Archivo de la categoría: Complejidad Social (Derecho, Economía y Política)

Problemas negativos de los derechos humanos que repercuten en el bienestar e integridad de las fuerzas armadas de México

Por Sergio Cruz Trejo

En la actualidad, la implementación de varias mecanismos que tienen que ver con el actuar de nuestras autoridades con estricto apego a los derechos humanos, han traído consecuencias negativas, que están lastimando la buena percepción que se podría tener de ellos, existen cuestionamientos sobre si son verdaderamente necesarios para proteger a las personas de actos de criminalidad despótica y sin escrúpulos,  ya que últimamente se ha vivido una cara distinta a la que estamos acostumbrados en cuanto a la acción de los derechos humanos en la sociedad.

Los miembros de las fuerzas armadas son parte de nuestra sociedad y no porque formen parte o estén en otros grupos, pueden ser tratados de diferente manera. Con esto hago referencia a la agresión que se ha desarrollado en los últimos meses, con respecto al sufrimiento que padece el personal de las fuerzas armadas.

Desde mi perspectiva es una falta de congruencia que la misma población no se dé cuenta o no lo quiera reconocer las agresiones que sufren las personas que son parte de los cuerpos militares, este problema se tiene que solucionar y terminar, porque todas las personas deben ser respetadas en todos los sentidos, sin importar la profesión que desempeñen.

Los derechos humanos tienen un objetivo definido el cual radica en brindar protección a todos, sin embargo brindan mayor protección a los grupos vulnerables, los que en realidad están en desventaja comparados con otros grupos o incluso personas que se aprovechan de sus beneficios para poder obtener ventajas sin importar las repercusiones que dichas acciones puedan tener.

Analizando el objetivo y finalidad de los derechos humanos debo decir que es un poco contradictorio con la realidad, ya que estos no accionan el actuar de los organismos en beneficio de los más necesitados. Estos derechos, en muchas ocasiones son aliados de los ventajosos, de los abusivos; si en realidad los tan mencionados derechos humanos, no fueran una máscara de intereses, donde el que pone la mejor cara es el que podrá obtener los beneficios absolutos; en cualquier parte del mundo pesan y hacen diferencia según la postura que llegasen a tomar.

¿Será que dichos derechos son una cortina de humo? Es decir, la primera cara es la de protección a los más necesitados haciéndoles creer que se vela siempre y en todo momento por su bienestar, pero por el otro lado los encargados de tutelarlos son los que cometen las injusticias que condenan, otorgándoles perdones y beneficios a los déspotas a causa de intereses particulares los cuales están en una misma sintonía.

Los derechos humanos llevan consigo un doble discurso donde por una parte se brinda ayuda y protección sin importar quién sea el autor intelectual y por el otro lado solo se suelen dar llamadas de atención pero jamás se procede como se debería, no importando quien sea, se supone que si es por el bienestar de todos en general se debería de eliminar la semilla que está causando el mal.

Por lo tanto, la aparición y propagación de los derechos humanos se ve sólo en ciertos escenarios, piénsese en una sociedad con la cual la gente es confiada y otorga todo su espíritu por una satisfacción de tranquilidad que jamás va a suceder, ya que la misma creencia perfecta de que dichos derechos podrían ser la solución a todos los problemas, sólo sería si existiese una verdadera responsabilidad de las autoridades, pues la realidad es que los derechos son la génesis encaminada al bien común, que es lo que toda sociedad desea.

El acceso a bienes y servicios culturales como un derecho fundamental

Por Daniel Landa Zaragoza

La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (en adelante la Corte), resolvió el amparo en revisión 566/2015, en el que determinó que el acceso a bienes y servicios culturales, es una vertiente del derecho a la cultura.

Antecedentes del caso. El 24 de junio de 2011, el Gobierno del Estado de Nayarit y una empresa constructora, celebraron un contrato de obra pública, con la finalidad de que se construyera la Ciudad de las Artes, en Tepic.

El 30 de agosto de 2011, se inauguró la primera fase de construcción, misma que se realizó en el inmueble conocido como Parque de Béisbol de Tepic. Sin embargo, el Gobierno de Nayarit tuvo que solicitar un crédito financiero al Congreso del Estado para que se concluyeran las obras de construcción.

El 29 de junio de 2013, se autorizó la desincorporación y enajenación del bien inmueble, por lo que se publicó la Primera Convocatoria de Venta Pública 01/2013, en la que se ofertó públicamente dicha propiedad.

Tesis central. El derecho al acceso a la cultura está protegido por los artículos 4o de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; 15.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; 26 de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos; y 14.1 del Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales “Protocolo de San Salvador”.

De ahí que, sea considerado como un derecho polivalente, ya que contiene tres particularidades:

  1. Tutela el acceso a los bienes y servicios culturales.
  2. Protege el uso y disfrute de los mismos.
  3. Protege la producción intelectual por lo que es un derecho universal, indivisible e interdependiente.[1]

Asimismo, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, reconoció a través de la Observación General No. 21, que la cultura tiene un contenido polifacético,[2] con tres componentes:

  1. Participación en la vida cultural.
  2. Acceso a la vida cultural.
  3. Contribución a la vida cultural.

Igualmente, dicho Comité sostuvo que la realización del derecho a participar en la vida cultural requiere, entre otras cosas, “la presencia de bienes y servicios culturales que todo el mundo pueda disfrutar y aprovechar, en particular bibliotecas, museos, teatros, salas de cine y estadios deportivos; la literatura, incluido el folclore, y las artes en todas sus manifestaciones”.[3]

Por último, la Relatora Especial sobre los Derechos Culturales, estableció que los derechos culturales protegen:

  1. La creatividad humana en toda su diversidad y las condiciones para que sea posible desplegarla, desarrollarla y tener acceso a ella.
  2. La libertad para elegir, expresar y desarrollar una identidad, lo cual incluye el derecho a:
  3. Elegir no pertenecer a un colectivo determinado.
  4. Cambiar de opinión o a abandonar un colectivo.
  5. Participar en el proceso de definición de éste en condiciones de igualdad.
  6. Participar o no hacerlo en la vida cultural de su elección, y ejercer sus propias prácticas culturales.
  7. Interactuar e intercambiar opiniones con otros, independientemente del grupo al que pertenezcan y de las fronteras.
  8. El derecho a disfrutar y acceder a las artes y al conocimiento, incluido el conocimiento científico, así como a su propio patrimonio cultural y al de otros.
  9. El derecho a participar en la interpretación, la elaboración y el desarrollo del patrimonio cultural, así como en la reformulación de sus identidades culturales.[4]

Por tanto, todas esas fuentes son consistentes en entender que del derecho a la cultura se desprende un derecho prestacional de tener acceso a bienes y servicios culturales.

Razón por la cual, la parte quejosa tiene derecho a que el Gobierno de Nayarit genere bienes y servicios culturales para que acceda a ellos, derecho que no se vulneró con la omisión de concluir el proyecto de la Ciudad de las Artes. 

El deber de proteger el núcleo esencial de los derechos. La observación general No. 3, sostiene que “corresponde a cada Estado Parte una obligación mínima de asegurar la satisfacción de por lo menos niveles esenciales de cada uno de los derechos”. En la misma línea, en la Observación General No. 21 sobre el derecho a la cultura, se argumentó que existe un núcleo esencial del derecho a la cultura.[5]

En el mismo sentido, la Corte ha reconocido que los derechos sociales tienen un núcleo esencial que debe ser protegido por el Estado, a fin de asegurar por lo menos, la satisfacción de niveles esenciales de cada uno de los derechos contenidos en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. [6]

Así, en ese asunto se observó que la omisión reclamada no violó el núcleo del derecho de los quejosos al acceso a la cultura, toda vez que la omisión de construir una extensión de la cineteca nacional, una ludoteca, una biblioteca, el área de la escuela de música y la escuela de Bellas Artes del Estado de Nayarit, no generó una afectación tan grave en la esfera de los quejosos que pueda calificarse como una vulneración a su dignidad.

El deber de alcanzar progresivamente la protección del derecho. Los derechos económicos, sociales y culturales imponen a un Estado una obligación de fin, es decir, establecen un objetivo que el Estado debe alcanzar mediante los medios que considere más adecuados, partiendo de la premisa de que el pleno goce de los derechos sociales no se puede alcanzar inmediatamente, sino de manera progresiva.

De esta manera, los Poderes Ejecutivo y Legislativo deben diseñar una política pública mediante la cual se garantice el pleno goce de los derechos económicos, sociales y culturales, en el entendido de que no le es exigible al Estado la satisfacción plena del derecho de manera inmediata, ya que, como se mencionó anteriormente, ese alcance debe realizarse progresivamente, lo cual desde luego no significa que el Estado no tenga ninguna obligación.

En ese contexto, la Corte consideró que la omisión de concluir el proyecto de la Ciudad de las Artes no vulneró la obligación de progresividad en la satisfacción del derecho porque existe una política pública razonable sobre el acceso de las personas a distintos bienes e infraestructuras culturales.

En efecto, el Gobierno de Nayarit concluyó la primera etapa de dicho proyecto, en la que se construyó un espacio propicio para exponer pinturas y esculturas, además, se imparten talleres de pintura, oratoria y escultura; es un espacio adecuado para practicar algunas disciplinas deportivas; así como un auditorio y un cine al aire libre para que los vecinos del municipio de Tepic tuvieran acceso a bienes y servicios culturales. En consecuencia, resultó evidente que el Estado sí tenía una política pública mediante la cual razonablemente se buscaba alcanzar progresivamente la plena realización del derecho a la cultura.

El deber de no regresividad. Los derechos económicos, sociales y culturales imponen un deber de no regresividad, que se puede desprender del mandato de progresividad protegido en los artículos 1o Constitucional, 2.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

El mandato de no regresividad supone que una vez alcanzado un determinado nivel de satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, el Estado está obligado a no dar marcha atrás, de modo que las prestaciones concretas otorgadas en un momento determinado constituyen el nuevo estándar mínimo a partir del cual debe seguirse avanzando hacia la satisfacción plena de tales derechos.

En este sentido, la Corte al resolver la contradicción de tesis 366/2013,[7] determinó que el principio de no regresividad impone como regla general que el grado de tutela conferido por el legislador para el ejercicio de un derecho fundamental no debe disminuirse.

De lo anterior, se afirmó que las medidas que resulten regresivas, corresponde al Estado justificar con información suficiente  y argumentos pertinentes la necesidad de dar un paso regresivo en el desarrollo de un derecho social. En tal sentido, la constitucionalidad de una medida regresiva en materia de derechos económicos, sociales y culturales depende de que supere un test de proporcionalidad, lo que significa que la medida debe perseguir un fin constitucionalmente válido, además de idónea, necesaria y proporcional en sentido estricto.

Por lo tanto, en el caso no existió regresividad normativa porque no se reformó alguna norma que les hubiera eliminado o restringido derechos. Luego entonces, las omisiones reclamadas no constituyeron medidas regresivas.

En conclusión: Contrario a lo manifestado por los quejosos, la omisión de terminar el proyecto de la “Ciudad de las Artes”, no violó ninguna de las obligaciones derivadas del derecho fundamental a la cultura, ya que existía una política pública que razonablemente buscaba el pleno goce de dicho derecho la cual se consideró como una medida no regresiva.


[1] Estos postulados, fueron reconocidos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver el amparo directo 11/2011,el 2 de mayo de 2012.

[2]           Párrafo 10. Se han formulado en el pasado diversas definiciones de “cultura” y en el futuro habrá otras. En todo caso, todas se refieren al contenido polifacético implícito en el concepto de cultura.

[3]           Párrafo 16. La plena realización del derecho de toda persona a participar en la vida cultural requiere de la existencia de los siguientes elementos, sobre la base de la igualdad y de la no discriminación, como lo es la disponibilidad.

[4]           Párrafo 9. La primera Relatora Especial destacó en reiteradas ocasiones que la finalidad del mandato no residía en la protección de la cultura o del patrimonio cultural per se, sino en la salvaguardia de las condiciones que permiten el acceso, la participación y la contribución de toda persona a la vida cultural, sin discriminación y en una forma sujeta a constante evolución.

[5]           Párrafo 55. En su Observación general Nº 3 (1990), el Comité destacó que correspondía a los Estados partes la obligación mínima de asegurar la satisfacción de, por lo menos, los niveles mínimos esenciales de cada uno de los derechos enunciados en el Pacto.

[6]           Amparos en revisión: 323/2014 y 378/2014, el primero resuelto el 11 de marzo de 2015 y el segundo el 15 de octubre de 2014.

[7]           Resuelta el 29 de abril de 2014, por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

¿Los mayores de 40 estamos obsoletos para trabajar?

Por Antonia Lozano Damián[1]

En los últimos años la negativa de las empresas para contratar personas con más de 40 años ha ido en aumento, esto debería ser visto como una pérdida de talento, otra causa es el no generar antigüedad. Sumándose cada vez más factores por los que las empresas deciden no contratar a mayores de 40.

Tengo 46 años y desde mi punto de vista, me parece que con la edad y la madurez adquiridas a lo largo de los años las personas vemos la vida y sus acontecimientos con mayor perspectiva, ejerciendo más sentido común y mostrando en muchos casos más tranquilidad. Al crecer las personas ganamos templanza y capacidades tales como gestionar con perspectiva, priorizar, la organización y planificación; habilidades altamente necesarias y requeridas por las empresas, no creo que los mayores de 40 estemos obsoletos en conocimientos, como algunos toman de justificación y/o motivo para no contratarnos, además de los conocimientos necesarios para el puesto que solicitan en las diversas corporaciones está la experiencia que es conocimiento más práctica. La experiencia es lo que aprendemos haciendo y por lo tanto lo que más cuesta olvidar.

Pero, ¿por qué no se contrata a un candidato mayor de 40? ¿Tiene mermadas sus facultades? ¿Es menos ágil? ¿Tiene menos capacidad para aprender? ¿Es menos responsable? ¿Tiene menos conocimientos?

Muchos afirman que las empresas quieren reducir costes y que los mayores de 40 años no quieren trabajar por un salario menor, sin embargo este dicho no siempre es comprobado, ante esto surge un cuestionamiento importante: ¿Por qué no comprobarlo? Los patrones podrían ofrecer un salario apropiado a las actividades que pueden realizar las personas y de acuerdo a su desarrollo profesional, pero sobre todo acorde a las capacidades de cada individuo dejando de lado la edad, permitiendo a las personas decidir si quieren aceptar el trabajo o no, esto no suele suceder ya que las compañías en la mayoría de los casos no se molestan en llamar para una entrevista a este sector de trabajadores; desde el inicio deciden por nosotros. No sé si esa sea la razón real, es mi creencia y puedo equivocarme.

Con 40 y más, es común  tener  hijos mayores, esto permite tener más facilidad a la hora de compaginar las obligaciones familiares y laborales que por ejemplo jóvenes de 25 años o más que están teniendo su primer hijo y a los cuales su familia les puede requerir más tiempo y presencia. Esto no quiere decir que no deban ser contratados sino que las empresas deberían buscar un equilibrio entre ambas fuerzas de trabajo, las compañías deben abrir sus puertas a los jóvenes pero también a nosotros.

Se proyectan muchas creencias limitantes en el colectivo mayor de 40 años

¿Por qué las empresas y sectores de la sociedad piensan que el mayor de 40 años no quiere ser mandado por un joven? Ante esta interrogante es necesario plantearse que quizás ambos pueden trabajar en conjunto enseñando el uno al otro sin minimizar la experiencia de las personas que superan los 40. Las compañías prefieren contratar personas jóvenes y en algunos casos con menores estudios, pagarles menos y darles menores prestaciones. Cuando somos jóvenes, por muy rápidos, inteligentes y creativos que seamos, somos más vulnerables e inexpertos. La experiencia es un grado y el carácter se forja al haber abordado y atravesado situaciones complejas y éstas a su vez pueden ser transmitidas por personas mayores.

Las empresas necesitan revisar sus políticas de Recursos Humanos y contrataciones, sus creencias sobre las personas mayores de 40 años y, sobre todo, hacerlas más humanas. Las personas no somos maquinas que a cierta edad debamos ser descontinuadas, a cualquier edad podemos realizar grandes aportaciones, sin embargo, a los 40 aportamos experiencia, y carácter a nuestras actividades laborales.


[1] Cuenta con una amplia experiencia en el mundo laboral, sus actividades laborales comenzaron en 1988, cuenta con una carrera técnica como Operadora de Microcomputadoras, ha colaborado para empresas de seguridad y despachos jurídicos.

El ciclo de la sociedad

Por Fernanda Darinka Labastida Sánchez

Comunicarse y vivir en sociedad son dos actividades tan básicas y fundamentales para el humano como lo son respirar o comer. Desde que llegamos a este mundo lo primero que percibimos es que no estamos solos y la necesidad de contacto con los demás.

Fernando Savater, en su libro Política para Amador, dijo: “la sociedad nos sirve, pero también hay que servirla…”. Al pasar los años esto se vuelve más complejo y no precisamente porque cambie el mundo, lo que sucede es que poco a poco nuestras obligaciones se vuelven mayores, específicamente me refiero a nuestro deber como ciudadanos, no sólo de nuestro país, sino del mundo.

Cuando somos pequeños dependemos completamente de las decisiones adultas y lo que estas puedan brindarnos para nuestro bien. Al crecer y convertirnos en esos adultos no podemos simplemente pasar de largo cuando algo anda mal en nuestra sociedad, ahora tenemos la capacidad de actuar por y para el bien de todos.

Esto se llama actitud política, en la que debemos llegar a acuerdos entre todos sobre lo que afecta a muchos. Por lo tanto, quiero hacer hincapié en que no basta la ética y nuestra percepción personal de lo que está bien y está mal. En política se trata de convencer y, al mismo tiempo, tener la mente abierta a nuevas ideas. Todo esto en pro de mejorar como sociedad.

Ninguno de nosotros tiene la verdad absoluta, pues nuestra historia se compone de ensayo y error para poder evolucionar, sin embargo en el camino ha habido cambios graduales que nos permiten hoy en día gozar de ciertos derechos que antes eran inconcebibles.

Los más jóvenes, conocidos como generación millennial y generación Z, somos considerados generalmente como irreverentes, desinteresados y extremadamente sensibles. La realidad es que somos las generaciones que poco a poco hemos roto esquemas dañinos para la sociedad y eso es difícil de aceptar por aquellos que crecieron en un mundo distinto.

Un ejemplo es que nosotros vivimos, e incluso muchos nacimos, en medio del boom del Internet y las nuevas tecnologías, herramientas que nos permiten comunicarnos de una manera cada vez más rápida y sencilla. En cambio, nuestros padres y abuelos pasaron por un proceso de adaptación y aprendizaje a un nuevo modo de vida completamente distinto a aquel en el que ellos crecieron. Lo mismo pasa con las luchas sociales, sus causas no son las mismas que hace cincuenta años porque las circunstancias ahora son otras.

Actualmente hay niños, adolescentes y adultos jóvenes que son activistas de temas que van desde el calentamiento global hasta el feminismo. Nuestra lucha recae en el hartazgo de tabúes absurdos y la búsqueda de la igualdad.

Para cerrar, quiero retomar la parte de la actitud política para señalar que aunque los demás consideran que no le damos importancia a las problemáticas del mundo y vivimos más preocupados por los likes de nuestra última foto publicada en Instagram, los más jóvenes somos quienes estamos haciendo política. Alzando la voz, marchando en las calles, trabajando y proponiendo nuevas políticas públicas; con pequeñas o grandes acciones, siendo el cambio.

Así que sí, la rebeldía es un rasgo característico de nuestra generación, pero recordemos que ningún cambio radical en nuestra historia se ha logrado sin esta. Y no es que seamos “demasiado sensibles” o “fáciles de ofender”, lo que sentimos se llama empatía y con el tiempo hemos tirado los muros que nos dividen.

La ley de amnistía, un paso hacia la reconstrucción del tejido social

Por Mauricio Suárez Montaño

La nueva propuesta de Ley de Amnistía, presentada por el Presidente de México el pasado domingo 15 de septiembre, ha sido centro de una acalorada discusión en los últimos días en nuestro país, y es por eso que hoy me propongo abordar este tema en las siguientes líneas.

La iniciativa en cuestión surge como un esfuerzo por parte del Gobierno Federal para aliviar la falta de acceso a la justicia por pobreza y corrupción en México. Su objeto se encuentra comprendido en ayudar a aquellas personas que se encuentran privadas de su libertad, que fueron obligadas a delinquir en condición vulnerable, sin medios para pagar su defensa en acusaciones de poca estimación o que han sido enjuiciadas en español, un idioma que no entienden y sin un traductor como demanda el debido proceso.

Resulta a todas luces conveniente señalar que, en el sistema jurídico mexicano, la amnistía es un instrumento del que dispone el Estado a través del Poder Legislativo de la Unión, para otorgar a ciertas personas indiciadas o privadas de su libertad el perdón por actos delictivos que hayan sido conocido por los tribunales federales, de tal forma que puedan reintegrarse a la vida en sociedad. Esta figura encuentra su fundamento legal en el artículo 73 fracción XXII de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Tal y como lo contempla el proyecto enviado por el Ejecutivo Federal en días recientes, en nuestra historia tenemos un par de antecedentes en materia de amnistía. En el último tramo del Siglo XX el Honorable Congreso de la Unión aprobó dos leyes de Amnistía: la primera en el año de 1978, con el objetivo de excarcelar a las y los presos políticos, detenidos a lo largo del periodo conocido como “guerra sucia”. Asimismo, se aprobó una segunda Ley de Amnistía en enero de 1994, a favor de las personas integrantes del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).

Respecto de los sujetos beneficiados en el actual proyecto, se contemplan grupos especialmente afectados por su elevada vulnerabilidad social: las mujeres, las personas jóvenes, las personas indígenas y los presos políticos. Asimismo, se debe hacer hincapié en que esta Ley no concede el beneficio de amnistía a quienes hayan cometido delitos contra la vida, la integridad corporal, secuestro, o hayan utilizado en la comisión del delito armas de fuego. Tampoco se podrán beneficiar las personas indiciadas por las conductas a que se refiere el artículo 19 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos o que hayan cometido otros delitos graves del orden federal. Por lo que respecta al delito de aborto, tanto las mujeres como los médicos y parteras podrán verse beneficiados de esta Ley ya que el Código Nacional de Procedimientos Penales clasifica como no grave al aborto.

En lo concerniente a la aplicación de la Ley, se establece que la Fiscalía General de la República será la institución facultada para la aplicación de ésta, con la intervención correspondiente de las dependencias del Poder Ejecutivo Federal, en particular la Secretaría de Gobernación, a la que se faculta para conocer, estudiar y resolver de manera específica, no limitante a otras hipótesis, los casos de las personas privadas de su libertad por motivos políticos.

Se debe tener en mente que esta propuesta de Ley, únicamente contempla beneficiar a personas imputadas por un delito del orden federal, de tal suerte que, el número de casos en los que pueda ser exitosamente aplicada serán realmente pocos. Sin embargo, el proyecto  contempla el hecho de que sea la Secretaría de Gobernación quien promueva ante los gobiernos y legislaturas de las entidades federativas, la expedición de leyes de amnistía por delitos del orden local semejantes a los contemplados en la Ley de Amnistía de ámbito federal.

No me queda duda que esta Ley es un primer gran paso hacia la reconstrucción del tejido social, que invita a un replanteamiento de un nuevo contrato social, que anteponga un contexto de paz y ciudadanía. Empero, resulta prioritario acentuar la importancia de trabajar en concretar y eficientar muchos aspectos de nuestro actual sistema de justicia en aras de atacar el fondo del asunto para resolver las causas originarias que han llevado a la necesidad de expedir esta nueva Ley.

La depresión en niños, niñas y adolescentes

“Como a nadie se le puede forzar para que crea, a nadie se le puede forzar para que no crea.”

Sigmund Freud

Por Alejandro Axel Acuña López[1]

En el transcurso de dos semanas estuve investigando acerca del tema, consultando opiniones para poder tener un argumento amplio de lo que tratará el contenido de este artículo. Hablar acerca de esto es complicado, debido a que en esta ocasión no será alguien especializado en el tema quien lo redacte. Mi intención no se enfoca en quitarle valor a lo ya investigado, ya que estoy basándome justo en esa información para elaborar esta columna.

Es importante enfatizar esta parte, debido a que el enfoque que se presentará en este artículo será diverso, poniendo en duda si los factores ya conocidos siguen siendo los correctos o los especialistas en el tema deberán actualizarse e incursionar en nuevas investigaciones, para así generar un conocimiento amplio del mismo, con el que puedan apoyarse y resolver situaciones las generaciones que vienen, debido a lo alarmante y preocupante que es este tipo de trastorno en la edad temprana.

Las investigaciones que actualmente se presentan son bastante ambiguas y poco actualizadas, siendo los últimos casos fechados hasta el 2016. Actualmente existen diversos factores que pueden influir para desencadenar depresión, desde problemas familiares como padres desinteresados en el cuidado, madres que se enfocan únicamente en el marido, padres alcohólicos, acoso físico o psicológico mejor denominado bullying, así como las mismas inseguridades que esto provoque.

En la actualidad la globalización así como el avance y uso desmedido de la tecnología, las redes sociales, videojuegos, entre otros, condicionan una forma publicitaria de vivir, eliminando la personalidad propia y donde lo único que hacen es demostrar cuántos viajes han tenido, que hacen el día a día, a donde y que alimentos ingieren; en pocas palabras la gran vida activa que tienen.

Este nuevo estilo de vida, es el que puede llegar a generar las nuevas formas de síntomas de depresión. Estas personas que hacen sus directos por medio de las redes sociales donde lo único que buscan es atención, que alguien los mire, los escuche, no están más que inconscientemente demostrando una forma de depresión leve, ya no es el mismo síntoma típico de aislamiento, si no el buscar nuevas formas de poder expresar esa depresión.    

Durante las investigaciones realizadas me pude percatar que la mayoría de los psiquiatras se basan en una depresión que llaman genética, sin embargo, pude percibir que es el entorno donde se desenvuelven las causas, principalmente en niños y niñas que van desde los 2 a 3 años de edad, quienes imitan todo lo que ven a su alrededor, por consiguiente es lógico que con ambientes así estos niños o niñas puedan desarrollar síntomas de depresión sin necesidad de tener algún antecedente depresivo dentro de su entorno familiar.

La mente de los niños es extraordinaria, solo están actuando las acciones que están presenciando, la depresión aprovecha la ocasión y se presenta por la falta de atención que se les debe brindar.

Se cree que por ser niños, niñas o adolescentes y presentar sentimientos inocentes no pueden padecer este trastorno, sin embargo, en esta  edad se debe estar más al pendiente, ya que en este lapso se crean traumas que los pueden acompañar gran parte de su vida, fobias que en el momento no se explican porque las presentan, debido a que inconscientemente se reflejan; por otra parte está una cara de la moneda diversa en la que se entra en una controversia debido a que encontramos a padres que sí podrán estar atentos de lo que hacen y les brindan todo lo posible, pero en ocasiones éstos sólo están llenando huecos de su infancia en la que fueron reprimidos o no pudieron lograr ciertas metas, haciendo que su sucesores practiquen aquello que ellos anhelaron y no pudieron cumplir, es bien dicho que si obligas a alguien hacer algo que no le gusta tendrá consecuencias e inclusive llegar a este trastorno depresivo como consecuencia siendo así un tema complejo y en ocasiones confuso, sabemos los trastornos no distinguen estatus social, no discriminan, no tienen preferencia por nadie simplemente se presentan.

Pasando al segundo punto de la investigación, me percaté que algunos psiquiatras, mencionan que este trastorno podría ser pasajero o le dan un límite de duración de seis meses para que se pueda solucionar dicho padecimiento, pienso que el estipular el tiempo exacto en el que un trastorno así puede terminar es equívoco, debido a que en ocasiones lo único que hacen es reprimir dichos sucesos, no niego que pueda ser controlado, pero dar una solución dudo que se pueda hacer.

Llama mi atención la parte de la medicación, la cual sé que será muy debatida debido a que los psiquiatras defienden enérgicamente su postura, insisto mi intención es solo dar sugerencias y abrir el tema, jamás denigrar el trabajo que conlleva años de investigaciones y estudios.

Desde mi punto de vista es importante prevenir la adicción en niños, niñas y adolescentes, independientemente que los medicamentos sean controlados ya que en ocasiones al ver una mejora solo estamos presenciando dependencia de un fármaco, que al final de todo son inhibidores del sistema nervioso, efecto que hace el ingerir bebidas alcohólicas o estupefacientes no autorizados.

En la mayoría de los casos se cree que por ser controlado será menos probable que el paciente desarrolle una adicción, lo cual no es así,  ya que el cuerpo puede terminar dependiendo químicamente de dicha sustancia, el paciente podría justificarse volviéndose además hábil e ingenioso aclarando que ya es una persona que depende del fármaco para sentir la mejoría, y es en este punto donde entra la siguiente interrogativa: ¿el psiquiatra debe saber cuándo está curado su paciente? la respuesta es sí, es correcto, ya que llevan un historial con el que se apoyan para ver su evolución e identificar en que momento debe ser dado de alta al paciente.

¿Qué sucede si en determinado momento se le retira el fármaco al paciente siendo ya dependiente del mismo? inconscientemente hay dos opciones: la primera el volverse adictos a un estupefaciente no autorizado, y/o el retorno de la depresión, que puede aparecer en cualquier etapa. La segunda, controlar sus inquietudes por medio de un fármaco, es una forma de limitar sus capacidades debido a que se encuentran en una etapa de evolución del desarrollo, como pueden ser las funciones psicomotoras esto puede llegar a tener repercusiones hasta la edad adulta, como miedos que se presentan porque no los dejaron desarrollarse libremente por dar un ejemplo.

Son los derechos humanos los que no deben permitir que se desarrolle la depresión en niños, niñas y adolescentes (razón por la cual me interesó el escribir sobre este tema), porque muchas veces dejamos a un lado esta parte y no valoramos los derechos que se tienen dentro de este trastorno.

Me percaté que la importancia del derecho a la protección de la salud y a la seguridad social que tienen los niños, niñas y adolescentes están siendo violentados, ya que no están gozando un alto nivel de salud desde el momento de padecer este trastorno, su derecho de participación también es violado debido a que no se les permite expresar libremente opiniones dentro del hogar.

Ellos tienen el derecho a vivir en condiciones de bienestar con un sano desarrollo integral, sin embargo solo nos enfocamos a tratar el trastorno y solamente eso, nos enfrascamos totalmente en la parte clínica dejando de lado todo este procedimiento que si se podría incluir, donde no solo los psiquiatras estarían involucrados como comúnmente se acostumbra, se deberá brindar asesoría completa e investigar profundamente el origen de la misma, no niego el considerar que las sesiones privadas con un psiquiatra sean difíciles y que el involucrar a terceros se tornaría aún más complicado, sin embargo, sería de mucha utilidad el no contar solo con estudios psiquiátricos sino ya involucrar a una trabajadora social para que pueda ver el entorno social en el que se desenvuelve, el cual sería quizá el principal factor de su padecimiento.

Una de las complicaciones peligrosas de la depresión es la fase del suicidio por lo que es algo que se busca evitar; trabajar conjuntamente psiquiatras y  trabajadores sociales  compartiendo puntos de vista e ideas de la información que se ha recabado para poder llegar a conclusiones y evitar un tratamiento de terapias infinitas de fármacos sería un gran logro.

No es mi intención quitar fuentes de trabajo, todo lo contrario, reconozco además que podría ser algo tardado pero seamos sinceros ¿qué es lo preocupante perder tiempo o perder a un hijo? no es una elección fácil ni una noticia blanda pero seamos conscientes de lo que queremos.

Si vemos un enfoque diferente no solo considerando el aspecto clínico sino también el social otro síntoma de la depresión podrían ser las formas delictivas, por lo que en la actualidad encontramos adolescentes en demasía violando leyes, donde el vandalismo es la manera de llamar la atención, bajo esta tesitura las conductas antisociales que se cometen pudiesen ser provocadas por dicho trastorno, se tendría que trabajar bastante para poder generar un estímulo-respuesta de dichas actitudes.

Comentaba al principio del texto que los síntomas de la depresión pudiesen haber evolucionado, y aún no nos hemos percatado de esto, es por eso que la criminología intenta ser meticulosa y al ser una materia multidisciplinaria, en todos los aspectos, el fin es prevenir,y si un trastorno como el que se analiza en este momento pudiese ser un factor de que la delincuencia en adolescentes esté en aumento, se tendría que cuestionar y trabajar desde lo simple, no es una labor sencilla lo reconozco, pero ese es la actividad principal del criminólogo para esto se desarrolla la materia, y es por eso que el campo laboral es amplio; desafortunadamente en México o mejor dicho los habitantes mexicanos no tienden a ser independistas y prefieren dejar de lado todas estas oportunidades, para que quiero personal si existen los psicólogos o psiquiatras sinceramente, se puede esperar bastante de una cosa insignificante, la sociedad cambia y de todo hay que esperar lo inesperado.

Tristemente es difícil poder generar alguna forma de prevención en este momento para que el trastorno no se desarrolle; me estaría contradiciendo, debido a que no podemos cohibir las necesidades que tengan las niñas, niños y adolescentes, sí se puede generar programas para identificar si se están presentando los síntomas y poder acudir a solicitar alguna ayuda inmediatamente, y no solamente dirigido a los padres o tutores si no generalizándolo y que sea entendible para las niñas, niños y adolescentes que pudiesen estar pasando por un episodio de depresión y puedan acudir a centros de ayuda o directamente a valer sus derechos logrando así que se les pueda brindar el asesoramiento y los tratamientos correctos.    

[1] Estudiante de criminología de la Facultad de Estudios Profesionales y Posgrados en la Ciudad de México.

Análisis del desconocimiento de la criminología en relación con los derechos humanos

Por Sergio Cruz Tejo[1]

La aparición de los Derechos Humanos en la sociedad es de gran relevancia, ya que con ellos se reestructuran las sociedades dando paso a generaciones más conscientes y sobre todo más informadas, conocedoras de la trascendencia que tiene respetarlos; no solo para mantener un orden social, sino para que las personas sean respetadas por lo que son, no como objetos que hoy existen y mañana no, o ser tratados por tiranías que producen beneficios para unos cuantos a costa de muchos, sin tener una mínima de conciencia, respeto y dignidad por sus semejantes.

En nuestro país, desde hace varios años cuando un grupo de familiares de personas recluidas iniciaron un movimiento de promoción y respeto a los derechos humanos de las personas presas y las víctimas, equivalía a sufrir consecuencias, tales como desapariciones forzadas, torturas, genocidios, entre otros actos violatorios de derechos humanos cometidos por ciertos grupos de élite, como lo eran en aquellos tiempos la clase política; como sabemos en nuestro país, estos grupos deciden el rumbo social y personal de la ciudadanía de manera indirecta, sin que algunas personas se den cuenta de los actos arbitrarios que cometen.

Pero no todo pinta tan mal, ya que debemos reconocer que desde aquellos años los derechos humanos han evolucionado de una manera exponencial con un énfasis para los que en realidad necesitan ser protegidos, derivado por la gran desigualdad que existe entre unos y otros, ya sea por cuestiones económicas, legales, tráfico de influencias, desapariciones forzadas; se ha usado el poder -mismo que los ciudadanos le confieren de forma honesta y honrada a las personas que representan esa soberanía- para que puedan ayudar a combatir la  desigualdad y puedan ayudar a crear una nueva sociedad más unida, sin embargo, sus acciones negativas  provocan descontento y violencia.

Por otra parte, predomina en el país una falta de interés por el bienestar de otras personas, lo cual deriva en todos los malos comportamientos que ciertas personas han llevado a cabo para obtener beneficios propios y de cómplices a quienes no les interesa en lo más mínimo la estabilidad y buen desarrollo del país.

Por lo anterior, podrá sonar un tanto irónico o contradictorio, pero los derechos humanos en sus diversas etapas de transición han modificado y aportado cosas positivas para que las personas estén más protegidas y tengan un poco más de apoyo para poder hacerle frente a un enemigo que suele ser arbitrario y que ocasiona descontrol y victimización en la población, por ello, a continuación se muestran los diferentes tipos de discursos en materia de derechos humanos relacionados con la criminología:

Diplomático. Sus orígenes históricos se encuentran en los movimientos de derechos humanos supranacionales como los de la Organización de la Naciones Unidas, Organización de Estados Iberoamericanos, Unión Europea, etcétera.

Legalista. Con frecuencia similar al anterior, se diferencia porque su enfoque es estrictamente legal e intenta dar forma jurídica a la defensa de los derechos humanos en los ámbitos nacional e internacional.

Político-filosófico. Similar en algunos aspectos teóricos generales al discurso legal, su característica principal es que recoge todos aquellos aspectos relacionados con los derechos en general.

Intervencionista. Se genera y se opera fuera de las estructuras oficiales del Estado, y generalmente se basa en el trabajo de las llamadas organizaciones no gubernamentales (ONG), cuyo alcance puede ser internacional, nacional, regional o local.

De monitoreo o vigilancia. Se distingue de los otros en tanto que existen organizaciones o individuos dedicados exclusivamente a informar sobre violaciones a los derechos humanos, no ejercen presión sobre los gobiernos ni participan directamente en casos específicos, y su función es informar y contabilizar las violaciones.

Científico social. Aun cuando no existe una disciplina científica que se dedique exclusivamente al estudio de los derechos humanos, existen diversos conjuntos de literatura que tratan de aprehender cognitivamente estos temas, ya sea de manera descriptiva/empírica o causal/teórica.

Educacional. Busca reforzar los valores de los derechos humanos a través de la educación dirigida al público en general o a grupos específicos, ya sea en escuelas, instituciones o en cualquier otro espacio. Este discurso se autodefine como preventivo y proactivo; más que ser una respuesta reactiva, busca anticiparse para que las violaciones a los derechos humanos no ocurran.

En ese sentido, el aspecto fundamental de los derechos humanos es que un país cuente con un sistema garantista y proteccionista, para que tengan un efecto adecuado para sus habitantes, lo cual es de trascendencia mundial en los diversos discursos, ya que  si llegaran a implementarse cambiarían el estado de derecho, sin embargo, la realidad es que no se llevan a cabo de forma correcta, ya que a los gobiernos les afecta la debida implementación de dichos sistemas por los intereses económicos y políticos, por eso la mayoría de países, entre ellos, México, apuesta por una justicia constitucional.

Ante tales consideraciones, existe la libertad en cada gobierno de elegir entre un estado de derecho o que prevalezca la tiranía y corrupción, persiguiendo intereses propios para dominar un territorio, creando ideas ficticias a través de los discursos de derechos humanos que los benefician.

La relación que existe entre la criminología y los derechos humanos radica en el acercamiento e intercambio de ideas y propuestas para beneficiar a la ciudadanía en el esclarecimiento de actos delictivos e investigaciones, a fin de crear soluciones y acciones sociales.

Sin embargo, la criminología desde hace años ha sido cómplice del sistema punitivo al criminalizar o poner etiquetas a una sociedad lastimada por su mismo Estado inconsciente e inhumano, y por dejar por mucho tiempo de lado a las víctimas, quienes siempre serán y seguirán siendo parte fundamental para resolver problemas de impunidad y violaciones de diferentes índoles.

Por lo tanto, es importante destacar que los derechos humanos y la criminología se complementan, al igual que otras ciencias, buscan obtener un mayor conocimiento y tener perspectivas diversas que aporten en la solución de los problemas sociales que aumentan cada día, pues afectan y desintegran a la población, por estas razones es trascendente crear políticas públicas eficaces que puedan solucionar y garantizar los derechos humanos dentro del campo de la  criminología.


[1] Estudiante de la Facultad de Estudios Profesionales de Posgrado. Licenciatura en criminología, ha participado en ponencias como: Paradigma de la criminología en el sistema globalista y Criminología y sus ataduras con el sistema punitivo. Facebook: Serch.