una persona natural o jurídica del sector privado, que usa o abusa de su poder para favorecer a intereses particulares, a cambio de una recompensa o de su promesa, dañando así al interés público y/o en de la entidad privada en la que labora”.[5]

En la corrupción no intervienen únicamente servidores públicos, sino también particulares. Ambos sectores, público y privado, con su hacer o no hacer, degeneran las normas previamente establecidas para el curso de actividades específicas, y cuyo cumplimiento interesa a la sociedad en su conjunto. La corrupción tiene distintas manifestaciones y de igual manera sus causas son variadas. A decir de Lilia Aguilar, “existen muchos tipos de corrupción y contextos en los que se dan, y en cada uno es posible encontrar causas sociales, económicas, institucionales, o incluso políticas o hasta culturales”[6].  En suma, las causas de la corrupción “pueden dividirse principalmente en dos tipos: los sociales, es decir, aquellos relacionados con cuestiones culturales y sociológicas; y los institucionales, provenientes del diseño normativo de las instancias gubernamentales, así como de los distintos incentivos y sanciones”[7]. Según Amparo Casar, “el componente institucional está relacionado con la baja calidad de las instituciones, así como con los marcos normativos y regulatorios cuyos incentivos obligan o hacen racional que el individuo o la empresa incurran en actos de corrupción”.[8]

La corrupción tiene múltiples efectos en la economía, en la recaudación de impuestos, en la aplicación del derecho, en la desigualdad social, el uso de los recursos públicos, etcétera; sin embargo, suelen estar invisibilizados y puestos como algo que irremediablemente está presente en el colectivo social porque las personas aceptan tácitamente ciertos grados de corrupción. Sin embargo, es necesario advertir que “la corrupción tiene efectos materiales concretos en la vida cotidiana”[9], los cuales se experimentan en “el producto interno bruto, afecta los principios del fair play del mercado, desprestigia a las instituciones, promueve la inequidad social, y destruye nuestra dignidad y autonomía personal”[10].

Se han identificado instituciones jurídicas como causas de corrupción en las compras gubernamentales. Estas instituciones jurídicas generan espacios de opacidad en el resultados de la investigación de mercado que obligatoriamente se realiza previo al procedimiento de contratación; en el dictamen de selección del procedimiento de compra; en otorgar discrecionalidad para diseñar requerimientos que limitan la libre participación de proveedores en los procedimientos de contratación. La Comisión Federal de Competencia Económica “ha encontrado que, en ocasiones, los procesos de contratación tienen errores de planeación y diseño que limitan la concurrencia o reducen la rivalidad competitiva entre los licitantes, por ejemplo, en lo que se refiere a la elaboración (o ausencia) de investigaciones de mercado, la falta de transparencia en las reglas de participación, el establecimiento de requisitos injustificados o discriminatorios, y la elección del mecanismo de evaluación”[11].

Sin embargo, el mayor reto consiste en atajar normativamente la corrupción que ocurre entre entes del sector público. Una de las causas institucionales de corrupción consiste en el diseño normativo de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público. Esta Ley regula los procedimientos de contratación por parte del Gobierno Federal, pero excluye de su aplicación a las contrataciones entre entes públicos cuando alguno funge como proveedor o prestador de servicios.

Algunas de las reglas de las cuales están exceptuadas las contrataciones celebradas entre entes públicos se encuentran tanto en la selección del proveedor, en las condiciones contractuales, y en la ejecución y seguimiento del contrato. Al respecto, destaca que en estas contrataciones no son requisito la descripción pormenorizada de los bienes o servicios objeto del contrato; previsión de penas convencionales; causales de rescisión;  garantía de cumplimiento;  mecanismos de verificación y seguimiento de los contratos, así como el servidor público responsable de verificar el cumplimiento del mismo.

El 6 de noviembre de 2017 se publicó un oficio circular en el Diario Oficial de la Federación con algunas directrices aplicables a las contrataciones entre entes públicos. Una directriz a destacar es que en todos los casos se debía realizar una investigación de mercado, es decir, que se debía verificar que el bien o servicio que se pretende contratar existe en el mercado, que hay posibles proveedores a nivel nacional o internacional, así como el precio estimado, a efecto se asegurar las mejores condiciones en cuanto a calidad, oportunidad, precio y financiamiento. Otra directriz contenida en dicho oficio es la referente a acreditar que el ente público que fungirá como proveedor tiene la capacidad técnica, material y humana para cumplir el contrato en al menos 51%.

Hasta antes de noviembre de 2017 no se contaba siquiera con estas directrices, es decir, tampoco se aplicaban estas reglas a las contrataciones entre entes públicos. Hay razones fundadas para inferir que la emisión de este oficio obedece al informe sobre la cuenta pública 2013-2014 de la Auditoría Superior de la Federación, máximo órgano fiscalizador de México, y que sirvió como punto de partida de la investigación periodística denominada La Estafa Maestra[12] publicada el 5 de septiembre de 2017. Esta investigación dio cuenta de un complejo sistema de corrupción que involucró empresas fantasma, servidores públicos de alto nivel del Gobierno Federal, y en lo que aquí interesa, a ocho universidades públicas con las cuales se celebraron contratos sin las reglas previstas por la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público. Es decir, entes públicos contrataron a universidades sin realizar una investigación de mercado, sin establecer condiciones para garantizar la ejecución de los contratos, ni mecanismos de seguimiento y verificación de cumplimiento.

De modo que la institución jurídica prevista en el artículo 1o de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público que exceptúa a los contratos celebrados entre entes públicos de la aplicación de las reglas establecidas para las compras gubernamentales se configura como una causa institucional de corrupción.


[1] Reyes Heroles, Federico, Corrupción: de los ángeles a los índices, Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, México, Sexta edición, 2008, p. 9.

[2] Véase Transparencia Internacional, Índice de Percepción de la Corrupción 2018. Alemania, 2019, v. digital en: https://www.transparency.org/news/pressrelease/el_indice_de_percepcion_de_la_corrupcion_2018

[3] González Llaca, Edmundo. La corrupción, patología colectiva. Instituto Nacional de Administración Pública, México, 2005, p. 51.

[4] Wielandt, Gonzalo y Artigas, Carmen, La corrupción y la impunidad en el marco del desarrollo en América Latina y el Caribe: un enfoque centrado en derechos desde la perspectiva de las Naciones Unidas. CEPAL, Chile, 2007, p. 33.

[5] González Llaca, Edmundo, La corrupción… p. 53.

[6] Aguilar Gutiérrez, Lilia. Causas y soluciones para la corrupción en Salazar Ugarte, Pedro (Coord) ¿Cómo combatir la corrupción? UNAM, México, 2018, p. 34.

[7] Ethos laboratorio de política públicas, Sistema Nacional Anticorrupción y el Nuevo Régimen de Responsabilidades de los Servidores Públicos, México, 2017, p. 10.

[8] Casar, María Amparo, La Corrupción: Enemigo público #1 en La corrupción en México: Si transamos no avanzamos, Instituto Mexicano para la Competitividad,México, 2015, p. 17.

[9] Moreno Moreno, Eleazar Pablo, Entendiendo la corrupción y el derecho disciplinario en Salazar Ugarte, Pedro (Coord.) ¿Cómo combatir la corrupción? UNAM, México, 2ª Reimpresión, 2018, p. 168.

[10] Cárdenas Gracia, Jaime. Causas de la corrupción y soluciones para enfrentarla en Salazar Ugarte, Pedro (Coord.) ¿Cómo combatir la corrupción? UNAM, México, 2ª Reimpresión, 2018, p. 223.

[11]Mena Labarthe, Carlos, Marván Saltiel, Andrea, Zegarra Martínez, Mónica Elena. Recomendaciones para promover la competencia y libre concurrencia en la contratación pública. COFECE, México, 2016, p. 12.

[12] Véase https://www.animalpolitico.com/estafa-maestra/


Fuentes de consulta

GONZÁLEZ LLACA, Edmundo. La corrupción, patología colectiva. Instituto Nacional de Administración Pública, México, 2005.

REYES HEROLES, Federico. Corrupción: de los ángeles a los índices. Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, México, Sexta edición, 2008

TRANSPARENCIA INTERNACIONAL, 2019, Índice de Percepción de la Corrupción, 2018, Alemania.

WIELANDT, Gonzalo y ARTIGAS, Carmen. La corrupción y la impunidad en el marco del desarrollo en América Latina y el Caribe: un enfoque centrado en derechos desde la perspectiva de las Naciones Unidas. CEPAL, Chile, 2007.

AGUILAR GUTIÉRREZ, Lilia. Causas y soluciones para la corrupción en SALAZAR UGARTE, Pedro (Coord.) ¿Cómo combatir la corrupción? UNAM, México, 2ª Reimpresión, 2018.

ETHOS LABORATORIO DE POLÍTICA PÚBLICAS. Sistema Nacional Anticorrupción y el Nuevo Régimen de Responsabilidades de los Servidores Públicos, México, 2017.

CASAR, María Amparo. La Corrupción: Enemigo público #1 en La corrupción en México: Si transamos no avanzamos, Instituto Mexicano para la Competitividad,México, 2015.

MORENO MORENO, Eleazar Pablo. Entendiendo la corrupción y el derecho disciplinario en SALAZAR UGARTE, Pedro (Coord.) ¿Cómo combatir la corrupción? UNAM, México, 2ª Reimpresión, 2018.

CÁRDENAS GRACIA, Jaime. Causas de la corrupción y soluciones para enfrentarla en SALAZAR UGARTE, Pedro (Coord.) ¿Cómo combatir la corrupción? UNAM, México, 2ª Reimpresión, 2018.

MENA LABARTHE, Carlos, et al, Recomendaciones para promover la competencia y libre concurrencia en la contratación pública. COFECE, México, 2016.

“México vs la corrupción: extinción de dominio”

Por: Mauricio Suárez Montaño[1]

La extinción de dominio es un tema que se ha venido tratando en la agenda nacional durante los últimos meses, un tópico de enorme importancia y trascendencia que trata una figura medular en el combate a la corrupción, bandera de este nuevo gobierno.

Antes de entrar en el análisis de la reforma, resulta conveniente tener la definición del concepto de extinción de dominio, mismo que se traduce como la pérdida de los derechos sobre los bienes incautados por la autoridad a delincuentes, sin contraprestación ni compensación alguna para su dueño ni para quien se ostente o comporte como tal.

En el contexto nacional, la extinción ha sido señalada como un arma de doble filo por parte de diversas voces de la sociedad. Por una parte, esta figura es objeto de una carga social a raíz del abuso de poder del que se tiene registro en otros países, que confluye con el abuso de autoridad, en donde desafortunadamente México no desentona. Sin embargo, también debemos ser muy puntuales en señalar que el combate a la delincuencia organizada en todas sus expresiones, de la mano de esta nueva reforma, se fortalece de manera exponencial ya que se eficienta y unifica los procesos para que el Estado pueda decomisar bienes y recursos de procedencia ilícita o que hayan sido utilizados para cometer algún delito, en otras palabras, esta reforma en materia de extinción de dominio faculta a la Fiscalía a tomar medidas cautelares para inmovilizar acciones, cuentas bancarias, títulos valor o inversiones, así como bienes muebles e inmuebles pertenecientes a los grupos de delincuencia organizada.

Entrando en el andamiaje legal, el pasado 9 de agosto se publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto que da vida y por el que se expide la Ley Nacional de Extinción de Dominio, y se reforman y adicionan diversas disposiciones del Código Nacional de Procedimientos Penales, de la Ley Federal para la Administración y Enajenación de Bienes del Sector Público, de la Ley de Concursos Mercantiles y de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal en materia de extinción de dominio. Vale la pena subrayar que esta nueva Ley prácticamente se ensalza como un Código en la materia, ya que contiene y prevé toda una parte orgánica que contempla un sistema de pruebas, notificaciones, competencias, recursos, sentencia, entre otros.

Asimismo, resulta de primer orden separar el proceso de apropiación civil del juicio penal. Al respecto, se debe tener siempre en consideración que se tratan de dos procesos muy distintos, el primero, de naturaleza inminentemente civil, es un proceso oral y rápido en donde los bienes objeto del juicio se subastan, arriendan o se monetizan y por ende, salen de la esfera jurídica de los imputados y, el segundo, se trata de un juicio de naturaleza penal, el cual busca imponer las penas correspondientes a la o las personas imputadas por la presunta comisión de un delito. Ahora bien, hay que tener en cuenta que, si el ciudadano que sufrió un detrimento en su patrimonio a causa de la aplicación de esta figura y resultase inocente, la Ley prevé el mecanismo para el el pago de una indemnización justa como medida resarcitoria por los daños ocasionados.

Aunado a lo anterior, es de destacarse que con esta reforma se amplía el catálogo de delitos para la aplicación de la figura de la extinción de dominio, por lo que los hechos de corrupción, encubrimiento, delitos cometidos por servidores públicos, delincuencia organizada, robo de vehículos y delitos en materia de hidrocarburos, petrolífero y petroquímicos (huachicoleo), entre otros también serán objeto de aplicación de esta figura. Además, se termina con el secreto fiscal bancario y tributario que impedían obtener información, se crea el Instituto de Administración de Bienes y Activos (IABA) y se crean los jueces especializados en la materia.

Cierro este análisis comentando que estamos ante la creación y aplicación de una nueva herramienta con la que contará el Estado para el combate a la corrupción, que cuenta con un fundamento constitucional y materia en específico, que retoma tratados internacionales que México ha celebrado en esta materia y plantea una cuestión central, como lo es quitar y dejar sin recursos a los grupos de delincuencia organizada.


[1] Director de la Red Mundial de Jóvenes Políticos, egresado de la Facultad de Derecho por la U.N.A.M., con estudios en el Instituto de Estudios Políticos de París; Senador juvenil; fundador de alianza 2030, actualmente asesor parlamentario en el Senado de la República.

Condena Social Seguridad pública para mujeres (Parte III)

Por Jacqueline Miranda de los Santos

El pasado viernes 16 de agosto en la Ciudad de México se realizó una marcha feminista para protestar por el caso de una joven menor de edad que denunció ser violada por cuatro elementos de la policía de la Ciudad de México cuando regresaba a su casa de una fiesta, esto sucedió en la alcaldía Azcapotzalco la madrugada del 3 de agosto; tras una serie de sucesos en los que se dijo que los policías seguían en funciones ocurrió que en una entrevista Jesús Orta titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana en la Ciudad de México fue pintado de rosa con glitter por una mujer que se manifestaba por todas las irregularidades que han habido en dicho caso. La situación fue condenada incluso por la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, manifestando que no caerá en provocaciones porque al parecer cualquier manifestación de que las cosas no están bien es un intento de hacerla caer en prácticas antiguas de represión.

Así es como se organizó una marcha que tendría como objeto llegar a la Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina en ella era indispensable que las participantes llevaran glitter rosa el cual se volvió un símbolo para manifestar que estamos siendo asesinadas sin que las autoridades hagan algo real.

Antes de comenzar con las situaciones que ocurrieron en la marcha, daré el panorama de la realidad que vivimos las mujeres:

De acuerdo con el mapa de feminicidios de María Salguero en un periodo de agosto de 2018 a agosto de 2019 el número de feminicidios por región es el siguiente:

Si bien las acciones del gobierno federal como las del gobierno local de la Ciudad de México apenas están comenzando a tener un impacto en la vida social, el problema es para la mayoría la descalificación que se hace a este fenómeno, o que incluso a nivel federal se diga siempre que los datos estadísticos correctos son lo que tiene el presidente.

En el mismo mapa existe una categoría en la que podemos encontrar un desglose del cómo fueron asesinadas, la principal forma es por medio de un arma de fuego, después de eso sin datos del cómo sucedió ocupa el segundo lugar, el tercer lugar es a puñaladas, la categoría que pensé no tendría un número en la Ciudad, fue el de quemadas vivas, tres casos son los que se señalan en este mapa para la Ciudad de México.

Algo que ocurre también en la relación al escenario donde suceden los feminicidios, para la Ciudad de México es que se señalan 42 suscitados en el domicilio de la víctima mientras para los que sucedieron en vía pública el número es 68, lo que quiere decir que no importa si estas en casa o en la calle corres el mismo peligro esto porque en muchos casos el feminicida es una persona cercana a la víctima.

En un periodo de 9 años el mapa de feminicidios de María Salguero si mira de la siguiente manera:

Existen periodos de tiempo donde la violencia se incrementa, el principal es a partir de 2016, existe una disminución radical en algunos meses de 2018 existiendo un incremento en el mismo año.

De acuerdo con El Heraldo en México hay 99 casos al día de delitos sexuales entre ellos abuso sexual y violaciones, las entidades con más delitos son el Estado de México, Jalisco y Baja California. De esos 99 casos 43 son denunciados y 56 de esos casos no son denunciados.

A los hombres nos matan más

Sí, de acuerdo con datos de Animal Político 2019 presenta un total de 109.2 asesinatos por día, en junio de 2019 se contabilizaron 3 mil 80 nuevos casos de homicidios, sin embargo muchos de estos casos están vinculados a casos de narcotráfico, el rol del hombre en la guerra incluso en la del narcotráfico se ve claro en los estados en donde muchos de ellos son asesinados por ajustes de cuentas, si bien la actividad del tráfico de drogas no es exclusiva de los hombres los roles culturales de la mujer no la colocan en posiciones de alto riesgo o como sicarios.

La violencia que existe hacia los hombres es diferente a la que vivimos las mujeres, son muy pocos los casos en donde uno de ellos es asesinado por razones de género, son muy pocos los casos donde son violados, mutilados, quemados y dejados en algún lugar donde muy difícilmente te reconocerán, la violencia que ellos viven en cuanto al número de hombres asesinados es mayor, sí, pero no bajo las mismas circunstancias, no bajo las mismas características.

Es necesario decir bajo lo anterior que no es válido este argumento que no debemos quedarnos calladas sólo porque a ellos los matan más, no es válido demeritar la lucha que muchas han organizado sólo porque a los hombres les parece que no son las vías correctas.

#NoNosCiudanNosMatan

La manifestación tuvo muchas cosas pero la mayoría de los medios, las autoridades y la sociedad se fijó en un aspecto: las pintas, los vidrios rotos y algunas quemas; la estación del metrobus insurgentes tuvo varias pintas y cristales rotos, los cuales al día siguiente estaban restaurados, lo curioso es que las vidas de las mujeres asesinadas no habían regresado, las mujeres desaparecidas no habían vuelto, todo parecía estar normal menos la dignidad de las víctimas de violación.

Pasamos de ser una sociedad a la que debería importarle más la vida de una persona que una pared rayada, a una que no comprende la complejidad de los problemas cuando creen que la mayoría de ellos se solucionan en los juzgados, tenemos autoridades que poco conocen, que no les interesa y que para poder escuchar necesitaron ver a una gran parte de la sociedad enfurecida.

¿Y cómo quieren que sea la marcha?

Al día siguiente de la manifestación muchos a través de redes sociales comenzaron con las críticas, la mayoría piensa que es una exageración que las mujeres hayan salido a romper cosas, a quemarlas y a pintarlas, creen que las mujeres deberíamos expresarnos con más decoro, sin enojo y con una sonrisa, que en las manifestaciones cuando haya una cámara de por medio o una autoridad escuchando decir por favor y gracias, la idea de cómo deben ser las mujeres sigue siendo una imposición. Es por ello que las manifestaciones hechas por mujeres para mujeres disgustan tanto a ciertos sectores específicos de la sociedad.

El que las mujeres decidan cómo serán las marchas no tiene ninguna acción que demerite al movimiento o la causa, si quienes marchan al frente deciden que no irán hombres es algo que debe respetarse. El o los movimientos feministas no necesitan de hombres que representen la causa, esta es una de las principales razones por las que los hombres no marchan al frente con las mujeres y no, esto no se trata de mujeres contra hombres sino de que la voz, la opinión de las situaciones que conciernen a mujeres sean dadas por nosotras.

Las autoridades no deberían dar voz a la sociedad cuando las bombas ya han explotado, por ejemplo la decisión de la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum de escuchar a los grupos feministas sin haber claridad de a quiénes y por qué usó este criterio.

Queremos ser escuchadas antes de que ocurran más feminicidios, antes de haya más violaciones, antes de que haya más desaparecidas, el enojo que siente alguien que perdió a su amiga, a su hermana, a su madre, a su pareja es inconmensurable, si estuviéramos en el lugar de quien perdió, de quien fue violada o abusada, entonces también desearíamos quemar la ciudad, para que las autoridades miren lo que está pasando, para que los policías dejen de matarnos, para que los agentes del Ministerio Público sean más empáticos y es justo lo que le falta a esta sociedad entender que debe importar más la vida de cualquier humano que una pinta en un monumento, mismo que muchas veces representa años de lucha, años de no callarse de dejar de hacer lo que era bien visto con tal de tener una sociedad más justa capaz de entender que el caos es una forma de orden.

Después de la manifestación ¿qué sigue?

Garantizar la seguridad pública de las mujeres parece hasta la fecha algo imposible, quizá porque el móvil criminológico parece derivar de causas culturales y a este punto digámoslo claro, las feministas y en general las mujeres no buscan asesinar o acabar con el género masculino, no los violamos, descuartizamos y dejamos en algún terreno lejos de casa, de un lugar donde puedan honrar su memoria. Los hombres sí lo han hecho y no este no es un argumento de odio hacia ellos es poner las letras justas al problema que hoy vivimos; debemos entender que los feminicidios son crímenes por convicción, el asesino tiene la convicción de que es necesario matar, quizá por la creencia cultural de que nunca debimos salir del espacio privado, quizá porque decidimos alzar la voz, o tal vez porque nos volvimos dueñas de nuestro cuerpo y decidimos vestirnos como queremos y eso parece desde algunos puntos de vista ofensivo para una moral que ya es obsoleta.

Necesitamos cambiar el pensamiento de que la mujer debe estar sometida (de forma consciente o inconsciente) a los buenos modales que el hombre establece para ella, esto cambiando los esquemas de educación de los más jóvenes, es necesario cambiar el discurso de las autoridades y del propio sistema penal para deslegitimar a aquellos que creen que deben ejercer el derecho natural de la violencia sobre la mujer, porque mientras el agente del Ministerio Público siga diciendo que la ropa sucia se lava en casa, mientras se nos culpe por ir bajo los efectos del alcohol, o con faldas, vestidos o escotes, en tanto eso no cambie, no habrá un cambio de chip, ni se romperá con el discurso asfixiante que está matando a la mujer.

Es necesario que en el caso de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum jefa de gobierno, acepte que si bien ya hay normas que garantizan la igualdad entre hombres y mujeres, el margen del derecho penal y en general del derecho posee un techo de cristal que aún es muy endeble, muchas de las construcciones hechas hasta ahora poseen prejuicios, por ejemplo, las mujeres trans, no son muchas veces protegidas aún a pesar de ese techo normativo, es necesario decir que, la definición de cada rol de género aún posee cargas sociológicas de un modelo dominante, modelo que pertenece al machismo.

Al final debemos comprender que el asesinato con violencia de una mujer es un intento fallido por someterla al sistema impuesto desde hace varios años, es un fracaso del agresor; y entonces será necesario transformar el sistema considerando que ninguna re-evolución será pacífica porque la irritación que existe sobre los sistemas dominantes se negarán al cambio en primera instancia. 

Fuentes de consulta:

La frontera entre la violencia y paz

Por Jacqueline Miranda de los Santos

El pasado 19 de abril, en Minatitlán[1] ocurrió un ataque que se decía era un ajuste de cuentas, sin embargo, en dicho ataque se asesinó a un menor de edad de apenas un año; el total de las víctimas fue de 13 fallecidos.

En el ataque que presuntamente se realizó por un grupo de narcotraficantes, se buscaba venganza de un hombre apodado La Becky quien era dueños de bares donde se vendía drogas. La comunidad de Minatitlán afirma que no era un ajuste de cuentas, para ellos se trata del mecanismo de imponer temor y fuerza a través de actos de violencia, su forma de reafirmar es de esa manera, y las autoridades locales siguen sin responder. La respuesta a nivel federal no es muy diferente, sólo se sigue diciendo que la violencia que hoy vivimos es la detonada por la Guerra contra el Narcotráfico, por las malas o nulas decisiones de Enrique Peña Nieto pero también lo será a causa de no querer ver la realidad que México padece por la violencia.

Hace unos días el periódico El Universal publicó un artículo llamado Pacificar a México vs construir[2] paz nos dice claramente que estudiar la violencia no es estudiar la paz ya que la ausencia de violencia no es necesariamente positivo, en otros términos se trata de construir aparatos sociales e institucionales que ayuden a construir sociedades pacíficas pero sobre todo que ayuden a mantenerlas de esa manera.

Como plasmé en el párrafo anterior entender la violencia no es garantía de paz,  pretendo en este artículo estudiar y analizar brevemente los diferentes tipos de violencia en México y cómo podrían construirse esquemas de paz, lo que es necesario establecer de primera instancia es el hecho de que la construcción de estos modelos debe hacerse de abajo hacia arriba (bottom up) porque esto justamente ayuda a que los sistemas que se generen no sean excluyentes, es decir, que ciertas clases privilegiadas no sean las únicas en gozar de paz. Este elemento es una de las principales fallas institucionales en México al construir paz, aunque en realidad los periodos presidenciales de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto estuvieron lejos de intentar construirla sino más bien siempre fueron modelos de ataque frontal contra la violencia proveniente de la subcultura del narcotráfico, sin comprender como funcionaba desde lo más básico.

Violencia por el Narcotráfico

Propiamente la Guerra contra el Narcotráfico ha sido el detonante de una ola de violencia en diferentes estados, algunos de estos  se encuentran en disputa por diversos cárteles lo que genera enfrentamientos entre ellos, sumando los enfrentamientos de los delincuentes con los militares o policías; por parte de los militares han existido demasiadas arbitrariedades en materia de Derechos Humanos, violaciones graves en el debido proceso, y en los peores casos desapariciones forzadas y homicidios, como el caso Tlatlaya.

También es la incomodidad social ante la presencia de traficantes de drogas lo que genera violencia, es el caso específico de las autodefensas, quienes ante la ausencia de las autoridades para solucionar los problemas buscaron armarse para defender sus propiedades y vidas.

La temática detrás de esta historia es mucho más complicada que las líneas que aquí se redactan, sin embargo, con el resumido panorama es necesario para construir la paz, lo siguiente: evitar la militarización de la seguridad pública y en segundo lugar dar reconocimiento a las personas invisibilizadas en este tema, es decir, siempre que hablamos de Narcotraficantes imaginamos a personas como Félix Gallardo, Pablo Escobar y demás figuras con armas de oro y miles de millones en maletas, lo cierto es que detrás de ellos están los agricultores, muchos de ellos olvidados y condenados a carencias pero sobre todo a la exclusión social. La construcción de paz se encuentra en reconocer que son parte de nosotros y que generaron una subcultura que les permitiera subsistir a la par nuestra. La construcción de la paz forzosamente debe realizarse desde abajo además será necesario cambiar modelos económicos y jurídicos que permitan la inclusión.

La violencia y la economía

La economía es un sistema complejo, no sólo porque incide en la violencia sino también porque la violencia le afecta, en contexto el impacto en los últimos años ha sido 10 veces mayor que el gasto público destinado al sector salud, un efecto positivo en la construcción de la paz puede incidir de manera importante en la economía. El problema está en que el sistema económico actual produce y reproduce esquemas de desigualdad y exclusión, esto no quiere decir que para que el sistema sea más funcional, tengan que vivir todos en austeridad franciscana, quizá se elimine la brecha de desigualdad pero no la del número de personas en condiciones de pobreza o pobreza extrema.

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Muchos de los delitos con violencia, como lo son el robo, asalto con violencia, secuestros, entre otros son el resultado de la falta, en primer plano de educación y en segundo de la falta de oportunidades laborales; la economía de esas personas es el principal motor de motivación para actuar fuera del margen del pacto social, son parte también de la sociedad excluida pero tiene particularidades más complicadas, la paz se construye primero con políticas económicas que no sigan afectando a ese sector de la sociedad, generando empleos y oportunidades reales, no con apoyos o becas sino trabajos reales que les permita tener estabilidad, segundo acciones encaminadas a la prevención del delito a través de esquemas de cultura y educación, el tercer punto deberá contener la mayor participación ciudadana y de acuerdo a los perfiles geográficos implementar esquemas de vigilancia predictiva.

Violencia de Género

Este es un rubro demasiado amplio que en este espacio limitaré únicamente al feminicidio. Si bien el incremento de asesinatos de mujeres sucede a causa de la Guerra contra el Narco, la mayoría de los casos siguen ocurriendo a manos de familiares cercanos o personas cercanas a las víctimas, también existen casos en los que las víctimas son cazadas por completos desconocidos. En lo que va de 2019 se han reportado 227[3] decesos, siendo Veracruz uno de los estados más peligrosos para las mujeres, los móviles del feminicida pueden ser muchos, sin embargo, la mayoría de los casos se envuelven en rasgos primarios de una cultura machista y violenta, es cierto que pueden haber detonantes psicológicos, pero en la mayoría de los casos hay tintes culturales de odio hacia las mujeres.

La construcción de la paz desde este problema para mi representa el mayor reto, porque tal parece que se trata de guerra de identidades donde el hombre no está dispuesto a ceder posición sobre la mujer, este fenómeno se resaltó con la creación de la cuenta en Twitter  @MeTooHombresMx, misma que tras una serie de ataques de odio generalizados, encontró a la supuesta responsable del suicidio de Armando Vega Gil quien fuera mencionado en una cuenta en México del movimiento MeToo, incitando al odio hacia esa persona, y finalmente sugiriendo que ya sabían lo que tenían que hacer. La cuenta fue cerrada pero abrió una pequeña ventana que permite ver el posicionamiento de muchos hombres y mujeres en contra de ceder un poco de poder a las mujeres.

Deconstruir la cultura del machismo es el mayor reto para la paz, porque implica evitar la revictimización de los hombres respecto del empoderamiento de la mujer, conlleva el comprender que el feminismo no busca la castración, pero sobre todo que renunciar a ciertos privilegios no los coloca en posición jerárquica respecto de las mujeres. Después de comprender esto los nuevos esquemas culturales podrán dar paso a la edificación de la paz.

En este sector, y en los anteriores es necesario también buscar nuevos modelos de justicia, es decir que sean eficientes y eficaces pero ante todo que no revictimicen a los denunciantes, esta es una de las principales causas por las que muchos mexicanos no realizan denuncias. Tampoco es necesario aumentar los delitos en el código penal o las sanciones a aplicar, esto sólo genera un efecto de paz negativa, porque las acciones no son realizadas por el temor a la sanción o castigo; actualmente ni siquiera la constitución de la paz negativa es suficiente para controlar la violencia.

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México necesita mejores prácticas para la administración pública, lo que nos lleva a permitir la participación ciudadana y un gobierno más abierto y transparente. Nuevos modelos económicos no excluyentes, la aceptación de los derechos de los demás y la comprensión discursiva de generar estrategias de abajo hacia arriba.

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Institute for Economics and Peace, Índice de Paz México 2019

Lo cierto es que tenemos dos posibilidades de acción, u optamos por construir modelos de paz o accedemos a seguir tratando de eliminar la violencia en cualquiera de sus caras, si optamos por la segunda es posible traspasar las frontera con un verdadero infierno donde las reglas de cualquier tipo no importen, en el infierno de la violencia no hay pacto social, y la única garantía de sobrevivir es usar más violencia. Si la violencia es poder, la paz es resistencia y habrá que apostar por reconstruir desde aquí, más allá del discurso.

[1] Véase más en: https://www.animalpolitico.com/2019/04/minatitlan-veracruz-aumento-homicidios-estadisticas/

[2] Meschoulam, M., Pacificar a México vs Construir la paz, El Universal, 20-04-2019 https://www.eluniversal.com.mx/articulo/mauricio-meschoulam/nacion/pacificar-mexico-vs-construir-paz

[3] Cifras tomadas de: https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/justicia/feminicidios-no-paran-reportan-227-decesos-en-primer-trimestre-de-2019-3371365.html

Las Fiestas de Guelaguetza, más allá de un espectáculo turístico hacia un referente pedagógico

Rubén E. Méndez Torres

México es un país con una gran diversidad natural, social y cultural; es conocido internacionalmente por su gastronomía, arquitectura, paisajes, especies naturales, tradiciones y su arte. No cabe duda de la majestuosidad de la nación y la riqueza que poseemos.

Como parte de esta riqueza, y delimitando a un aspecto cultural, existe un acontecimiento de mayor notoriedad que se lleva a cabo en México año con año: me refiero a la Guelaguetza. Considerada tal vez por el conocimiento popular como un “evento” que presenta bailes y música regional del estado de Oaxaca o como un espectáculo que pretende buscar el atractivo turístico nacional e internacional hacia la región sur del país.

Pero, más allá de las perspectivas que conciben a la Guelaguetza como parte de una industria cultural[1] pretendiendo ser una mercancía hacia el espectáculo y el entretenimiento, considero que no solo se trata de un evento que reúne un gran bagaje de la esencia y el folclor de nuestro país, sino de un estilo de vida que busca la trascendencia social por medio de la empatía entre comunidades y el convite solidario de apoyo entre las diferentes regiones del estado, invitando a esta hermandad a los mexicanos y extranjeros a reflexionar sobre la guía de nuestro actuar y devenir como sociedad en nuestras realidades, comprendiendo la existencia del Otro y atendiendo las necesidades de quienes estén en situación de vulnerabilidad.

Lo anterior, puede permitir la construcción de modelos de vida, que nos enseñan que la paz y la armonía entre sociedades permean en núcleos de convivencia fraterna y el razonamiento de nuestra esencia como seres humanos.

Fromm ilustraba este estilo de vida traducido a un referente pedagógico, cuando decía que: “[…] en cualquier tipo posible de cultura el hombre necesita de la cooperación de los demás si quiere sobrevivir; debe cooperar ya sea para defenderse de los enemigos o de los peligros naturales, ya sea para poder trabajar y producir” (2005:46)[2].

La Guelaguetza posee muchos elementos que son de gran relevancia para aprender de estos, sobre todo en la actual etapa de transición, en la que México enfrenta una reconfiguración tanto en los procesos de la administración pública como en la sociedad misma. Los elementos de significado que nos aportan las fiestas de Guelaguetza pueden ayudarnos a trabajar para la mejora y desarrollo de nuestra persona desembocando en una sociedad mejor.

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(Revista Donde Ir, Guelaguetza 2018)

 La Guelaguetza, configuraciones y miradas

Las raíces de la Guelaguetza datan del año 1932, en el que la ciudad de Oaxaca celebraba el 4.º centenario de haber sido elevada a la categoría de ciudad (Lizama, 2006). Para conmemorar esa fecha, se elaboraron una gran diversidad de actividades y celebraciones que invadieron y contagiaron la alegría, el gozo y la algarabía en las calles de la capital oaxaqueña. Ese año fue crucial para analizar en qué concepción seguía la ciudad y cómo eran los procesos de socialización interna entre las diferentes regiones y etnias del estado.

Para ello, diversos artistas e intelectuales buscaron armonizar y alcanzar un equilibrio que unificara al centro y a las regiones de Oaxaca, lo que generó celebraciones y festividades llenas de diversas acciones para fomentar la unión mediante la convivencia, haciendo un homenaje racial a las culturas de la entidad, además de lograr la creación de un símbolo de identidad mexicana, que bajo el contexto posrevolucionario, permitiría mostrar un proyecto de nacionalismo cultural (Maldonado, 2016) basados en los prospectos de unidad y exaltación de la cultura regional.

La palabra Guelaguetza no hace referencia a una fiesta o a un evento en particular.

“Guelaguetza” deriva del zapoteco guendalizaá, que significa “cooperar”, pero en su concepción más amplia es una actitud, una cualidad […], un sentimiento por el medio del cual [se] ama a su prójimo, un sentimiento de hermandad, de compartir la naturaleza y la vida (Toussaint, 2014).

Estas expresiones de solidaridad y cooperación, son valores característicos de los mexicanos; recientemente en 2017 el país padeció catástrofes sísmicas, con grandes afectaciones y daños incalculables pero, ha sido la fuerza de voluntad y empatía del pueblo mexicano la que ha ayudado a seguir adelante y tratar de subsanar los daños.

Es esta cooperación la esencia sustancial de la Guelaguetza, y se refiere a la búsqueda de apoyar a quienes lo necesitan, de trabajar en conjunto por nuestros hermanos, más allá de los límites familiares o de amistad, es una manifestación de la ayuda mutua, de colaboración y servicio, fortaleciendo la común unidad y los lazos de solidaridad.

Fue esta expresión de la comunidad oaxaqueña lo que inspiró como simbolismo a las fiestas de Guelaguetza, convergiendo en ellas aspectos artísticos propios de las regiones del estado como muestra de la identidad de una comunidad, a pesar de ser de distintas etnias, lugares, idiomas, o de tener prácticas y tradiciones diferentes, diferencias que no serían impedimento para sentirse una sola Oaxaca.

Con el pasar de los años, las fiestas de Guelaguetza han tomado mayor forma y se nutren de elementos que permiten dar muestra de la cultura oaxaqueña. Entre 1951 y 1961 había ya una consolidación de la participación de todas las regiones de la entidad (Maldonado, 2016), con la inclusión de las diversas delegaciones representativas a las etnias locales, creando y desarrollando una estructura cada vez más abundante del bagaje multicultural hasta nuestros días.

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(Astrolabio Digital, Oaxaca)

Las fiestas de Guelaguetza, una invitación a la solidaridad

Actualmente las fiestas de Guelaguetza dan inicio el primer viernes del mes de julio, con la muestra del primer convite festivo, en el cual se da la representación de alguna delegación del estado con música, bailes, pirotecnia y regalos propios de la región, recorren las principales calles del centro histórico, anunciando que las celebraciones han comenzado.

Son en estos convites donde se da la principal muestra de hermandad bajo las pautas de festividad, ya que no se presenta en un teatro o auditorio que implique un boleto, sino que es al aire libre y toda persona que esté cerca puede ser partícipe, no importa las condiciones de origen, economía, o situación social pues todos son bienvenidos. Es en este espacio que  “[…] la práctica de la Guelaguetza [se concibe como] un sistema de intercambio en contextos festivos en el que se simbolizan las relaciones de comunidad” (Maldonado, 2016).

Posterior a este convite festivo, se desarrollan una gran diversidad de actividades culturales y gastronómicas en diferentes puntos de la ciudad y el estado, que muestran las tradiciones locales, la música, danza y la gastronomía de Oaxaca.

De entre estas actividades sobresalen las ferias artesanales y gastronómicas en la que la Feria del mezcal destaca con la mayor representatividad y se lleva a cabo desde 1997; el Festival de los moles, la Feria de la tlayuda, del tejate, del quesillo, del tamal entre otras muestras que se presentan en lugares de mayor auge de estos productos, posibilitan una distribución no solo del turismo, sino del conocimiento cultural de las diferentes zonas y regiones.

Las actividades artísticas también son pilares dentro de estas festividades, ya que se hacen muestras de danza, música, teatro, pintura, textil artesanal y la alfarería, en los diferentes teatros, museos, plazas y auditorios del centro y regiones del estado, un ejemplo es la representación de la Leyenda de la Princesa Donají, que estructura bajo aspectos de la narrativa, la danza, música y escenarios prehispánicos, al patriotismo, la valentía y la belleza, creando una serie de valores que permiten identificarse con la historia, los principios de hermandad, sacrificio y esfuerzo en la búsqueda de la mejora de nuestra nación.

De estas actividades artísticas, los Lunes del cerro destacan por su antigüedad, por la estructuración íntegra de la música, la danza y el folclor; presentada el segundo y tercer lunes del mes de julio, en el auditorio más representativo de la ciudad ubicado en el Cerro del Fortín, tal vez sea esta la actividad popularmente más conocida, ya que se transmite a través de diferentes medios digitales, lo que da como resultado un mayor alcance de difusión. Esta festividad reúne la presencia de las 8 regiones del estado (Cañada, Costa, Istmo, Mixteca, Papaloapan Sierra Norte, Sierra Sur y los Valles Centrales), posibilitando conocer una parte de las culturas étnicas, tradiciones, vestimentas y el gran mestizaje que caracteriza a Oaxaca.

Todo lo anterior permite hacer un análisis que concluye en que las fiestas de Guelaguetza poseen una gran diversidad de fines, considerando entre estos, al aumento del turismo y la derrama económica para el estado y el país, actividades que en su mayoría se encuentran bajo la promoción y supervisión de la Secretaría de Turismo del Estado de Oaxaca, así como la fama y el prestigio que conlleva ser la fiesta folclórica más grande de América Latina.

Sin desdeñar el aspecto económico que significa estas festividades para el turismo, cabe precisar que la esencia cultural y humana trasciende lo material. Es este aspecto inmaterial e intangible lo que nos enseña el verdadero valor, no es el capital o los intereses lo importante, sino la vida misma en todos los sentidos, en su celebración y alegría, pero también en la consideración de los sujetos, manteniendo la presencia de la mismidad  pero sobre todo de la otredad , que según Gaínza (1989)  son componentes dialécticos de un constructum semiótico llamado identidad, es decir, a través de los diferentes símbolos y signos de comunidad se hace un constructo de pensamiento, el algo pasa a significar el algo para alguien, las personas que son partícipes de estas fiestas, se convierten en invitados y ya no solo espectadores, tienen un lugar en la celebración, se hacen miembros de la comunidad, eso es Guelaguetza, compartir, pero sobre todo compartirse a sí mismo.

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(Opera Travels, Guelaguetza)

Un referente pedagógico necesario para el desarrollo como personas

Compartirse a sí mismo implica todo un proceso complejo, ya que no solo depende de una individualidad, sino que es necesaria la estructura colectiva de la sociedad. Las fiestas de Guelaguetza son un referente que nos permite tener una clarificación de la comunidad y la cooperación solidaria en aras de mejorar.

En el territorio mexicano habitamos según datos del INEGI[3] aproximadamente 119 millones 530 mil 753 habitantes, somos seres muy diferentes en muchos aspectos como: educación, religión, condiciones económicas entre otros, pero como mexicanos convergemos en un punto muy importante: el hecho de querer lo mejor para la nuestra nación.

Es en este punto de encuentro en donde reconocemos que somos personas que compartimos un territorio, una naturaleza, una historia, una cultura y una sociedad; eso nos hace ser una comunidad y partiendo desde nuestra naturaleza humana atravesando por los puntos de encuentros en común, desembocamos en el hecho de la cooperación para trabajar en aras de la mejora; Zemelman (2012) desarrolla este argumento al decir que este pensamiento:

[…] deviene en una relación con lo real externo que incluye al sujeto con su mundo, de manera que lo externo es incorporado desde su función de potenciar, ampliando y enriqueciendo al mundo que sirvió de punto de partida al sujeto; por lo mismo, es una relación que permite ir más allá de los objetos para abrir al sujeto, no solamente a lo externo, sino también a sus posibilidades de experiencias. Es la transformación de lo externo en el mundo (pág. 27).

Bajo este argumento, las fiestas de Guelaguetza se convierten en un referente pedagógico, ya que nos muestra el sentido guía que como mexicanos podríamos concebir en nuestro pensar y actuar hacia los demás (Los Otros).

Nuestro país enfrenta una serie de grandes problemas que afectan a toda la nación, como la incidencia delictiva[4] que ha ido en aumento. En los últimos 5 años, las cifras de casos de violencia, feminicidios, corrupción, homicidios, robo, secuestro, entre otras se han hecho alarmantes, añadiendo que la pobreza ha ido en crecimiento.

No se necesita ser parte de estas cifras para hacer nuestras estas problemáticas, no podemos esperar a padecer o a que algún familiar o amigo lo vivifiquen, estos problemas suceden todos los días en nuestro país, y por ello son “nuestros problemas”, ante esta difícil situación, debemos como mexicanos buscar alternativas de solución.

La Declaración Universal de Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en su resolución 217 A (III), del 10 de diciembre de 1948, en su artículo 1.° enuncia que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Y en su artículo 25.° “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”.

La referencia pedagógica de la Guelaguetza no solo se trata de la fiesta y la alegría, sino de la idea de igualdad y fraternidad, pues en la última línea del artículo 1.° antes citado dice que “deben comportarse fraternalmente los unos con los otros”.

Considero que el modelo de vida que nos enseña la Guelaguetza no se basa ni en el comportamiento ni en el  deber, su pilar es el ser, es decir, ser fraterno, ser solidario, ser respetuoso, apoyar a nuestros hermanos mexicanos que se encuentran en condiciones de dificultad o vulnerabilidad. El artículo 25.° antes citado, aclara lo importante que debe ser la garantía de una calidad de vida adecuada; la educación, la salud, la vivienda y el trabajo son puntos cardinales para el desarrollo y el progreso, pero también para la erradicación de la violencia y el crimen en México.

Como reflexión final

A través de este escrito se han expuesto las características de la Guelaguetza bajo la mirada de festividad, pero enfatizando en el modelo de vida y el modelo pedagógico que nos aporta como mexicanos.

La clave de dicha pedagogía se encuentra en reconocernos iguales ante el Otro, de saber que somos mexicanos y que los problemas del Otro también nos impactan en nuestra cotidianeidad, es decir sus problemas son nuestros.

La Guelaguetza nos hace parte de compartir la alegría, las tradiciones y el misticismo cultural, pero también nos enseña a compartirnos a nosotros mismos; podrá resultar para escépticos una filosofía alejada de la realidad, pero no cabe duda que si como mexicanos adoptáramos dicha filosofía podríamos alcanzar altos niveles de desarrollo y mejorar la calidad de vida.

Todo gran acto de cambio comienza por un cambio interno, toda búsqueda de progreso comienza con un pequeño paso, la unificación de estos cambios logran crear ambientes de paz, de alegría, de solidaridad, abrazar nuestra esencia mexicana, y aprovechar la riqueza que poseemos, compartiéndolo con los demás y compartiéndonos ante los demás. ¡Eso es la pedagogía de la Guelaguetza, compartir!

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[1] Véase, HORKHEIMER, Max y ADORNO, Theodor. (2009), “La industria cultural” en Dialéctica de la Ilustración. Madrid, Trotta. Pag. 165-212

[2] FROMM, Erich (2005), El miedo a la libertad, Buenos Aires, Paidos.

[3] Dato consultado en: INEGI (2015). Número de habitantes. Disponible en: http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/habitantes.aspx?tema=P Consultado el 8 de agosto de 2018.

[4] Según la Secretaría de Gobernación y el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública,  La incidencia delictiva se refiere a la ocurrencia de presuntos delitos registrados en averiguaciones previas o carpetas de investigación iniciadas, reportadas por las Procuradurías Generales de Justicia y Fiscalías Generales de las entidades federativas, instancias responsables de la veracidad y actualización de los datos. (2017).

Consúltese en: http://secretariadoejecutivo.gob.mx/docs/pdfs/estadisticas%20del%20fuero%20comun/Cieisp2017_052018.pdf

Referencias citadas:

FROMM, Erich (2017), El miedo a la libertad, México, Paidos.

GAÍNZA, Gastón. (1989), Herencia, identidad, discursos. Costa Rica, Herencia.

LIZAMA Quijano, Jesús. (2006), La Guelaguetza en Oaxaca. Fiesta, relaciones interétnicas y procesos de construcción simbólica en el contexto urbano. México, CIESAS.

MALDONADO, María de la Luz. (2016),  La Guelaguetza en la Ciudad de Oaxaca: fiesta y tradición entre degradación simbólica y apropiación comunitaria. México, UNAM.

ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS, (1948). Declaración Universal de Derechos Humanos. París, ONU.

TOUSSAINT, Alejandro. (2014), Tradiciones; Guelaguetza. México. Disponible en: http://www.mexicanisimo.com.mx/guelaguetza/

ZEMELMAN, Hugo. (2012), Pensar y poder: (razonar y gramática del pensamiento histórico). México, Siglo XXI Editores / Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas.