EL LIBRE PENSAMIENTO DE LOU ANDREAS-SALOMÉ

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política), Jacqueline Miranda De los Santos

POR JACQUELINE MIRANDA DE LOS SANTOS

“Lou Andreas Salome nació el día 12 de febrero de 1861 en St. Petersburgo, Rusia. Nacida en una familia aristocrática alemana; su padre, el general Gustav von Salome, estuvo al servicio de los Romanov. Lou, de muy joven, se interesó enormemente por la literatura y la filosofía. En el invierno del año 1881-82 viajó a Italia para visitar a la amiga de su madre: Malwida von Meysenburg que se encontraba aquel tiempo en Roma. Lou tenía entonces 21 años de edad. Malwida era muy amiga de Nietzsche y también se consideraba su protectora en el círculo de los Wagner. De este modo, en una de estas reuniones Lou conoció al filósofo alemán y a Paul Ree, ambos seguidores del pensamiento de Schopenhauer y el ateísmo.”

Lou es una mujer a quien yo consideró una libre pensadora, aunque este es un término muy ligado a Nietzsche. Es en ocasiones imposible hablar de ella sin que se le relacione con dos grandes personajes, Nietzsche y Freud. A este último lo conoce en 1911 quien siempre admiró tanto la belleza como la inteligencia de Lou Andreas Salomé. Freud le invitaría a muchas de sus reuniones psicoanalíticas y escucharía muy atentamente sus planteamientos. A partir del año 1933 Salomé asiste con horror a la llegada del nazismo. Ella  moriría más tarde en el año 1937 en una Europa en guerra.

¿Qué hay más allá de sus vínculos con estos personajes? Sin duda llama la atención que en México uno acuda a las librerías a preguntar sobre las obras de esta mujer y siempre sea la misma respuesta, “por el momento no tenemos nada”, fue hasta hace uno meses que me encontraba en “Gandhi” donde descubrí un pequeño libro que contenía cuatro ensayos, este se denomina “erotismo”, sin pensarlo lo compre y me di a la tarea de leer sus peculiares ideas. En este artículo me propongo compartir parte del pensamiento de esta mujer, que desde mi perspectiva no corresponde al pensamiento de una persona del S. XIX-XX.

El primer ensayo es denominado “El ser humano como mujer” para mí que no soy ni experta en filosofía ni mucho menos en psicoanálisis, pero he leído de forma basta las obras de Nietzsche y Freud, puedo determinar con claridad que este trabajo se encuentra inmersa la filosofía, un bosquejo de la imagen femenina, maximizando a la mujer en muchos sentidos. Quizá podría pensarse que es una contestación a las palabras de Friedrich, usadas en “Así habló Zaratustra”. En muchos sentidos es posible notar las firmes palabras de una mujer feminista, pero no de los siglos XIX-XX sino de un contexto actual es decir del año 2015, lo que para mí es sorprendente y deja ver claramente en sus líneas es que su libre pensamiento va más allá de su época y que incluso de la nuestra, pues en muchos casos y situaciones  a la mujer aún se le sigue cosificando.

“Reflexiones sobre el problema del amor” es sin duda uno de mis ensayos favoritos. No hay rodeo en lo que se desea expresar, divide en dos grupos lo que para ella es posible encuadrar, es decir, “lo homogéneo”, lo simpático, conocido, y del otro lo que es desconocido, extraño y hasta hostil. El egoísmo del hombre lo lleva directamente a aceptar esto que más tarde puede llegar a ser gozo o dolor.

“Sera difícil en la vida real apreciar con justeza y distinguir caso por caso los límites entre debilidad y bondad, entre rigor y poder, y habrá más opiniones y teorías que arena en el mar sobre cómo deben compaginarse bondad y poder en el hombre.”

Cito esta idea con la finalidad de denotar la profundidad del análisis que es posible realizar partiendo de ese simple párrafo, pues como ella misma determina el ser humano no es capaz de entrar a uno de esos dos mundos  sin mutilarse: existe siempre una dual unidad entre aspectos opuestos, pero siempre puede encontrase un punto intermedio de compenetración.

Destaca y analiza a dos tipos de personas una es el egoísta y el otro el altruista.

“El egoísta que almacena y pugna por asimilar para sí cuanto le sea posible, y también el altruista, que se entrega participando en todo cuanto pueda, van musitando, cada uno en su propio idioma, una oración que en el fondo es la misma plegaria al mismo Dios, y en esa plegaria se confunde en una sola cosa el amor propio con la renuncia a sí mismo; y así el ‘quiero tenerlo todo’ y el ‘quiero serlo todo’ recobra un único significado último, el del anhelante deseo.”

Quizá un eterno retorno de lo mismo entre estas dos figuras, pues el egoísta debería no serlo y ser al mismo tiempo; el no egoísta (el altruista) necesita ser egoísta. El amante siempre tendrá la postura del egoísta, se involucra con otra figura que ella más adelante abordara el erotismo. El amor erótico, siempre estará involucrado exageradamente con el egoísmo se bañan en pasión pero también se cobija en la bondad generando un sentimiento único, nuestra autora tiene las palabras precisas para esta situación:

 “Es como si se produjera en nuestra vida interior un pequeño desgarro o grieta por la que pudiéramos volcarnos como ebrios en el torbellino de la vida exterior, mientras que a la vez seguimos estando marcados por el egoísmo pasional”.

El amor de dos personas llegara tan lejos como estén dispuestos a darle esa posibilidad. Así amor y creación encuentran una misma raíz, en la creación la obra viva, surge ante la ocasión que la incita, de amor desbordante, de la desbordante sensación de bienestar; el sentido íntimo de acción amorosa, y por ello todo amor, es acción creadora, gozo de crear ocasionado por la persona amada, pero no a causa de ella, sino por y a causa de sí mismo.

Por ultimo en este segundo ensayo, destacaremos la idea que ella tiene sobre el amar.

“Amar significa: conocer a alguien cuyos colores las cosas deben tomar cuando lleguen a nosotros para que dejen de sernos extrañas y espantosas, o frías y huecas, de manera que se acurruquen en nuestros pies como las fieras en el paraíso.”

En su tercer ensayo aborda y profundiza el tema del ‘Erotismo’ desde diversas perspectivas, como lo es: “el proceso sexual” quizá ya aquí podemos comenzar a ver los tintes de Freud en su trabajo, nos lleva por un recorrido en las diferentes figuras que podemos conocer a raíz de un análisis psicológico de este tema. “La ilusión Erótica” y así otros temas como el arte, que totalmente de acuerdo siempre haya vínculos estrechos en oscuros terrenos fronterizos cuya limitante es casi invisible. Incluso la religión encuentra un apartado en su pensamiento lo sexual para ella se encuentra vinculado al fenómeno religioso, en el sentido que ya hemos hablado en líneas anteriores el proceso creativo en algunas obras encontrando un carácter de trascendencia.

Finalmente, “Psicosexualidad” donde claramente vemos el trabajo de Freud y donde claramente vemos el trabajo de una psicoanalista y no el de la filósofa o la feminista. Incluso habla sobre el trabajo desarrollado por Sigmund Freud y Josef Breuer sobre pacientes con histeria llegando a la conclusión de que existen muchos más factores en esta situación y la relación que guarda con las perturbaciones sexuales.

Este ensayo permite a Salomé hablar y explicar el trabajo de Sigmund y materializar sus ideas como psicoanalista, como mujer y como filosofa, aunque parece quizá una labor poco probable desde la perspectiva de quien redacta este artículo, esta situación se logra en este último ensayo contenido en libro llamado Erotismo.

No podemos determinar que estas sean sus obras cumbres, pero si debe ser claro, que más que siempre vinculársele como la mujer que marco la vida de Nietzsche o de Freud es un mujer libre pensadora, una mujer que llego a poseer un pensamiento más allá del parámetro normal de su época y como se estableció al inicio, no estoy segura de que este momento sea el adecuado a su pensamiento, quizá sería necesario profundizar más en sus trabajos.