Ideas preconcebidas y el placer de aprender

Filosofía y Educación

Por José Armando López Estévez[1]


Sean muy bienvenidos a esta su sección El Sabor de la Innovación en donde el objetivo es transmitir ideas y conceptos sobre creatividad y tal vez innovación a través de los sentidos, especialmente el sentido del gusto.

Una vez le preguntaron al ciempiés como le hacía para mover todas sus patitas en forma sincronizada y al pensar y analizar esta situación ya no pudo caminar, este es un gran ejemplo de “parálisis por análisis”, en donde podemos sentir que muchas veces debemos dejar que las acciones fluyan en vez de pensarlo tanto, en esta ocasión me pasó lo mismo que al ciempiés, déjenme les cuento.

En días recientes me invitaron a participar en Anagénesis Jurídico, a lo cual por supuesto acepté, y por tratar de escribir algo muy bueno, acabé por no escribir nada y caí en una especie de bache por falta de creatividad. A diferencia de otras ocasiones, no me preocupé mucho por el tema y me ocupé de mis asuntos cotidianos. Semanas muy ajetreadas con viajes relámpago por trabajo y mucha presión laboral, en uno de esos viajes, sin querer me encontré con dos grandes amigos de toda la vida: un par de perritos prehispánicos “bailando” que siempre han estado de una forma u otra presentes en mi familia y en mi vida. Nota estimado lector, que entrecomillé la palabra bailando, estos perritos danzantes son originarios de Colima y en esta hermosa Ciudad es donde mis grandes amigos me tenían preparada una grata sorpresa. Platicando con mis compañeros Colimenses, aproveche para preguntarles sobre comida y la plática derivó en temas culturales como Cómala – el pueblo de Pedro Páramo, en donde por cierto hay un bronce tamaño real del genial autor – y por supuesto sobre mis preciados canes, a lo cual ante mi honesta y bien intencionada curiosidad, muy orgullosos me dieron muchos datos relevantes en respuesta, frente a tanta y buena información, kaboom!!!, me fulminó la inspiración, ya que reflexioné sobre MI IDEA PRECONCEBIDA de los perritos bailando.

Tlacuache querido, me dije, los perros no están bailando porque en esa época no se bailaba así, entonces ¿qué están haciendo? y así, tal cual, lo pregunté la respuesta de mis avezados interlocutores fue sencilla y contundente “el perro rayado es un perro viejo, por eso tiene arrugas y el perro liso es un perro joven”.

La explicación se tornó en una especie de revelación cuando al mismo tiempo las palabras de mis anfitriones se mezclaron con mi propia y necesaria conclusión ante la nueva información: en realidad, la hermosa figura precolombina, representa la transmisión del conocimiento de los viejos a los jóvenes; durante más de 40 y muchos años tuve un concepto alegre pero erróneo y en ese momento me invadió esa cálida sensación de libertad y poder que provoca aprender por el simple hecho de aprender y disfrutarlo.

Me sentí como en el kinder cuando llegaba la hora libre de jugar con plastilina o batirme de pintura para pintar con las manos o ya en la primaria, cuando sonaba la campana del recreo y jugábamos tocho y esa sensación me ha mantenido feliz y creativo todo el fin de semana. Una de las mejores frases de Coehlo – que NO ESTÁ dentro de mis autores favoritos – dice algo así como “cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo” quiero pensar que la sonrisa de mis amigos de piedra, se debe a que durante todo este tiempo sabían que algún día me iban a ayudar y finalmente me ayudaron a salir del bache, me sentí en película de enigmas y misterios. Como les comenté todo empezó por platicar de comida y les comparto el delicioso molcajete que me comí en el restaurante Campestre ‘El Trapiche’ (si le metí gol a la revista por la publicidad ¡que me cobren el anuncio! porque el lugar realmente vale la pena y hay que echarnos la mano entre todos). Juzgue usted mi querido lector.

Que el Señor los colme de bendiciones. Namaste.


[1] Maestro en Administración Pública por el CENTRO UNIVERSITARIO PARA EL DESARROLLO EMPRESARIAL DE MÉXICO, Licenciado en Derecho por la UNAM, ha ocupado diversos cargo en la administración pública, actualmente es Subdirector de Almacenes, Inventarios y Desincorporación del INE.

El otro Nietzsche

¿Qué es Anagénesis Jurídico?, Filosofía y Educación, Jacqueline Miranda De los Santos

Por Jacqueline Miranda de los Santos


Hablar o bien en este caso escribir de Nietzsche es una tarea que no resulta sencilla, pues algunas cuestiones sobre sus líneas de pensamiento pueden resultar fáciles de llevar a planos erróneos sino se cuida lo que el autor trato de heredar a la humanidad.

Dentro de sus obras Así habló Zaratustra, como en Genealogía de la moral, podemos ubicar un eje que es distintivo, es lo que él mismo denomina como la filosofía del martillo también podemos notar una parte constructiva dentro de su obra que denomina  tabla constructiva de valores. La filosofía del martillo, es denominada así por el autor porque se trata de derrumbar las cosas que están predeterminadas y que casi nunca nos detenemos a pensar en el por qué debería ser así, a martillazos derrumbamos los ideales que no admiten el libre cuestionamiento para llegar a nuevos conocimientos.

Es necesario destacar que sus obras son una crítica a la cultura occidental y a los ámbitos que ésta misma refleja (esto también se puede llegar a entender en su texto Humano, demasiado humano). Bajo esta tesitura será necesario hablar también de su obra El Origen de la Tragedia en la que describe ciertas líneas de decadencia que comienzan en la cultura griega cuando Platón decide separar lo apolíneo y de lo dionisíaco, generando que el arte y muchas otras cuestiones se volvieran lineales, incluso aunque puede resultar exagerado desde esta perspectiva quizá Nietzsche tenga razón porque Platón es quien autoriza a quienes gobiernan a usar la mentira en favor del Estado, hoy en 2019 la idea es vigente, con una comprensión quizá totalmente errada, pero es una clara línea de conexión.

Culpa a Socrátes por heredar esa forma de pensamiento a Platón  y a este por llevar ejes de difusión de este pensamiento sin embargo, aunque sea complicado de comprender, es necesario decir, que las bases mismas del cristianismo están ubicadas dentro de la cultura Socrática-Platónica, lo que se traduce en términos amables en que los ideales propios de esta religión pertenecen a algo diferente a lo que usualmente uno se imagina. La difusión del cristianismo es tal que propiamente se lleva en la creencia la enseñanza de estos filósofos.

Retomando la separación de lo dionisíaco de lo apolíneo surge un solo dios dotado de racionalidad y con ello se da un único valor, el de la razón que esta por encima incluso de la vida, la racionalidad excesiva no permite entender la vida como arte, no permite ver muchas cosas a través de la belleza, la vida misma pierde el don de la belleza y lo artístico. La filosofía a martillazos consiste propiamente en desmantelar cada espacio afectado por esta separación para crear nuevos aspectos que vayan más allá de una simple imposición.

La crítica más extensa, será la de la moral occidental, que es hecha en Genealogía de la Moral, en este texto él nos dirá que la nuestra es una moral de esclavos, una moral de resentimiento, ¿por qué es denominada así? Porque esta moral menosprecia la vida porque considera que las acciones más elevadas no pueden ser obra de los hombres, incluso si analizáramos alguno de los discursos de los representantes religiosos notaremos que dios es quien intercede en las grandes obras llevando de la mano al hombre que lidera esa cuestión. La crítica a la religión es complementaria a la de la moral, el hombre se encuentra enajenado, ha dado su propio ser en otro ser, y aún así seguimos creyendo que pertenecemos al mundo de lo real cuando para evadir todas esas cosas, dotamos a un ser de ciertas posturas que resultan estar en el mundo de la imaginación. 


Por otra parte es necesario dedicar unas líneas al análisis del lenguaje, Nietzsche nos dirá que ahogamos la propia comprensión de la vida como algo dotado de poder y fuerza en una cristalización conceptual que da el mismo lenguaje. El lenguaje será para él una ficción colectiva con la cual pretendemos buscar y adueñarnos de la verdad, pero de esa verdad sólo interesará la parte sistemática y clasificable, quizá sea por esta razón que Nietzsche usa metáforas, así capta la esencia de la vida sin oprimirla y mucho menos reducirla a nada.

La manifestación propia de la cultura occidental, ha provocado una interpretación errada de los valores que rigen la vida cotidiana de los humanos y por ello nuestro autor dice que los humanos están enfermos, la enfermedad que todos tenemos consiste en algo llamado Nihilismo, la vida como un sinsentido y por esta razón, Nietzsche en Así habló Zaratustra nos anunciará que dios ha muerto, la muerte de dios significa, la negación de todo aquello que es resultado de la separación entre lo apolíneo y lo dionisíaco, para dar paso a algo nuevo, para liberarnos de las cadenas que nos atan a principios y normas que solo fueron hechas para gente incapaz de razonar y comprender la vida. Dios murió en lugar de dejar de existir para poder superar los usos del lenguaje, la expresión de negación de existencia hubiera causado en la extensa incomprensión, dios murió después de que él usó el martillo, derrumbó finalmente una construcción de miles de años.

Es necesario decir que el nihilismo tiene dos caras, una positiva y otra negativa, se debe superar el estado negativo porque la muerte de dios podría dar lugar al nacimiento del último hombre, que en este sentido será el hombre decadente, el peor de todos (para mi el humano actual, el que miente sin consideración, el egoísta, el que se beneficia de los demás, al que sólo le importa su bienestar, el que se miente a sí mismo y a los demás) es por ello un ser despreciable.

Cuando tras la muerte de dios, cuando tras tirar todos nuestros ídolos no coloquemos nada de vuelta en el altar, cuando no necesitemos de nada que adorar, cuando dejemos el fanatismo entonces daremos paso al Übermensch que es ejemplificado con la metáfora de la transformación del camello, el león y el niño, siendo el superhombre igual a un niño, el niño toma la vida como una afirmación dá las propias reglas a su juego llamado vida, no necesita más, no necesita de un imaginario que le de un guía de comportamiento.  Él es el hombre autónomo y libre, ha dejado atrás los falsos valores.

La nueva tabla de valores es aceptada por el Übermensch y estará la voluntad de poder, esta será una voluntad libre y vital, esto es pura creación deja atrás la parte de dominación y la idea de adueñarse de otros, como lo dije es creación, el mundo es por tanto cambio, transformación, el mundo no podrá ser nunca más  algo estático. El superhombre será el único capaz de entender el eterno retorno como una prueba; en un instante está inmerso todo el sentido de nuestra existencia, instantes que dejamos irse como el agua entre las manos, el eterno retorno implica una reivindicación de la vida.

En este sentido habrá que realizar un planteamiento de la moral más allá del bien y el mal y de los principios que solo sirven a unos cuantos, debemos intentar convertirnos en algo más que conceptos, es necesario buscar que ciertos valores prevalezcan y vuelvan a dotar de sentido la misma vida, quizá algunos de esos principios están en lo que hoy comprendemos como la solidaridad como algo intrínseco al humano mismo, y no como herencia de un dios que ha muerto, porque esto se ha comprendido desde la tradición como una forma de control;  es necesario hacer las cosas más allá de las imposiciones que hemos entendido como naturales, debemos hacer filosofía a martillazos y buscar la deconstrucción del camello y el león para poder ser nuevamente niños.

Esta es la cara de un filósofo que muy pocos comprenden, estas son las ideas del Otro Nietzsche, no al que han adjudicado la creación del nazismo, él es Nietzsche el hombre que intentó ser autónomo y libre a través del Übermensch.

El individuo ha luchado siempre para no ser parte de la tribu. Si lo intentas a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.

Una radiografía del mexicano

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política), Filosofía y Educación, Jacqueline Miranda De los Santos

Por Jacqueline Miranda De los Santos

Octavio Paz nació un 31 de marzo de 1914, premio nobel de literatura 1990. Su obra es extensa y excelsa, posee poemas, ensayos y traducciones. Es una de las figuras que nos proporciona una visión de México, tal cual es. En este artículo he decidido abordar su trabajo con la finalidad de analizar la radiografía del mexicano, que hoy en 2015, se encuentra sumergido en un sinfín  de problemas, muchos de ellos atribuidos a sus malos gobiernos, pero, ¿Qué tenemos por parte de nuestra sociedad?

El ultimo es un cuestionamiento que ha estado en mi mente los últimos meses, los problemas que tiene México en cuanto a la inseguridad se debe a muchas cuestiones que han sido estudiadas de sobremanera por diversas instituciones.  Yo mantengo la postura de que este conflicto debe ser analizado y solucionado íntegramente, deben atenderse muchos sectores en conjunto, las políticas públicas sectorizadas tienden a banalizarse y quedarse en el olvido. Pero hay un aspecto que casi no ha sido analizado, que hemos olvidado, me refiero a la sociedad. ¿Qué hay en el esquema del mexicano? Todo esto surge mientras impartía la clase de Derecho Administrativo, los alumnos duermen en la clase, no les importa. Y pienso, al calificar sus exámenes, ¿Ellos son quienes en unos años estarán al frente de un cargo público? La preocupación se hace más grande. El mexicano es apático pero se mueve en masa para exigir soluciones, como si se mimetizara para encontrar una identidad perdida.

El laberinto de la soledad

“A los pueblos en trance de crecimiento les ocurre algo parecido. Su ser se manifiesta como interrogación: ¿qué somos y cómo realizaremos eso que somos? Muchas veces las respuestas que damos a estas preguntas son desmentidas por la historia, acaso porque eso que llaman el “genio de los pueblos” sólo es un complejo de reacciones ante un estímulo dado; frente a circunstancias diversas, las respuestas pueden variar y con ellas el carácter nacional, que se pretendía inmutable. A pesar de la naturaleza casi siempre ilusoria de los ensayos de psicología nacional, me parece reveladora la insistencia con que en ciertos períodos los pueblos se vuelven sobre sí mismos y se interrogan. Despertar a la historia significa adquirir conciencia de nuestra singularidad, momento de reposo reflexivo antes de entregarnos al hacer.”

¿Qué es la sociedad mexicana? Y ¿Cómo realiza eso qué es? Yo creo que actualmente no sabe lo que en verdad es, mucho menos como materializar eso. El problema radica ahí, ¿Cómo materializas eso que puedes llegar a ser, si la estructura social no se lo permite a sí misma? No creo en aquellas frases en las que dicen que el Estado impone ciertas formas de ser a la sociedad, la sociedad es parte esencial del Estado, la premisa principal del argumento será destruida, las formas de ser las imponemos nosotros, finalmente las aceptamos. Ilógico para quien escribe, decir que, el sistema está mal. Después de todo el sistema no es del gobierno, es nuestro.

“VIEJO O ADOLESCENTE, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa. Plantado en su arisca soledad, espinoso y cortés a un tiempo, todo le sirve para defenderse: el silencio y la palabra, la cortesía y el desprecio, la ironía y la resignación. Tan celoso de su intimidad como de la ajena, ni siquiera se atreve a rozar con los ojos al vecino: una mirada puede desencadenar la cólera de esas almas cargadas de electricidad. Atraviesa la vida como desollado; todo puede herirle, palabras y sospecha de palabras. Su lenguaje está lleno de reticencias, de figuras y alusiones, de puntos suspensivos; en su silencio hay repliegues, matices, nubarrones, arco iris súbitos, amenazas indescifrables. Aun en la disputa prefiere la expresión velada a la injuria: “al buen entendedor pocas palabras”. En suma, entre la realidad y su persona establece una muralla, no por invisible menos infranqueable, de impasibilidad y lejanía. El mexicano siempre está lejos, lejos del mundo, y de los demás. Lejos, también de sí mismo.”

Y escucho a mis alumnos indignarse por el mal gobierno, los veo incluso pegando letreros, convocando a juntas por los desaparecidos de Ayotzinapa. Y por un momento el silencio es erradicado, parece que algo más los motiva, parece que se acerca a su ser, a su esencia. Y al darse la vuelta, hacia sus casas. Pasan junto al indigente lo ignoran, les incomoda su presencia y su existencia. “Y yo por qué le voy a ayudar, yo no le dije que no estudiara…” se alejan y ellos que también son mexicanos, son los olvidados, los invisibles. Entonces alguna figura pública propone “eliminar” a los indigentes con una inyección letal[1]. Y es que Dalí tenía razón, ni sus cuadros son tan surrealistas como México y como el mexicano.

Los hijos de la chingada

“¿Quién es la Chingada? Ante todo, es la Madre. No una Madre de carne y hueso, sino una figura mítica. La Chingada es una de las representaciones mexicanas de la Maternidad, como la Llorona o la “sufrida madre mexicana” que festejamos el diez de mayo. La Chingada es la madre que ha sufrido, metafórica o realmente, la acción corrosiva e infamante implícita en el verbo que le da nombre.

(…)

Lo chingado es lo pasivo, lo inerte y abierto, por oposición a lo que chinga, que es activo, agresivo y cerrado. El chingón es el macho, el que abre. La chingada, la hembra, la pasividad, pura, inerme ante el exterior. La relación entre ambos es violenta, determinada por el poder cínico del primero y la impotencia de la otra. La idea de violación rige oscuramente todos los significados. La dialéctica de “lo cerrado” y “lo abierto” se cumple así con precisión casi feroz.

(…)

La palabra chingar, con todas estas múltiples significaciones, define gran parte de nuestra vida y califica nuestras relaciones con el resto de nuestros amigos y compatriotas. Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado. Es decir, de humillar, castigar y ofender. O a la inversa. Esta concepción de la vida social como combate engendra fatalmente la división de la sociedad en fuertes y débiles. Los fuertes —los chingones sin escrúpulos, duros e inexorables— se rodean de fidelidades ardientes e interesadas. El servilismo ante los poderosos —especialmente entre la casta de los “políticos”, esto es, de los profesionales de los negocios públicos— es una de las deplorables consecuencias de esta situación. Otra, no menos degradante, es la adhesión a las personas y no a los principios. Con frecuencia nuestros políticos confunden los negocios públicos con los privados. No importa. Su riqueza o su influencia en la administración les permite sostener una mesnada que el pueblo llama, muy atinadamente, de “lambiscones” (de lamer).”

La palabra “chingar” es la favorita del mexicano, porque nosotros somos los chingones, pero más allá de eso, la preocupación radica, en que no solo pensamos eso, también creemos que debemos chingar antes que ser los pasivos de la historia. Ninguno quiere ceder, quién en su sano juicio quisiera ser el fracasado, el usado, el tapete, absolutamente nadie. El problema radica, en que chingar se ha vuelto algo que lastima a la sociedad, porque el hombre mexicano antes que verse debajo de alguien, tira al otro aunque eso implique que ninguno de los dos de un paso, porque simplemente tenemos miedo de ser traicionados, finalmente todos somos hijos de la Malinche, algo de ella hay en nosotros y ese temor no ha sido superado, porque siempre creemos que nos van a abandonar a traicionar.

“Nuestra historia como nación independiente contribuiría también a perpetuar y hacer más neta esta psicología servil, puesto que no hemos logrado suprimir la miseria popular ni las exasperantes diferencias sociales, a pesar de siglo y medio de luchas y experiencias constitucionales. El empleo de la violencia como recurso dialéctico, los abusos de autoridad de los poderosos —vicio que no ha desaparecido todavía— y finalmente el escepticismo y la resignación del pueblo, hoy más visibles que nunca debido a las sucesivas desilusiones post-revolucionarias, completarían esta explicación histórica”.

Samuel Ramos

Nació el 8 de junio de 1897 en Zitácuaro Michoacán. Su pensamiento es influido por la filosofía del español José Ortega y Gasset así como de Alfred Alder. Fue profesor de Problemas filosóficos en la Escuela Nacional Preparatoria.

Considere a Samuel Ramos con el otro pilar de este artículo que nos ayuda a entender la radiografía del mexicano y de su actual contexto. Me enfocare únicamente a su trabajo titulado “El perfil del hombre y la cultura en México”, hablare específicamente de un aspecto de este trabajo, “La imitación”.

“La opinión popular no ha sido justa al condenar a la cultura como culpable de muchos fracasos nacionales. Importa dilucidar claramente esta cuestión, porque también el desprecio de la cultura puede acarrear tan serias consecuencias como el desprecio de la realidad mexicana. Los fracasos de la cultura en nuestro país no han dependido  de una diferencia de ella misma, sino de un vicio en el sistema con que se ha aplicado. Tal sistema vicioso es la imitación que se ha practicado universalmente en México por más de un siglo.

Los mexicanos han imitado mucho tiempo, sin darse cuenta de que estaban imitando. Creían, de buena fe, estar incorporando la civilización al país. El mimetismo ha sido un fenómeno inconsistente, que descubre un carácter peculiar de la psicología mestiza. No es la vanidad de aparentar una cultura lo que ha determinado la imitación. A lo que se ha tendido inconsistentemente es a ocultar no solo de la mirada ajena, sino aun de la propia, la incultura. Para que algo tienda a imitarse, es preciso creer que vale la pena de ser imitado. Así que no se explicaría nuestro mimetismo si no hubiera cierta comprensión del valor de la cultura.”

El mimetismos del mexicano es impresionante, incluso en el mundo jurídico, nuestro máximo ordenamiento es ejemplo claro de la copia de aspiraciones de otros sistemas jurídicos, atendemos las realidades alternas, las hacemos nuestras, pareciera que nunca podemos ver la realidad, nuestros problemas son otros.

El mexicano imita las tendencias de otros, como vestir,  estudiar,  leer, incluso los motivos por los que debe sentir indignación. Solo necesita entrar a Twitter y ver cuáles son las tendencias para mimetizarse y ser parte del movimiento.

Samuel Ramos plasma que el mexicano no está acostumbrado a la crítica y eso es cierto, parece que para que algo sea agradable debe ser amable, pero vamos, a quien le gusta que le digan que todo en lo que cree y en lo que rige su actuar cotidiano está mal. Es un desajuste en toda la estructura del pensamiento. Lo que hasta ahora resulta funcional ya no lo es.

“La psicología del mexicano es resultante de las reacciones para ocultar un sentimiento de inferioridad. En el primer capítulo de este libro he explicado que tal propósito se logra falseando la representación del mundo externo, de manera de exaltar la consciencia que el mexicano tiene de su valor. Imita en su país las formas de civilización europea, para sentir que su valor es igual al del hombre europeo y formar dentro de sus ciudades un grupo privilegiado que se considera superior a todos aquellos mexicanos que viven fuera de la civilización. Pero el proceso de ficción no puede detenerse en las cosas exteriores, ni basta eso para restablecer el equilibrio psíquico que el sentimiento de inferioridad ha roto. Aquel proceso se aplica también al propio individuo, falseando la idea que tiene de sí mismo.”

Resulta realmente evidente que el hombre mexicano, sufre aún muchas condiciones que en sociedad son pare de algo que termina por ser caótico. El mexicano en su complejo de inferioridad hace todo por no ser “chingado” y a su vez hace todo por “chingar” porque simplemente el hombre está roto, está en falta y en carencia.

Y los 43 normalistas de Ayotzinapa, no los desapareció el Estado, lo hizo o lo hicieron otros mexicanos, que son parte de la nosotros, de una sociedad que no ha superado su inmenso temor. Somos una población ciega, sorda y muda. Que sabe poner el pie para que solo YO avance y, ese patrón individual y colectivo se repite en cada sector porque aún deseamos seguir siendo ese niño indefenso y asustado.

Esta es una situación analizada desde el siglo pasado, muchos acontecimientos históricos acompañaron a estos pensadores, y muchos seguirán sucediendo porque la sociedad mexicana está envuelta de un absurdo egoísmo, donde la otredad no existe, ni existirá. Y lamentablemente aún no hay forma de resolver eso, o al menos para mí, no es tan clara.

Referencia

[1] http://lasillarota.com/propone-regidora-de-tecamachalco-inyeccion-letal-a-indigentes#.ViEIQ3p_Oko

ILUSTRACIÓN DE JOSÉ QUINTERO

EL LIBRE PENSAMIENTO DE LOU ANDREAS-SALOMÉ

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política), Jacqueline Miranda De los Santos

POR JACQUELINE MIRANDA DE LOS SANTOS

“Lou Andreas Salome nació el día 12 de febrero de 1861 en St. Petersburgo, Rusia. Nacida en una familia aristocrática alemana; su padre, el general Gustav von Salome, estuvo al servicio de los Romanov. Lou, de muy joven, se interesó enormemente por la literatura y la filosofía. En el invierno del año 1881-82 viajó a Italia para visitar a la amiga de su madre: Malwida von Meysenburg que se encontraba aquel tiempo en Roma. Lou tenía entonces 21 años de edad. Malwida era muy amiga de Nietzsche y también se consideraba su protectora en el círculo de los Wagner. De este modo, en una de estas reuniones Lou conoció al filósofo alemán y a Paul Ree, ambos seguidores del pensamiento de Schopenhauer y el ateísmo.”

Lou es una mujer a quien yo consideró una libre pensadora, aunque este es un término muy ligado a Nietzsche. Es en ocasiones imposible hablar de ella sin que se le relacione con dos grandes personajes, Nietzsche y Freud. A este último lo conoce en 1911 quien siempre admiró tanto la belleza como la inteligencia de Lou Andreas Salomé. Freud le invitaría a muchas de sus reuniones psicoanalíticas y escucharía muy atentamente sus planteamientos. A partir del año 1933 Salomé asiste con horror a la llegada del nazismo. Ella  moriría más tarde en el año 1937 en una Europa en guerra.

¿Qué hay más allá de sus vínculos con estos personajes? Sin duda llama la atención que en México uno acuda a las librerías a preguntar sobre las obras de esta mujer y siempre sea la misma respuesta, “por el momento no tenemos nada”, fue hasta hace uno meses que me encontraba en “Gandhi” donde descubrí un pequeño libro que contenía cuatro ensayos, este se denomina “erotismo”, sin pensarlo lo compre y me di a la tarea de leer sus peculiares ideas. En este artículo me propongo compartir parte del pensamiento de esta mujer, que desde mi perspectiva no corresponde al pensamiento de una persona del S. XIX-XX.

El primer ensayo es denominado “El ser humano como mujer” para mí que no soy ni experta en filosofía ni mucho menos en psicoanálisis, pero he leído de forma basta las obras de Nietzsche y Freud, puedo determinar con claridad que este trabajo se encuentra inmersa la filosofía, un bosquejo de la imagen femenina, maximizando a la mujer en muchos sentidos. Quizá podría pensarse que es una contestación a las palabras de Friedrich, usadas en “Así habló Zaratustra”. En muchos sentidos es posible notar las firmes palabras de una mujer feminista, pero no de los siglos XIX-XX sino de un contexto actual es decir del año 2015, lo que para mí es sorprendente y deja ver claramente en sus líneas es que su libre pensamiento va más allá de su época y que incluso de la nuestra, pues en muchos casos y situaciones  a la mujer aún se le sigue cosificando.

“Reflexiones sobre el problema del amor” es sin duda uno de mis ensayos favoritos. No hay rodeo en lo que se desea expresar, divide en dos grupos lo que para ella es posible encuadrar, es decir, “lo homogéneo”, lo simpático, conocido, y del otro lo que es desconocido, extraño y hasta hostil. El egoísmo del hombre lo lleva directamente a aceptar esto que más tarde puede llegar a ser gozo o dolor.

“Sera difícil en la vida real apreciar con justeza y distinguir caso por caso los límites entre debilidad y bondad, entre rigor y poder, y habrá más opiniones y teorías que arena en el mar sobre cómo deben compaginarse bondad y poder en el hombre.”

Cito esta idea con la finalidad de denotar la profundidad del análisis que es posible realizar partiendo de ese simple párrafo, pues como ella misma determina el ser humano no es capaz de entrar a uno de esos dos mundos  sin mutilarse: existe siempre una dual unidad entre aspectos opuestos, pero siempre puede encontrase un punto intermedio de compenetración.

Destaca y analiza a dos tipos de personas una es el egoísta y el otro el altruista.

“El egoísta que almacena y pugna por asimilar para sí cuanto le sea posible, y también el altruista, que se entrega participando en todo cuanto pueda, van musitando, cada uno en su propio idioma, una oración que en el fondo es la misma plegaria al mismo Dios, y en esa plegaria se confunde en una sola cosa el amor propio con la renuncia a sí mismo; y así el ‘quiero tenerlo todo’ y el ‘quiero serlo todo’ recobra un único significado último, el del anhelante deseo.”

Quizá un eterno retorno de lo mismo entre estas dos figuras, pues el egoísta debería no serlo y ser al mismo tiempo; el no egoísta (el altruista) necesita ser egoísta. El amante siempre tendrá la postura del egoísta, se involucra con otra figura que ella más adelante abordara el erotismo. El amor erótico, siempre estará involucrado exageradamente con el egoísmo se bañan en pasión pero también se cobija en la bondad generando un sentimiento único, nuestra autora tiene las palabras precisas para esta situación:

 “Es como si se produjera en nuestra vida interior un pequeño desgarro o grieta por la que pudiéramos volcarnos como ebrios en el torbellino de la vida exterior, mientras que a la vez seguimos estando marcados por el egoísmo pasional”.

El amor de dos personas llegara tan lejos como estén dispuestos a darle esa posibilidad. Así amor y creación encuentran una misma raíz, en la creación la obra viva, surge ante la ocasión que la incita, de amor desbordante, de la desbordante sensación de bienestar; el sentido íntimo de acción amorosa, y por ello todo amor, es acción creadora, gozo de crear ocasionado por la persona amada, pero no a causa de ella, sino por y a causa de sí mismo.

Por ultimo en este segundo ensayo, destacaremos la idea que ella tiene sobre el amar.

“Amar significa: conocer a alguien cuyos colores las cosas deben tomar cuando lleguen a nosotros para que dejen de sernos extrañas y espantosas, o frías y huecas, de manera que se acurruquen en nuestros pies como las fieras en el paraíso.”

En su tercer ensayo aborda y profundiza el tema del ‘Erotismo’ desde diversas perspectivas, como lo es: “el proceso sexual” quizá ya aquí podemos comenzar a ver los tintes de Freud en su trabajo, nos lleva por un recorrido en las diferentes figuras que podemos conocer a raíz de un análisis psicológico de este tema. “La ilusión Erótica” y así otros temas como el arte, que totalmente de acuerdo siempre haya vínculos estrechos en oscuros terrenos fronterizos cuya limitante es casi invisible. Incluso la religión encuentra un apartado en su pensamiento lo sexual para ella se encuentra vinculado al fenómeno religioso, en el sentido que ya hemos hablado en líneas anteriores el proceso creativo en algunas obras encontrando un carácter de trascendencia.

Finalmente, “Psicosexualidad” donde claramente vemos el trabajo de Freud y donde claramente vemos el trabajo de una psicoanalista y no el de la filósofa o la feminista. Incluso habla sobre el trabajo desarrollado por Sigmund Freud y Josef Breuer sobre pacientes con histeria llegando a la conclusión de que existen muchos más factores en esta situación y la relación que guarda con las perturbaciones sexuales.

Este ensayo permite a Salomé hablar y explicar el trabajo de Sigmund y materializar sus ideas como psicoanalista, como mujer y como filosofa, aunque parece quizá una labor poco probable desde la perspectiva de quien redacta este artículo, esta situación se logra en este último ensayo contenido en libro llamado Erotismo.

No podemos determinar que estas sean sus obras cumbres, pero si debe ser claro, que más que siempre vinculársele como la mujer que marco la vida de Nietzsche o de Freud es un mujer libre pensadora, una mujer que llego a poseer un pensamiento más allá del parámetro normal de su época y como se estableció al inicio, no estoy segura de que este momento sea el adecuado a su pensamiento, quizá sería necesario profundizar más en sus trabajos.