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Replantear los sistemas

Por Jacqueline Miranda de los Santos

Una mañana la humanidad despertó con la noticia de que un nuevo virus había llegado, las redes sociales se inundaron de información, desinformación y memes, el epicentro de todo ocurrió en Wuhan, en poco tiempo la vida cotidiana se vio mermada al menos en la zona, y sin percatarnos de nada en unas cuantas semanas la enfermedad avanzó al mismo ritmo que la vida moderna, que la modernidad líquida, en un abrir y cerrar de ojos se esfumó de las manos de quienes controlan el caminar de la humanidad.

De Wuhan a toda China, de China a Europa, los más afectados España e Italia, de Italia para América; Estados Unidos superando al 30 de marzo a China con más de 120 mil casos, en todo el mundo se registraron más de 693 mil casos y más de 33 mil defunciones.

De esta forma cuando el humano volvió a abrir los ojos se percató de que el control sobre ciertas situaciones no está en manos de todos los individuos con cierto nivel adquisitivo, poder político, o posición social ya que a diferencia de otras enfermedades que han dejado huella en la humanidad, ésta no respetó  ninguna condición, figuras de la política como el Primer Ministro de Inglaterra, deportistas, cantantes, empresarios millonarios, cualquiera; vulnerando más a personas con enfermedades como diabetes, cáncer, VIH, personas mayores cuyo sistema inmunológico es deficiente; la medida para controlar y contener el problema es la puesta en cuarentena de la población en general, lo cual desde la teoría permite disminuir el número de casos diarios y no sobre saturar el sistema de salud de cada país.

Sin embargo con cada paso que este nuevo virus da por el mundo hay otro tipo de efectos, los económicos, los políticos y por ende los jurídicos; la ciencia de la salud no es una herramienta aislada de las ciencias sociales y cada que hay una irritación en un sector específico de los sistemas, estos generarán movimientos que nos llevarán a cambiar (evolucionar) diversos aspectos del día a día.

Para México una de las situaciones más complicadas deriva de su realidad social y económica, al menos el 56.3 % de la población se encuentra en la informalidad, esto quiere decir que gran parte de ese porcentaje obtiene ingresos que usa en su día a día y para subsistir es necesario continuar con dicha actividad, podemos pensar en los comerciantes de Tepito, o los vendedores ambulantes que usan el transporte colectivo para ofrecer sus productos, las personas que venden alimentos, aquellos que hacen reparaciones de autos, electrodomésticos, muchas de estas personas no podrán quedarse en casa durante el periodo que determina si el impacto sobrepasará el límite del sector salud, si bien el Covid-19 es una enfermedad que no afecta a sólo un sector (en términos de salud) si generará mayor estruendo en las familias más susceptibles.

El capitalismo y la vida moderna nos han llevado a vivir de una forma imparable, consumimos todo lo que podemos para llenar vacíos que creemos tener para darnos cuenta que debemos seguir consumiendo de forma desmedida sólo para satisfacer nuevas necesidades, así la vida se vuelve líquida y se nos va en trabajar para consumir, para creer que estamos completos y cuando nos damos cuenta de que no, seguimos en marcha para obtener más, así cuando la modernidad y el capitalismo nos hacían correr hacia quién sabe dónde, el virus paralizó el sistema exponiendo ciertas verdades; al sistema actual no le importa que estemos completos, no le importa el humano, le importa el consumidor, le interesa solo el que tiene poder adquisitivo, así se demostró cuando ciertos grupos empresariales mandaron a sus trabajadores a casa sin goce de sueldo o disminuyendo prestaciones laborales, y el anterior sólo es un caso conocido por tratarse de empresas a las que la mayoría de las personas recurren en su día a día, entre los casos que no escucharemos está el de las empleadas domésticas, quienes en su momento deberán retirarse a casa probablemente sin goce de sueldo ni servicio médico, sin nada.

En la parte más superficial del problema, el Covid-19 desnudó la fragilidad humana pero sobretodo, la fragilidad del sistema-mundo, de la economía, de los vínculos sociales, de la psique de cada individuo impulsado a comprar papel de baño sin medida por el miedo a la escasez, sin darse cuenta que el modelo actual de consumo nos lleva a una velocidad acelerada hacia aquel rumbo.

Niklas Luhmann establece que aunque los sistemas (jurídico, político y económico) poseen autonomía entre ellos la forma en que responden a ciertos estímulos tiene injerencia en la forma en cómo estos evolucionan o se transforman, para dar soluciones. El pulso al sistema que provocó el virus, indiscutiblemente llevará a una transformación, hay una línea en la que una vez que la crisis pase las cosas deberán ser diferentes, cada pulso (sobre todo a la economía) lleva a nuevas respuestas e interpretaciones sobre el cómo en adelante deberemos de responder a crisis como la del Covid-19, pero también a otros problemas similares.

México necesita cambiar

México necesita replantearse demasiadas cosas, si bien es cierto que el actual gobierno de Andrés Manuel López Obrador apenas comienza marcando diferencias, necesita apostar por nuevas cosas como incentivar más al sector salud, mayor calidad y más apoyo. Necesitamos replantear los modelos fiscales de tal forma que la contribución que realizamos sea equitativa y que ante futuras crisis el nuevo modelo fiscal nos ayude a responder con incentivos económicos que mantengan al país de pie.

Es necesario replantear las relaciones laborales, desde las formales que afectan a los trabajadores hasta las informales donde se concentra la mayor parte de la población. Es importante pensar en soluciones medioambientales que permitan el desarrollo sustentable de la humanidad, necesitamos modificar el sistema de consumo actual, parar la vida acelerada a la que la modernidad nos somete.

Requerimos construir nuevos modelos de justicia solidaria, sociedades más justas en donde los privilegios no existan y todos podamos acceder a los mismos servicios públicos donde la salud no sea sólo para unos cuantos, necesitamos un nuevo modelo de derecho resiliente que preste mirada a los que aún no son vistos, a los que el mismo sistema ha oprimido y negado existencia.

La construcción de la realidad una vez pasada la crisis exigirá nuevos planteamientos desde cada sistema que compone la sociedad, exigirá que la sociedad cambie y transforme el panorama que hoy se expone ante nuestros ojos.

La sociedad ha sido sometida a ver lo innegable, ha sido llevada a recibir un pulso que la obliga a cambiar los modelos y paradigmas, no dar ese paso nos condena a acelerar nuestra caída al precipicio, negarse a cambiar es impedir la transformación.

El Covid-19 nos prueba, nos hace sentir asustados pero es una oportunidad real para cambiar el rumbo y marcar un antes y un después.

La realidad esquizofrénica

Por Jacqueline Miranda de los Santos

El lunes pasado mientras salía a prisa porque como cada mañana era tarde, di unos pasos a modo de trote cuando olvide brincar la reja que llevaba semanas ahí, la gravedad hizo lo propio, y las rodillas terminaron raspadas. El hecho sin duda me disgustó y culpe a la reja, a la persona que la puso ahí. Así varios días después llegué a la reflexión que la torpeza es mía.

Comiendo algunos días después una hamburguesa en un restaurante conocido, unos niños entraron vendiendo mazapán, su rostro estaba cansado y su ropa algo vieja, toda la gente decía que no y otros fingían no verlos. Unos minutos después un niño de 3 años se acercó, su mamá le dijo que en el auto le daría sus papas, mire de reojo, su ropa y su contexto es tan diferente y sí, privilegiado, aunque nos retumbe y canse la palabra.

Hace unas semanas la noticia de que un niño en México[1] que había disparado un arma matando a su maestra, e hiriendo a compañeros, y después se suicidara conmocionó a nuestro país, la primera reacción de medios y autoridades fue culpar a los videojuegos. Las opiniones corrieron como ríos feroces, la razón es que si bien hay juegos violentos y que no son aptos para ciertas edades, México también es un país sumamente violento cuya seguridad pública aún es una asignatura pendiente.

Sí, la educación empieza en casa, de eso no hay duda, pero, ¿qué hay afuera? La respuesta es  violencia, México es el país que sin estar en guerra tiene tantos homicidios parece estarlo. En la primer quincena de 2020[2] ya se habían cometido al menos 200 asesinatos en todo el país. Rebobinemos el tiempo y vayamos a otro caso, Edgar Jiménez Lugo[3] fue un niño de 11 años que se volvió sicario, aprendió a matar por dinero porque no había otro panorama, esto sucedió en 2010, ¿en qué realidad vivimos? En una donde el mejor escenario inclusivo es pertenecer al narco, una donde en el mismo espacio de comida se comparten dos realidades un niño feliz de comer papas fritas y niños que deben vender para subsistir y que en realidad son invisibilizados por las mismas personas que se sienten incómodos con su presencia.

En unos meses una norma (inútil) será emitida y los que resultan ser fanáticos del derecho pensarán que la gran labor está realizada. “Tenemos un artículo, una ley, que disminuye las condiciones de marginación de los niños de la calle”. Orgullosos creerán que el derecho ha mejorado la vida de ellos porque ya los toma en cuenta, es probable que la mayoría de ellos no conozca durante toda su infancia esas normas que los benefician y mucho menos puedan acercarse a una persona que les ayude a luchar por esos derechos plasmados para ellos; por otra parte habrán políticas públicas que hablen de modificar la realidad, de programas sociales que los ayuden, el problema es la percepción de la realidad social y el entendimiento de que en 10 años nada se ha logrado.

¿Cómo construir desde la realidad que no se quiere ver?

No creo que la sociedad necesite engrosar el derecho, no necesitamos más mochila segura, y programas que no van a la raíz, es necesario comprender que la realidad que algunos percibimos es limitada por nuestro contexto y sobre todo por nuestras creencias, que no podemos entender tan fácil el sufrimiento del niño de 10 años que debe hacer frente a su condición de desigualdad, porque sencillamente somos observadores y necesitamos ver el problema desde su posición, únicamente trabajando con ellos es como podremos construir y atar puentes hacia una realidad más certera. Las verdades absolutas no son poseídas por los senadores ni los diputados, ni los gobernadores; si ellos no están en contacto y cara a cara con el problema, alejados sólo perciben una realidad esquizofrénica.

El segundo punto deberá llevar a la comprensión de que el derecho no es un modelo justo, contiene elementos dentro de su núcleo que lo llevan a no evolucionar a la par de la actual condición social convirtiéndolo en ocasiones en sólo un modelo operacional o un juego donde sólo las  personas con privilegios pueden jugar con él.

Por ejemplo, si bien es importante saber el contexto de Luis Ángel, también es cierto que hurgar en lo más oscuro de su familia para que el Estado se deslinde de la realidad que vivimos es una falla. Sí, la familia es el núcleo, pero las acciones del Estado (de sexenios anteriores) han abierto y mostrado a la sociedad que la violencia es un mecanismo vigente, no se puede culpar a la cerca por el descuido de andar distraído. La siguiente caída podría ser peor y quizás no haya videojuegos o familiares con antecedentes que culpar, porque en esa misma línea también está el caso de Edgar o los miles de niños de la calle y en la calle, aquellos que la gente prefiere no mirar y que a veces el Estado parece olvidar.

Sin embargo, esto no es más que una reflexión que puede ayudar (si así lo queremos) a ver cosas que a veces son difíciles de asumir, parte de la realidad es que tenemos una sociedad con un tejido descompuesto y la segunda verdad es que el derecho no podrá como herramienta única arreglar todo lo que hoy estamos viviendo.


[1] Yañez Brenda, El menor que disparó en Torreón “es un hijo de la guerra”, Expansión Política. 15/01/2020, consultado en:

https://politica.expansion.mx/mexico/2020/01/15/el-menor-que-disparo-en-torreon-es-un-hijo-de-la-guerra-redim

[2] Guanajuato bajo el látigo de la violencia, 213 homicidios en 15 días. Infobae, 16/01/2020. Consultado en:

https://www.infobae.com/america/mexico/2020/01/16/guanajuato-bajo-el-latigo-de-la-violencia-213-homicidios-en-solo-15-dias/

[3] Guerrero, D., Ponchis, el niño sicario que aprendió a matar a los 11 años, Excélsior, 3/09/2019, consultado en:

https://www.excelsior.com.mx/nacional/el-ponchis-el-nino-sicario-que-aprendio-a-matar-a-los-11-anos/1334134

Condena Social Seguridad pública para mujeres (Parte III)

Por Jacqueline Miranda de los Santos

El pasado viernes 16 de agosto en la Ciudad de México se realizó una marcha feminista para protestar por el caso de una joven menor de edad que denunció ser violada por cuatro elementos de la policía de la Ciudad de México cuando regresaba a su casa de una fiesta, esto sucedió en la alcaldía Azcapotzalco la madrugada del 3 de agosto; tras una serie de sucesos en los que se dijo que los policías seguían en funciones ocurrió que en una entrevista Jesús Orta titular de la Secretaría de Seguridad Ciudadana en la Ciudad de México fue pintado de rosa con glitter por una mujer que se manifestaba por todas las irregularidades que han habido en dicho caso. La situación fue condenada incluso por la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, manifestando que no caerá en provocaciones porque al parecer cualquier manifestación de que las cosas no están bien es un intento de hacerla caer en prácticas antiguas de represión.

Así es como se organizó una marcha que tendría como objeto llegar a la Secretaría de Seguridad Ciudadana capitalina en ella era indispensable que las participantes llevaran glitter rosa el cual se volvió un símbolo para manifestar que estamos siendo asesinadas sin que las autoridades hagan algo real.

Antes de comenzar con las situaciones que ocurrieron en la marcha, daré el panorama de la realidad que vivimos las mujeres:

De acuerdo con el mapa de feminicidios de María Salguero en un periodo de agosto de 2018 a agosto de 2019 el número de feminicidios por región es el siguiente:

Si bien las acciones del gobierno federal como las del gobierno local de la Ciudad de México apenas están comenzando a tener un impacto en la vida social, el problema es para la mayoría la descalificación que se hace a este fenómeno, o que incluso a nivel federal se diga siempre que los datos estadísticos correctos son lo que tiene el presidente.

En el mismo mapa existe una categoría en la que podemos encontrar un desglose del cómo fueron asesinadas, la principal forma es por medio de un arma de fuego, después de eso sin datos del cómo sucedió ocupa el segundo lugar, el tercer lugar es a puñaladas, la categoría que pensé no tendría un número en la Ciudad, fue el de quemadas vivas, tres casos son los que se señalan en este mapa para la Ciudad de México.

Algo que ocurre también en la relación al escenario donde suceden los feminicidios, para la Ciudad de México es que se señalan 42 suscitados en el domicilio de la víctima mientras para los que sucedieron en vía pública el número es 68, lo que quiere decir que no importa si estas en casa o en la calle corres el mismo peligro esto porque en muchos casos el feminicida es una persona cercana a la víctima.

En un periodo de 9 años el mapa de feminicidios de María Salguero si mira de la siguiente manera:

Existen periodos de tiempo donde la violencia se incrementa, el principal es a partir de 2016, existe una disminución radical en algunos meses de 2018 existiendo un incremento en el mismo año.

De acuerdo con El Heraldo en México hay 99 casos al día de delitos sexuales entre ellos abuso sexual y violaciones, las entidades con más delitos son el Estado de México, Jalisco y Baja California. De esos 99 casos 43 son denunciados y 56 de esos casos no son denunciados.

A los hombres nos matan más

Sí, de acuerdo con datos de Animal Político 2019 presenta un total de 109.2 asesinatos por día, en junio de 2019 se contabilizaron 3 mil 80 nuevos casos de homicidios, sin embargo muchos de estos casos están vinculados a casos de narcotráfico, el rol del hombre en la guerra incluso en la del narcotráfico se ve claro en los estados en donde muchos de ellos son asesinados por ajustes de cuentas, si bien la actividad del tráfico de drogas no es exclusiva de los hombres los roles culturales de la mujer no la colocan en posiciones de alto riesgo o como sicarios.

La violencia que existe hacia los hombres es diferente a la que vivimos las mujeres, son muy pocos los casos en donde uno de ellos es asesinado por razones de género, son muy pocos los casos donde son violados, mutilados, quemados y dejados en algún lugar donde muy difícilmente te reconocerán, la violencia que ellos viven en cuanto al número de hombres asesinados es mayor, sí, pero no bajo las mismas circunstancias, no bajo las mismas características.

Es necesario decir bajo lo anterior que no es válido este argumento que no debemos quedarnos calladas sólo porque a ellos los matan más, no es válido demeritar la lucha que muchas han organizado sólo porque a los hombres les parece que no son las vías correctas.

#NoNosCiudanNosMatan

La manifestación tuvo muchas cosas pero la mayoría de los medios, las autoridades y la sociedad se fijó en un aspecto: las pintas, los vidrios rotos y algunas quemas; la estación del metrobus insurgentes tuvo varias pintas y cristales rotos, los cuales al día siguiente estaban restaurados, lo curioso es que las vidas de las mujeres asesinadas no habían regresado, las mujeres desaparecidas no habían vuelto, todo parecía estar normal menos la dignidad de las víctimas de violación.

Pasamos de ser una sociedad a la que debería importarle más la vida de una persona que una pared rayada, a una que no comprende la complejidad de los problemas cuando creen que la mayoría de ellos se solucionan en los juzgados, tenemos autoridades que poco conocen, que no les interesa y que para poder escuchar necesitaron ver a una gran parte de la sociedad enfurecida.

¿Y cómo quieren que sea la marcha?

Al día siguiente de la manifestación muchos a través de redes sociales comenzaron con las críticas, la mayoría piensa que es una exageración que las mujeres hayan salido a romper cosas, a quemarlas y a pintarlas, creen que las mujeres deberíamos expresarnos con más decoro, sin enojo y con una sonrisa, que en las manifestaciones cuando haya una cámara de por medio o una autoridad escuchando decir por favor y gracias, la idea de cómo deben ser las mujeres sigue siendo una imposición. Es por ello que las manifestaciones hechas por mujeres para mujeres disgustan tanto a ciertos sectores específicos de la sociedad.

El que las mujeres decidan cómo serán las marchas no tiene ninguna acción que demerite al movimiento o la causa, si quienes marchan al frente deciden que no irán hombres es algo que debe respetarse. El o los movimientos feministas no necesitan de hombres que representen la causa, esta es una de las principales razones por las que los hombres no marchan al frente con las mujeres y no, esto no se trata de mujeres contra hombres sino de que la voz, la opinión de las situaciones que conciernen a mujeres sean dadas por nosotras.

Las autoridades no deberían dar voz a la sociedad cuando las bombas ya han explotado, por ejemplo la decisión de la Jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum de escuchar a los grupos feministas sin haber claridad de a quiénes y por qué usó este criterio.

Queremos ser escuchadas antes de que ocurran más feminicidios, antes de haya más violaciones, antes de que haya más desaparecidas, el enojo que siente alguien que perdió a su amiga, a su hermana, a su madre, a su pareja es inconmensurable, si estuviéramos en el lugar de quien perdió, de quien fue violada o abusada, entonces también desearíamos quemar la ciudad, para que las autoridades miren lo que está pasando, para que los policías dejen de matarnos, para que los agentes del Ministerio Público sean más empáticos y es justo lo que le falta a esta sociedad entender que debe importar más la vida de cualquier humano que una pinta en un monumento, mismo que muchas veces representa años de lucha, años de no callarse de dejar de hacer lo que era bien visto con tal de tener una sociedad más justa capaz de entender que el caos es una forma de orden.

Después de la manifestación ¿qué sigue?

Garantizar la seguridad pública de las mujeres parece hasta la fecha algo imposible, quizá porque el móvil criminológico parece derivar de causas culturales y a este punto digámoslo claro, las feministas y en general las mujeres no buscan asesinar o acabar con el género masculino, no los violamos, descuartizamos y dejamos en algún terreno lejos de casa, de un lugar donde puedan honrar su memoria. Los hombres sí lo han hecho y no este no es un argumento de odio hacia ellos es poner las letras justas al problema que hoy vivimos; debemos entender que los feminicidios son crímenes por convicción, el asesino tiene la convicción de que es necesario matar, quizá por la creencia cultural de que nunca debimos salir del espacio privado, quizá porque decidimos alzar la voz, o tal vez porque nos volvimos dueñas de nuestro cuerpo y decidimos vestirnos como queremos y eso parece desde algunos puntos de vista ofensivo para una moral que ya es obsoleta.

Necesitamos cambiar el pensamiento de que la mujer debe estar sometida (de forma consciente o inconsciente) a los buenos modales que el hombre establece para ella, esto cambiando los esquemas de educación de los más jóvenes, es necesario cambiar el discurso de las autoridades y del propio sistema penal para deslegitimar a aquellos que creen que deben ejercer el derecho natural de la violencia sobre la mujer, porque mientras el agente del Ministerio Público siga diciendo que la ropa sucia se lava en casa, mientras se nos culpe por ir bajo los efectos del alcohol, o con faldas, vestidos o escotes, en tanto eso no cambie, no habrá un cambio de chip, ni se romperá con el discurso asfixiante que está matando a la mujer.

Es necesario que en el caso de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum jefa de gobierno, acepte que si bien ya hay normas que garantizan la igualdad entre hombres y mujeres, el margen del derecho penal y en general del derecho posee un techo de cristal que aún es muy endeble, muchas de las construcciones hechas hasta ahora poseen prejuicios, por ejemplo, las mujeres trans, no son muchas veces protegidas aún a pesar de ese techo normativo, es necesario decir que, la definición de cada rol de género aún posee cargas sociológicas de un modelo dominante, modelo que pertenece al machismo.

Al final debemos comprender que el asesinato con violencia de una mujer es un intento fallido por someterla al sistema impuesto desde hace varios años, es un fracaso del agresor; y entonces será necesario transformar el sistema considerando que ninguna re-evolución será pacífica porque la irritación que existe sobre los sistemas dominantes se negarán al cambio en primera instancia. 

Fuentes de consulta:

Personas no etiquetas

Por Jacqueline Miranda de los Santos

El pasado viernes 26 de julio se llevó a cabo el ejercicio de parlamento abierto ¡Jóvenes, cámara y acción! en la glorieta de los insurgentes, el evento tuvo como propósito principal escuchar a las y los jóvenes para dar paso a la creación de la Ley General de Juventudes, se pusieron alrededor de 50 mesas en las que moderadores escucharon los problemas a los que la sociedad de entre 15 y 29 años se enfrenta en el día a día, la actividad constó de dos etapas, la primera en donde cada persona escribía sus problemas en post-its y se colocaban en un gráfico de quesos en donde las temáticas estaban divididas en: justicia, seguridad, salud, trabajo, desarrollo, educación, identidad y derechos políticos. En la segunda fase hablaban de forma más específica del problema y de la solución que ellos proponen.

Es importante destacar que la mayoría de los jóvenes ya no desea que el congreso elabore más normas que regulen los problemas, lo que buscan casi todos es que existan medios donde las leyes se apliquen para esto la mayoría de ellos propone la creación de programas que ayuden a crear consciencia o bien políticas públicas más enfocadas y no tan sectorizadas.

Unos días antes del evento y durante la capacitación que recibimos en el Senado de la República por parte de la Senadora Citlalli Hernández pensé que el gráfico se inclinaría hacia temas de seguridad, trabajo y educación, para mi sorpresa el esquema general quedó de la siguiente manera:

Quizá teniendo menos impacto el tema de los derechos políticos, a la mayoría de los jóvenes les interesa sentirse parte de la sociedad y para ellos se necesitan ciertas garantías, por ejemplo: el libre desarrollo de la personalidad, los mismos derechos de salud y seguridad, más oportunidades de educación para tener más posibilidades de trabajos bien remunerados, para la mayoría el problema está en que muchos de los adultos y no tan adultos los quieren colocar en cajones donde solo haya blanco y negro, todos tenemos cabida en ese cajón llamado sociedad con nuestras diferencias porque al final luce mejor cuando los tintes son muchos y son libres de ser como deseen ser.

Etiquetas que lastiman

La mesa donde me tocó colaborar, fue una donde cada persona me dejó una reflexión y un aprendizaje, cuando los chicos de staff nos dijeron que eran chicos con capacidades diferentes no imaginamos todo lo que íbamos a entender, dos chicas llegan hablando entre ellas lenguaje de señas, otra de ellas es asistida por una compañera pues tiene un problema de disminución visual en el que ya casi no ve, otro de ellos llegó con su perro guía y finalmente una chica con capacidades intelectuales diferentes.

El reto es adaptarse a las necesidades que cada uno de ellos tiene para formar parte de la mesa de diálogo, pero lo curioso es que siempre exigimos que ellos sean los que se adapten a nuestra forma cotidiana de vida, dos de mis compañeras moderadoras ayudaron a la redacción de los problemas de las personas con problemas visuales y por otro lado asistimos a los demás, para que todos fueran escuchados, casi nadie conoce de lenguaje de señas porque existe una frivolidad en el tema, muchos sabemos inglés, francés, italiano o alemán pero siempre ponemos una barrera con las personas que no pueden comunicarse de la misma manera que nosotros.

En los primeros comentarios que expresaron los participantes se habló de la gran discriminación que sufren por parte de la sociedad en general, la mayoría de los espacios no están diseñados para que ellos puedan desarrollarse libremente, por ejemplo no todas las bibliotecas de la UNAM o el POLITÉCNICO cuentan con libros en braille, hay incluso un caso donde un chico alumno de ingeniería está por no poder concluir la carrera ya que hay una maestro que no le permite que alguien le asista para el examen final, además de no tomar en consideración que él requiere de más tiempo ya que debe pasar lo que le dictan al sistema de escritura braille.

Son llamados en día a día ciegos, sordos, tontos. La gente se molesta porque algunos de ellos deben llevar a sus perros guías o en algunos casos de asistencia, a veces incluso en el transporte público les niegan los accesos cuando ya existe normatividad al respecto.

La mayor parte de la sociedad necesita poner etiqueta sobre el pecho que no necesariamente diga el nombre y lo que les gusta de la vida sino el cómo clasifican de forma negativa a la mayoría de las personas,  sobre el suéter, la blusa o la camisa llevamos etiquetas impuestas por otros que dicen “gay”, “lesbiana”, “raro”, “sordo”, “ciego”, “pobre”, “gordo”, “moreno”, “flaco”, entre tantos más quieren una sociedad en blanco y negro donde todos seamos iguales, pensemos igual y tengamos cabida en el mismo espacio por siempre, lo ciertos es que somos una sociedad dinámica en movimiento y sobre todo diversa.

La sociedad y el humano en sí está lleno de complejidad, por ello no podemos ser iguales todos o amar de la misma manera, aprender igual o desarrollarnos igual; sentimos pensamos, amamos y hasta odiamos distinto. Tenemos condiciones y circunstancias que nos van a marcar y eso nos hará actuar y hacer cosas de distintos modos, habrán inteligencias que no comprendamos y que por lo excluyente que son ciertos sectores les cueste más desarrollarse pero eso no debe jamás clasificarlos como tontos o ignorantes. Debemos ser cuidadosos con los prejuicios que arrastramos desde la infancia desde lo que aprendimos en casa, debemos intentar deconstruirnos para poder incluirnos en la realidad de los que mucho tiempo fueron ajenos.

Por último es necesario abrir los ojos a la realidad y saber que hay personas que día a día viven desde la pobreza, desde la falta de calidad educativa, de oportunidades porque a los propios profesores muchas veces les falta conciencia y preparación para entender que cada alumno aprende de manera diferente, porque a nuestras universidades les faltan espacios dignos para quienes tienen necesidades fuera de lo que siempre se pensó como espacios comunes, es necesario entender que ellos no están obligados a adaptarse a nuestra forma de vida sino que todos podemos convivir. La realidad se construye por todos comprendiendo que hoy en día muchos de nuestros modelos son desiguales y excluyentes, se construye entendiendo que no todos los jóvenes están en las universidades, la realidad se construye comprendiendo nuestros privilegios y reconstruyendo panoramas de igualdad para los otros.

Aprendamos lenguaje de señas o braille, ayudemos a construir las próximas políticas públicas o programas, enseñemos a leer a niños y niñas que no pueden ir a la escuela, ayudemos a los infantes y adolescentes en situación de calle, ayudemos a los adultos mayores, dejemos de llamar raros a los que tienen capacidades diferentes, entendamos que el amor tiene muchas formas, pero sobre todo dejemos las etiquetas y seamos personas.

Agradezco la oportunidad de participación en el ejercicio de democracia abierta a la Red Mundial de Jóvenes Políticos-CDMX y a su director Mauricio Suárez      

El otro Nietzsche

Por Jacqueline Miranda de los Santos


Hablar o bien en este caso escribir de Nietzsche es una tarea que no resulta sencilla, pues algunas cuestiones sobre sus líneas de pensamiento pueden resultar fáciles de llevar a planos erróneos sino se cuida lo que el autor trato de heredar a la humanidad.

Dentro de sus obras Así habló Zaratustra, como en Genealogía de la moral, podemos ubicar un eje que es distintivo, es lo que él mismo denomina como la filosofía del martillo también podemos notar una parte constructiva dentro de su obra que denomina  tabla constructiva de valores. La filosofía del martillo, es denominada así por el autor porque se trata de derrumbar las cosas que están predeterminadas y que casi nunca nos detenemos a pensar en el por qué debería ser así, a martillazos derrumbamos los ideales que no admiten el libre cuestionamiento para llegar a nuevos conocimientos.

Es necesario destacar que sus obras son una crítica a la cultura occidental y a los ámbitos que ésta misma refleja (esto también se puede llegar a entender en su texto Humano, demasiado humano). Bajo esta tesitura será necesario hablar también de su obra El Origen de la Tragedia en la que describe ciertas líneas de decadencia que comienzan en la cultura griega cuando Platón decide separar lo apolíneo y de lo dionisíaco, generando que el arte y muchas otras cuestiones se volvieran lineales, incluso aunque puede resultar exagerado desde esta perspectiva quizá Nietzsche tenga razón porque Platón es quien autoriza a quienes gobiernan a usar la mentira en favor del Estado, hoy en 2019 la idea es vigente, con una comprensión quizá totalmente errada, pero es una clara línea de conexión.

Culpa a Socrátes por heredar esa forma de pensamiento a Platón  y a este por llevar ejes de difusión de este pensamiento sin embargo, aunque sea complicado de comprender, es necesario decir, que las bases mismas del cristianismo están ubicadas dentro de la cultura Socrática-Platónica, lo que se traduce en términos amables en que los ideales propios de esta religión pertenecen a algo diferente a lo que usualmente uno se imagina. La difusión del cristianismo es tal que propiamente se lleva en la creencia la enseñanza de estos filósofos.

Retomando la separación de lo dionisíaco de lo apolíneo surge un solo dios dotado de racionalidad y con ello se da un único valor, el de la razón que esta por encima incluso de la vida, la racionalidad excesiva no permite entender la vida como arte, no permite ver muchas cosas a través de la belleza, la vida misma pierde el don de la belleza y lo artístico. La filosofía a martillazos consiste propiamente en desmantelar cada espacio afectado por esta separación para crear nuevos aspectos que vayan más allá de una simple imposición.

La crítica más extensa, será la de la moral occidental, que es hecha en Genealogía de la Moral, en este texto él nos dirá que la nuestra es una moral de esclavos, una moral de resentimiento, ¿por qué es denominada así? Porque esta moral menosprecia la vida porque considera que las acciones más elevadas no pueden ser obra de los hombres, incluso si analizáramos alguno de los discursos de los representantes religiosos notaremos que dios es quien intercede en las grandes obras llevando de la mano al hombre que lidera esa cuestión. La crítica a la religión es complementaria a la de la moral, el hombre se encuentra enajenado, ha dado su propio ser en otro ser, y aún así seguimos creyendo que pertenecemos al mundo de lo real cuando para evadir todas esas cosas, dotamos a un ser de ciertas posturas que resultan estar en el mundo de la imaginación. 


Por otra parte es necesario dedicar unas líneas al análisis del lenguaje, Nietzsche nos dirá que ahogamos la propia comprensión de la vida como algo dotado de poder y fuerza en una cristalización conceptual que da el mismo lenguaje. El lenguaje será para él una ficción colectiva con la cual pretendemos buscar y adueñarnos de la verdad, pero de esa verdad sólo interesará la parte sistemática y clasificable, quizá sea por esta razón que Nietzsche usa metáforas, así capta la esencia de la vida sin oprimirla y mucho menos reducirla a nada.

La manifestación propia de la cultura occidental, ha provocado una interpretación errada de los valores que rigen la vida cotidiana de los humanos y por ello nuestro autor dice que los humanos están enfermos, la enfermedad que todos tenemos consiste en algo llamado Nihilismo, la vida como un sinsentido y por esta razón, Nietzsche en Así habló Zaratustra nos anunciará que dios ha muerto, la muerte de dios significa, la negación de todo aquello que es resultado de la separación entre lo apolíneo y lo dionisíaco, para dar paso a algo nuevo, para liberarnos de las cadenas que nos atan a principios y normas que solo fueron hechas para gente incapaz de razonar y comprender la vida. Dios murió en lugar de dejar de existir para poder superar los usos del lenguaje, la expresión de negación de existencia hubiera causado en la extensa incomprensión, dios murió después de que él usó el martillo, derrumbó finalmente una construcción de miles de años.

Es necesario decir que el nihilismo tiene dos caras, una positiva y otra negativa, se debe superar el estado negativo porque la muerte de dios podría dar lugar al nacimiento del último hombre, que en este sentido será el hombre decadente, el peor de todos (para mi el humano actual, el que miente sin consideración, el egoísta, el que se beneficia de los demás, al que sólo le importa su bienestar, el que se miente a sí mismo y a los demás) es por ello un ser despreciable.

Cuando tras la muerte de dios, cuando tras tirar todos nuestros ídolos no coloquemos nada de vuelta en el altar, cuando no necesitemos de nada que adorar, cuando dejemos el fanatismo entonces daremos paso al Übermensch que es ejemplificado con la metáfora de la transformación del camello, el león y el niño, siendo el superhombre igual a un niño, el niño toma la vida como una afirmación dá las propias reglas a su juego llamado vida, no necesita más, no necesita de un imaginario que le de un guía de comportamiento.  Él es el hombre autónomo y libre, ha dejado atrás los falsos valores.

La nueva tabla de valores es aceptada por el Übermensch y estará la voluntad de poder, esta será una voluntad libre y vital, esto es pura creación deja atrás la parte de dominación y la idea de adueñarse de otros, como lo dije es creación, el mundo es por tanto cambio, transformación, el mundo no podrá ser nunca más  algo estático. El superhombre será el único capaz de entender el eterno retorno como una prueba; en un instante está inmerso todo el sentido de nuestra existencia, instantes que dejamos irse como el agua entre las manos, el eterno retorno implica una reivindicación de la vida.

En este sentido habrá que realizar un planteamiento de la moral más allá del bien y el mal y de los principios que solo sirven a unos cuantos, debemos intentar convertirnos en algo más que conceptos, es necesario buscar que ciertos valores prevalezcan y vuelvan a dotar de sentido la misma vida, quizá algunos de esos principios están en lo que hoy comprendemos como la solidaridad como algo intrínseco al humano mismo, y no como herencia de un dios que ha muerto, porque esto se ha comprendido desde la tradición como una forma de control;  es necesario hacer las cosas más allá de las imposiciones que hemos entendido como naturales, debemos hacer filosofía a martillazos y buscar la deconstrucción del camello y el león para poder ser nuevamente niños.

Esta es la cara de un filósofo que muy pocos comprenden, estas son las ideas del Otro Nietzsche, no al que han adjudicado la creación del nazismo, él es Nietzsche el hombre que intentó ser autónomo y libre a través del Übermensch.

El individuo ha luchado siempre para no ser parte de la tribu. Si lo intentas a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.

La frontera entre la violencia y paz

Por Jacqueline Miranda de los Santos

El pasado 19 de abril, en Minatitlán[1] ocurrió un ataque que se decía era un ajuste de cuentas, sin embargo, en dicho ataque se asesinó a un menor de edad de apenas un año; el total de las víctimas fue de 13 fallecidos.

En el ataque que presuntamente se realizó por un grupo de narcotraficantes, se buscaba venganza de un hombre apodado La Becky quien era dueños de bares donde se vendía drogas. La comunidad de Minatitlán afirma que no era un ajuste de cuentas, para ellos se trata del mecanismo de imponer temor y fuerza a través de actos de violencia, su forma de reafirmar es de esa manera, y las autoridades locales siguen sin responder. La respuesta a nivel federal no es muy diferente, sólo se sigue diciendo que la violencia que hoy vivimos es la detonada por la Guerra contra el Narcotráfico, por las malas o nulas decisiones de Enrique Peña Nieto pero también lo será a causa de no querer ver la realidad que México padece por la violencia.

Hace unos días el periódico El Universal publicó un artículo llamado Pacificar a México vs construir[2] paz nos dice claramente que estudiar la violencia no es estudiar la paz ya que la ausencia de violencia no es necesariamente positivo, en otros términos se trata de construir aparatos sociales e institucionales que ayuden a construir sociedades pacíficas pero sobre todo que ayuden a mantenerlas de esa manera.

Como plasmé en el párrafo anterior entender la violencia no es garantía de paz,  pretendo en este artículo estudiar y analizar brevemente los diferentes tipos de violencia en México y cómo podrían construirse esquemas de paz, lo que es necesario establecer de primera instancia es el hecho de que la construcción de estos modelos debe hacerse de abajo hacia arriba (bottom up) porque esto justamente ayuda a que los sistemas que se generen no sean excluyentes, es decir, que ciertas clases privilegiadas no sean las únicas en gozar de paz. Este elemento es una de las principales fallas institucionales en México al construir paz, aunque en realidad los periodos presidenciales de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto estuvieron lejos de intentar construirla sino más bien siempre fueron modelos de ataque frontal contra la violencia proveniente de la subcultura del narcotráfico, sin comprender como funcionaba desde lo más básico.

Violencia por el Narcotráfico

Propiamente la Guerra contra el Narcotráfico ha sido el detonante de una ola de violencia en diferentes estados, algunos de estos  se encuentran en disputa por diversos cárteles lo que genera enfrentamientos entre ellos, sumando los enfrentamientos de los delincuentes con los militares o policías; por parte de los militares han existido demasiadas arbitrariedades en materia de Derechos Humanos, violaciones graves en el debido proceso, y en los peores casos desapariciones forzadas y homicidios, como el caso Tlatlaya.

También es la incomodidad social ante la presencia de traficantes de drogas lo que genera violencia, es el caso específico de las autodefensas, quienes ante la ausencia de las autoridades para solucionar los problemas buscaron armarse para defender sus propiedades y vidas.

La temática detrás de esta historia es mucho más complicada que las líneas que aquí se redactan, sin embargo, con el resumido panorama es necesario para construir la paz, lo siguiente: evitar la militarización de la seguridad pública y en segundo lugar dar reconocimiento a las personas invisibilizadas en este tema, es decir, siempre que hablamos de Narcotraficantes imaginamos a personas como Félix Gallardo, Pablo Escobar y demás figuras con armas de oro y miles de millones en maletas, lo cierto es que detrás de ellos están los agricultores, muchos de ellos olvidados y condenados a carencias pero sobre todo a la exclusión social. La construcción de paz se encuentra en reconocer que son parte de nosotros y que generaron una subcultura que les permitiera subsistir a la par nuestra. La construcción de la paz forzosamente debe realizarse desde abajo además será necesario cambiar modelos económicos y jurídicos que permitan la inclusión.

La violencia y la economía

La economía es un sistema complejo, no sólo porque incide en la violencia sino también porque la violencia le afecta, en contexto el impacto en los últimos años ha sido 10 veces mayor que el gasto público destinado al sector salud, un efecto positivo en la construcción de la paz puede incidir de manera importante en la economía. El problema está en que el sistema económico actual produce y reproduce esquemas de desigualdad y exclusión, esto no quiere decir que para que el sistema sea más funcional, tengan que vivir todos en austeridad franciscana, quizá se elimine la brecha de desigualdad pero no la del número de personas en condiciones de pobreza o pobreza extrema.

articulo jInstitute for Economics and Peace, Índice de Paz México 2019

Muchos de los delitos con violencia, como lo son el robo, asalto con violencia, secuestros, entre otros son el resultado de la falta, en primer plano de educación y en segundo de la falta de oportunidades laborales; la economía de esas personas es el principal motor de motivación para actuar fuera del margen del pacto social, son parte también de la sociedad excluida pero tiene particularidades más complicadas, la paz se construye primero con políticas económicas que no sigan afectando a ese sector de la sociedad, generando empleos y oportunidades reales, no con apoyos o becas sino trabajos reales que les permita tener estabilidad, segundo acciones encaminadas a la prevención del delito a través de esquemas de cultura y educación, el tercer punto deberá contener la mayor participación ciudadana y de acuerdo a los perfiles geográficos implementar esquemas de vigilancia predictiva.

Violencia de Género

Este es un rubro demasiado amplio que en este espacio limitaré únicamente al feminicidio. Si bien el incremento de asesinatos de mujeres sucede a causa de la Guerra contra el Narco, la mayoría de los casos siguen ocurriendo a manos de familiares cercanos o personas cercanas a las víctimas, también existen casos en los que las víctimas son cazadas por completos desconocidos. En lo que va de 2019 se han reportado 227[3] decesos, siendo Veracruz uno de los estados más peligrosos para las mujeres, los móviles del feminicida pueden ser muchos, sin embargo, la mayoría de los casos se envuelven en rasgos primarios de una cultura machista y violenta, es cierto que pueden haber detonantes psicológicos, pero en la mayoría de los casos hay tintes culturales de odio hacia las mujeres.

La construcción de la paz desde este problema para mi representa el mayor reto, porque tal parece que se trata de guerra de identidades donde el hombre no está dispuesto a ceder posición sobre la mujer, este fenómeno se resaltó con la creación de la cuenta en Twitter  @MeTooHombresMx, misma que tras una serie de ataques de odio generalizados, encontró a la supuesta responsable del suicidio de Armando Vega Gil quien fuera mencionado en una cuenta en México del movimiento MeToo, incitando al odio hacia esa persona, y finalmente sugiriendo que ya sabían lo que tenían que hacer. La cuenta fue cerrada pero abrió una pequeña ventana que permite ver el posicionamiento de muchos hombres y mujeres en contra de ceder un poco de poder a las mujeres.

Deconstruir la cultura del machismo es el mayor reto para la paz, porque implica evitar la revictimización de los hombres respecto del empoderamiento de la mujer, conlleva el comprender que el feminismo no busca la castración, pero sobre todo que renunciar a ciertos privilegios no los coloca en posición jerárquica respecto de las mujeres. Después de comprender esto los nuevos esquemas culturales podrán dar paso a la edificación de la paz.

En este sector, y en los anteriores es necesario también buscar nuevos modelos de justicia, es decir que sean eficientes y eficaces pero ante todo que no revictimicen a los denunciantes, esta es una de las principales causas por las que muchos mexicanos no realizan denuncias. Tampoco es necesario aumentar los delitos en el código penal o las sanciones a aplicar, esto sólo genera un efecto de paz negativa, porque las acciones no son realizadas por el temor a la sanción o castigo; actualmente ni siquiera la constitución de la paz negativa es suficiente para controlar la violencia.

articulo j1

México necesita mejores prácticas para la administración pública, lo que nos lleva a permitir la participación ciudadana y un gobierno más abierto y transparente. Nuevos modelos económicos no excluyentes, la aceptación de los derechos de los demás y la comprensión discursiva de generar estrategias de abajo hacia arriba.

artículo j2

Institute for Economics and Peace, Índice de Paz México 2019

Lo cierto es que tenemos dos posibilidades de acción, u optamos por construir modelos de paz o accedemos a seguir tratando de eliminar la violencia en cualquiera de sus caras, si optamos por la segunda es posible traspasar las frontera con un verdadero infierno donde las reglas de cualquier tipo no importen, en el infierno de la violencia no hay pacto social, y la única garantía de sobrevivir es usar más violencia. Si la violencia es poder, la paz es resistencia y habrá que apostar por reconstruir desde aquí, más allá del discurso.

[1] Véase más en: https://www.animalpolitico.com/2019/04/minatitlan-veracruz-aumento-homicidios-estadisticas/

[2] Meschoulam, M., Pacificar a México vs Construir la paz, El Universal, 20-04-2019 https://www.eluniversal.com.mx/articulo/mauricio-meschoulam/nacion/pacificar-mexico-vs-construir-paz

[3] Cifras tomadas de: https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/justicia/feminicidios-no-paran-reportan-227-decesos-en-primer-trimestre-de-2019-3371365.html

La falsa idea entorno a las vírgenes y putas. Seguridad pública para mujeres (Segunda parte)

Por Jacqueline Miranda de los Santos

Hace varios meses en Netflix se estrenó un stand-up atípico llamado Nanette, Hanna Gadsby dice que la historia del arte nos ha enseñado que las mujeres son o vírgenes o putas hace mención de personajes como Harvey Weinstein, Woody Allen y el mismísimo presidente de Estados Unidos Donald Trump quienes en líneas claras tienden a colocar a las mujeres en esas posiciones; ella en su monólogo cuenta muchas cosas que dejan a quien la ve con un gran nudo en la garganta.

Estoy enojada y creo que estoy en todo mi derecho de estarlo, pero de lo que no tengo derecho es de esparcir ese enojo, porque el enojo como la risa, puede conectar como ninguna otra cosa a un grupo de extraños.

El móvil del feminicida puede tener variaciones sin embargo, las motivaciones para juzgar el crimen por parte de la sociedad se basa siempre en estigmas culturales que colocan a la mujer en una posición de desventaja, la idea de que la mujer pura pertenece a su hogar esperando a el hombre ideal que la lleve a la iglesia para casarse y entonces ella dedique su vida y su tiempo a su hogar y a sus hijos, parecería un esquema ya no tan vigente, no obstante, cuando una mujer muere fuera de lo que se ha determinado como el ambiente privado (hogar), ella se convierte en algo impuro: un puta[1].

La calificación de la muerte, violación y/o abuso sexual de una mujer se demerita por parte de una gran parte de la sociedad con los siguientes argumentos: Sí una joven es violada y cruelmente asesinada, la culpa es de ella ya que no debió salir de casa, y mucho menos embriagarse y usar un vestido, porque eso no lo hace una señorita de casa. Una joven es violada en una fiesta, varios chicos son partícipes, ella está en shock y no se mueve, está aterrada alguien opina que lo disfrutó, que de lo contrario habría gritado; como si alguien que nunca ha estado en esa situación supiera lo que es sentir que en cualquier momento a merced del victimario puedes morir, sólo porque sí, sólo porque eres mujer, sólo porque estabas fuera de casa[2].

Pero la justicia paternalista y por supuesto machista se topa con las mujeres víctimas de violencia física en el hogar, muchas autoridades responden diciendo[3] que: “la ropa sucia se lava en casa”, “respete a su esposo, jefa” y cuando el feminicidio se hace presente, la respuesta: fue un accidente, se suicidó. Pareciera que todo es mejor que enfrentar la realidad de la violencia que viven las mujeres, parece que la creencia de que a las mujeres las matan por malas es la creencia que rige la justicia en México.

Actualmente en México, poseemos un sistema jurídico excluyente, es decir, es un sistema que sólo garantiza ciertos privilegios de seguridad a unos cuantos, este esquema de exclusión del derecho no se transforma, no evoluciona y sigue produciendo y reproduciendo privilegios para unos cuantos. De esta manera aunque el derecho actual pareciera transformarse rápidamente en el actuar legislativo, rompe las conexiones necesarias con el entorno social y sus presupuestos de realidad, rechazando las críticas feministas al contenido interno.

Las políticas públicas que deberían garantizar seguridad para mujeres no son óptimas y se ven como mecanismos obsoletos al ser desapegadas de la realidad que hoy vivimos en México.

¿Qué planteo con lo anterior? El derecho al no aceptar la crítica al contenido interno y ser un subsistema que produce exclusión y desigualdad, rompe las conexiones necesarias con la realidad pero también con la moral de las clases sin privilegios, los invisibles, los Otros, los que son desplazados del mínimo de seguridad que el Estado debería garantizar a todos y en ese global a las mujeres y niñas que hoy son asesinadas.

La moral con la que el derecho crea conexiones necesarias para dar fuerza al argumento del contenido interno ideal para la realidad social, es la moral de los no excluidos y por tanto de quienes pueden llegar a pensar de la siguiente manera:

-No quieres que te acosen en las calles, no salgas. No quieres que expresen cosas sobre tu cuerpo, no uses ropa entallada, no uses faldas, no uses short ni vestido, no provoques que te miren, no uses tanga y vestido porque con ello indicas que quieres ser violada y posiblemente asesinada, en términos generales no seas mujer.

El derecho penal

El código penal de la Ciudad de México tipifica el feminicidio de la siguiente manera:

Artículo 148 Bis. Comete el delito de feminicidio quien, por razones de género, prive de la vida a una mujer.

Existen razones de género cuando se presente cualquiera de los siguientes supuestos:

  1. La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo;
  2. A la víctima se le hayan infligido lesiones infamantes, degradantes o mutilaciones, previas o posteriores a la privación de la vida;

III. Existan datos que establezcan que se han cometido amenazas, acoso, violencia o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima;

  1. El cuerpo de la víctima sea expuesto, depositado o arrojado en un lugar público; o
  2. La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a su fallecimiento. A quien cometa feminicidio se le impondrán de veinte a cincuenta años de prisión.

Si entre el activo y la víctima existió una relación sentimental, afectiva o de confianza; de parentesco, laboral, docente o cualquiera que implique subordinación o superioridad, y se acredita cualquiera de los supuestos establecidos en las fracciones anteriores, se impondrán de treinta a sesenta años de prisión.

De acuerdo con datos de El Universal, en 6 años se cometieron cerca de 300 feminicidios, de los cuales se consignaron sólo 166, este dato no contempló el reporte del Tribunal Superior de Justicia quien considero 900 asesinatos de mujeres. Sí se considera únicamente las 166 consignaciones sobre los 300 feminicidios la norma penal sigue siendo deficiente, el derecho penal hasta ahora no busca comprender las causas o el móvil del feminicida, no busca prevenir, busca que por medio del temor a la sanción se frente el número de casos.

En términos generales en México, en los primeros cuatro meses del 2018 se han registrado 226 feminicidios, hasta la fecha este año se ha convertido en uno de los más violentos para las mujeres, en promedio a diario dos mujeres son asesinadas, los estados más letales son Estado de México, Nuevo León, Chihuahua y la Ciudad de México, es importante destacar que durante 2017 Sinaloa alcanzó en datos estadísticos el mayor número de feminicidios seguido de Veracruz y Oaxaca.

¿Qué hay de las políticas, programas y proyectos para la prevención de los feminicidios?

La Secretaría de Gobernación presentó un plan de cinco puntos, en el que básicamente se habla de hacer un estudio de diagnóstico identificando las causas de la violencia hacia la mujer; se destinan recursos económicos para la creación de fiscalías que realmente puedan atender el problema, a pesar de ello, sigue sin ser un plan estructurado que atienda a las causas reales.[4]

Por otra parte INMUJERES posee la línea de acción: Mujeres sin violencia. En el portal el instituto brinda una serie de elementos y herramientas que pueden ayudar a las mujeres, menciona los diferentes tipos de violencia y la normatividad que puede ser de ayuda. Dentro del portal se pueden observar los programas por estados para erradicar la violencia en contra de las mujeres, uno de los más destacables es el del Estado de México.

El programa se denomina: Modelo de atención a mujeres en situación de violencia, sus hijas e hijos. Es un modelo que pretende atender y orientar a las mujeres víctimas de violencia doméstica (durante el 2017 se registraron 106 mil 706 llamadas de violencia contra la mujer que incluye violencia emocional hasta violencia física, muchos de estos casos tienden a terminar en feminicidios), es un modelo estructurado para contener la reproducción de la violencia en el hogar. Sin embargo la violencia al exterior sigue sin tener una línea de acción clara por parte de las instituciones.

El Estado no proporciona garantía de seguridad alguna, no hay elemento que asegure que al salir a la calle una mujer o niña no sea violada y después asesinada. Y uno de los problemas radica en la construcción cultural de la violencia hacia ellas, porque al final el Estado sigue pretendiendo tener el control de sus cuerpos, de sus decisiones en una falsa idea de paternalismo proteccionista. Esto último es lo que he denominado como el derecho excluyente, ese que sigue sin garantizar absolutamente nada.

La deconstrucción al contenido interno del derecho debe comenzar por llevarlo a transformarse en un derecho que sea capaz de mirar a quienes más indefensas son, el derecho debe ser un subsistema más abierto a la realidad de las mujeres y permitirles decidir sobre sus cuerpos, al existir este reconocimiento puede comenzar la transformación del esquema social y cultural.

Para comenzar, sectores más vulnerables

El reconocimiento de los derechos que poseen las mujeres transexuales, y los problemas que tienen al ser invisibilizadas en cada uno de los subsistemas que forman el esquema social y por ende la realidad de México[5].

La marginación, el olvido y la pobreza ha llevado a muchas mujeres transexuales y transgénero a trabajar como sexoservidoras siendo más vulnerables a ser víctimas de violencia física e incluso a llegar a ser parte de las estadísticas de feminicidios, por otra parte también son susceptibles a padecer enfermedades de transmisión sexual y por ende a no recibir la atención adecuada por la interpretación social hacia ellas. Dentro de los programas, proyectos y/o políticas públicas no existe punto específico que dicte una medida para la erradicación de la violencia hacia ellas, y no es necesario que exista un tipo penal específico porque el derecho penal como amenaza no es la solución, sino el entendimiento social de que ellas son mujeres y que no las podemos seguir invisibilizado y excluyendo a través de argumentos (falacias) religiosas porque al final todo el esquema social se compone por cada individuo. Es necesario mirar hacia ese sector porque si por el simple hecho de ser mujeres existen personas que creen que tienen el derecho de asesinarnos, la construcción del cajón de lo normal las coloca a ellas en una situación aún peor, son en muchas ocasiones olvidadas, cuerpos en fosas comunes y nada más, si la seguridad pública es un derecho para unas lo será para todas.

Aborto legal y seguro

El reconocimiento de que las mujeres son capaces de decidir sobre sus propios cuerpos es una de las herramientas más importantes para comenzar a construir una nueva realidad para las mujeres, al final cada mujer debe decidir si quiere o no ser madre o en qué momento es más oportuno serlo, no conceder la capacidad de decidir sobre sus propios cuerpos, es una forma de ejercer control sobre ellas de seguirles considerando incapaces.

El aborto legal es la primera forma de empoderamiento, de hacerle saber al colectivo que el cuerpo femenino no es del dominio público, el peso del argumento religioso, o de la moral de los otros es algo que debe dejar de tener excesivo peso en el derecho porque al seguir transformándose en esa realidad seguirá sin otorgar garantía de seguridad a las mujeres.

No somos ni vírgenes, ni putas, somos mujeres que un día estamos vivas pero que al siguiente no sabemos si seguiremos con vida. Sí, estamos enojadas y ese enojo y lucha diaria por lograr tener garantías de seguridad, nos ha conectado en discusiones interminables, a nadie más que a nosotras nos toca decidir sobre nuestros cuerpos; ni líderes religiosos, ni personajes con amplios estudios pueden opinar, es una decisión que concierne a cada una. No somos mujeres por la construcción cultural genital, somos mujeres por muchos más componentes internos y externos que nos llevan a identificarnos como tal, por ello la lucha sobre seguridad pública también debe extenderse hacia las mujeres trans.

Este artículo es una segunda parte sobre mi entrega de seguridad pública para mujeres pone en la mesa la idea de que el derecho debe ser reformado desde dentro para visibilizar todos los problemas que ha negado, en este caso la seguridad de las mujeres, pero, el problema del rechazo a la crítica del contenido interno ha generado un grado tal de exclusión que la inseguridad que hoy percibimos es solo el inicio del problema, al final el subsistema derecho corre el riesgo de colapsar si decide seguir siendo excluyente, controlador y paternalista.

Es necesario comprender que la violencia que hoy enfrentamos en contra de las mujeres es una violencia diferente, hoy en día poseemos políticas de acción en contra de las agresiones que viven las mujeres en los espacios privados, empero la violencia derivada de las políticas calderonistas, está lejos de ser atendida y comprendida. Las políticas públicas que se realicen desde ahora deberán tener una tendencia a la prevención y modificación a los patrones culturales de la sociedad mexicana. Las políticas y las instituciones así como el derecho deben cambiar y dejar de excluir problemas y sectores. La realidad de esta situación requiere de presupuestos básicos que deberán ser dotados por los diferentes sectores afectados (es decir las mujeres) y bases teóricas desde los diversos postulados feministas.

[1] La Real Academia Española (RAE) dice que palabra “puto” deriva del latín puttus, una variación de putus que significa niño. Sin embargo, el adjetivo tiene una connotación denigratoria ya que es un calificativo que se da a las personas dedicadas a la prostitución o sodomía. De acuerdo con la CONAPRED, en México el uso de la palabra puto/puta es una expresión de desprecio y rechazo.

Por otra parte en 1611 Sebastián de Covarrubias presenta el Tesoro de la Lengua Castellana o española como un diccionario monolingüe de la lengua española, en este primer trabajo la palabra puta tiene un significado de mujer ruin o ramera, descrita como la que siempre está caliente y con mal olor. El contexto en el que escribe Covarrubias es el de una Europa que está en el inicio de la transformación del feudalismo a los primeros tintes de la revolución industrial, es un hecho que desde entonces las mujeres laboralmente hablando recibían salarios mucho menores que los de los hombres y que la prostitución fue y sigue siendo una forma de sobrevivir.

Es cierto que actualmente existen muchos sentidos y significados de la palabra puta, sin embargo, en este caso el uso que se le da es el que significa que la mujer y su cuerpo pertenecen al colectivo, que es del ámbito público, quizá con la frivolidad de pretender descalificar el feminicidio y sus causas.

[2] https://elpais.com/elpais/2018/12/05/album/1544030702_036455.html#foto_gal_4

[3] Véase más en: Guerrera Frida, #NiUnaMás El feminicidio en México; un tema urgente en la Agenda Nacional, Ed. Aguilar, 2018.

[4] Véase en: https://www.animalpolitico.com/2017/11/medidas-gobernacion-feminicidio-puebla/

[5] En 2018 han sido asesinadas 47 mujeres trans, de acuerdo a los datos del Centro de Apoyo a las Identidades Trans.