A propósito del día internacional de los derechos humanos

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política), Daniel Landa Zaragoza

Por Daniel Lanza Zaragoza

Hace unos días se conmemoraron 71 años de la Declaración Universal de Derechos Humanos, documento que se proclamó el 10 de diciembre de 1948, fecha que coincide con el reconocimiento “universal” de los derechos y libertades fundamentales de las personas.

El reconocimiento “universal” de los derechos humanos ha evolucionado gracias a las exigencias sociales, esto debido a la apropiación de discursos performativos y proactivos.   

Lo anterior lo podemos visibilizar, por ejemplo, a través de los movimientos sociales en países latinoamericanos, donde las personas han salido a las calles para exigir el respeto, protección y garantía de los derechos y libertades debido a la falta de consolidación de las condiciones mínimas para acceder a una vida digna.

La paradoja de los derechos humanos surge por los múltiples discursos adoptados tanto por las autoridades como los particulares, podemos advertir la prevalencia de un estado de necesidad no solo de reconocer un pragmatismo jurídico, sino de la materialización integral de la tutela y garantismo estatal.

Sin embargo, no todo es negativo, el rol proactivo de las personas y autoridades ha permitido una transición paulatina al fortalecimiento de los derechos y libertades; durante estos 71 años, podemos identificar la coexistencia de aportes que fortalecen la justiciabilidad de los derechos y la democracia en cada estado.

La Organización de las Naciones Unidas proclamó este día como: ¡Jóvenes por los Derechos Humanos! con el objeto de visibilizar la participación activa de la juventud en los movimientos sociales. 

La participación proactiva forma parte de un principio fundamental de los derechos humanos, ya que reúne opiniones, ideas, propuestas y soluciones que se traducen en el bienestar social.  

Una juventud empoderada tiene la posibilidad de impulsar transformaciones positivas en cada país, ya que fortalece las democracias y genera un desarrollo sostenible.  

La norma jurídica como causa de corrupción

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política), Miguel Ángel Tamayo

Por Miguel Ángel Tamayo

Los índices de percepción de corrupción colocan a México como uno de los países más corruptos del mundo. Por ello, el combate a este problema es un tema relevante en la agenda pública. Según Reyes Heroles, “los estudios sobre corrupción son bastante recientes. Las ciencias sociales han dedicado mucha energía y recursos a desentrañar otros fenómenos, los ciclos económicos, la vinculación entre recursos naturales y riqueza, las vías más cortas al desarrollo, antes que el del origen y terapéutica de la corrupción”[1].

Lo que sabemos acerca de la corrupción es que se trata de un fenómeno global que está presente en países en vías de desarrollo y también en países desarrollados. Así lo demuestra el Índice de Percepción de la Corrupción 2018 realizado por Transparencia Internacional, organización no gubernamental de carácter internacional. Este índice incluye una muestra de 180 países, de los cuales los países con menos corrupción son Dinamarca en el primer lugar, Nueva Zelanda en el segundo, y Finlandia, Singapur, Suecia y Suiza se encuentran empatados en el tercer lugar. México se ubica entre los países más corruptos del mundo ya que ocupa el lugar número 138, muy cerca de los países peor ranqueados que son Corea del Norte, Yemen, Sudán del Sur, Siria y Somalia, que aparece como el país más corrupto con apenas 10 puntos de 100 posibles[2].

Elaboración propia con información del Índice de Percepción de la Corrupción 2018.

La corrupción  “es un fenómeno universal con manifestaciones particulares en cada época y en cada nación”[3]. No existe consenso sobre la definición del concepto corrupción. Por ejemplo, para el catedrático de la Universidad de Harvard, Robert Klitgaard, “la corrupción es el abuso de un cargo con fines personales. Este cargo, dice el Profesor, puede ser público o privado, pero la corrupción es considerada, normalmente, como un fenómeno público”[4]. Otra propuesta es la ofrecida por el Dr. González Llaca: “acción u omisión de un servidor público o de una persona natural o jurídica del sector privado, que usa o abusa de su poder para favorecer a intereses particulares, a cambio de una recompensa o de su promesa, dañando así al interés público y/o en de la entidad privada en la que labora”.[5]

En la corrupción no intervienen únicamente servidores públicos, sino también particulares. Ambos sectores, público y privado, con su hacer o no hacer, degeneran las normas previamente establecidas para el curso de actividades específicas, y cuyo cumplimiento interesa a la sociedad en su conjunto. La corrupción tiene distintas manifestaciones y de igual manera sus causas son variadas. A decir de Lilia Aguilar, “existen muchos tipos de corrupción y contextos en los que se dan, y en cada uno es posible encontrar causas sociales, económicas, institucionales, o incluso políticas o hasta culturales”[6].  En suma, las causas de la corrupción “pueden dividirse principalmente en dos tipos: los sociales, es decir, aquellos relacionados con cuestiones culturales y sociológicas; y los institucionales, provenientes del diseño normativo de las instancias gubernamentales, así como de los distintos incentivos y sanciones”[7]. Según Amparo Casar, “el componente institucional está relacionado con la baja calidad de las instituciones, así como con los marcos normativos y regulatorios cuyos incentivos obligan o hacen racional que el individuo o la empresa incurran en actos de corrupción”.[8]

La corrupción tiene múltiples efectos en la economía, en la recaudación de impuestos, en la aplicación del derecho, en la desigualdad social, el uso de los recursos públicos, etcétera; sin embargo, suelen estar invisibilizados y puestos como algo que irremediablemente está presente en el colectivo social porque las personas aceptan tácitamente ciertos grados de corrupción. Sin embargo, es necesario advertir que “la corrupción tiene efectos materiales concretos en la vida cotidiana”[9], los cuales se experimentan en “el producto interno bruto, afecta los principios del fair play del mercado, desprestigia a las instituciones, promueve la inequidad social, y destruye nuestra dignidad y autonomía personal”[10].

Se han identificado instituciones jurídicas como causas de corrupción en las compras gubernamentales. Estas instituciones jurídicas generan espacios de opacidad en el resultados de la investigación de mercado que obligatoriamente se realiza previo al procedimiento de contratación; en el dictamen de selección del procedimiento de compra; en otorgar discrecionalidad para diseñar requerimientos que limitan la libre participación de proveedores en los procedimientos de contratación. La Comisión Federal de Competencia Económica “ha encontrado que, en ocasiones, los procesos de contratación tienen errores de planeación y diseño que limitan la concurrencia o reducen la rivalidad competitiva entre los licitantes, por ejemplo, en lo que se refiere a la elaboración (o ausencia) de investigaciones de mercado, la falta de transparencia en las reglas de participación, el establecimiento de requisitos injustificados o discriminatorios, y la elección del mecanismo de evaluación”[11].

Sin embargo, el mayor reto consiste en atajar normativamente la corrupción que ocurre entre entes del sector público. Una de las causas institucionales de corrupción consiste en el diseño normativo de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público. Esta Ley regula los procedimientos de contratación por parte del Gobierno Federal, pero excluye de su aplicación a las contrataciones entre entes públicos cuando alguno funge como proveedor o prestador de servicios.

Algunas de las reglas de las cuales están exceptuadas las contrataciones celebradas entre entes públicos se encuentran tanto en la selección del proveedor, en las condiciones contractuales, y en la ejecución y seguimiento del contrato. Al respecto, destaca que en estas contrataciones no son requisito la descripción pormenorizada de los bienes o servicios objeto del contrato; previsión de penas convencionales; causales de rescisión;  garantía de cumplimiento;  mecanismos de verificación y seguimiento de los contratos, así como el servidor público responsable de verificar el cumplimiento del mismo.

El 6 de noviembre de 2017 se publicó un oficio circular en el Diario Oficial de la Federación con algunas directrices aplicables a las contrataciones entre entes públicos. Una directriz a destacar es que en todos los casos se debía realizar una investigación de mercado, es decir, que se debía verificar que el bien o servicio que se pretende contratar existe en el mercado, que hay posibles proveedores a nivel nacional o internacional, así como el precio estimado, a efecto se asegurar las mejores condiciones en cuanto a calidad, oportunidad, precio y financiamiento. Otra directriz contenida en dicho oficio es la referente a acreditar que el ente público que fungirá como proveedor tiene la capacidad técnica, material y humana para cumplir el contrato en al menos 51%.

Hasta antes de noviembre de 2017 no se contaba siquiera con estas directrices, es decir, tampoco se aplicaban estas reglas a las contrataciones entre entes públicos. Hay razones fundadas para inferir que la emisión de este oficio obedece al informe sobre la cuenta pública 2013-2014 de la Auditoría Superior de la Federación, máximo órgano fiscalizador de México, y que sirvió como punto de partida de la investigación periodística denominada La Estafa Maestra[12] publicada el 5 de septiembre de 2017. Esta investigación dio cuenta de un complejo sistema de corrupción que involucró empresas fantasma, servidores públicos de alto nivel del Gobierno Federal, y en lo que aquí interesa, a ocho universidades públicas con las cuales se celebraron contratos sin las reglas previstas por la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público. Es decir, entes públicos contrataron a universidades sin realizar una investigación de mercado, sin establecer condiciones para garantizar la ejecución de los contratos, ni mecanismos de seguimiento y verificación de cumplimiento.

De modo que la institución jurídica prevista en el artículo 1o de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público que exceptúa a los contratos celebrados entre entes públicos de la aplicación de las reglas establecidas para las compras gubernamentales se configura como una causa institucional de corrupción.


[1] Reyes Heroles, Federico, Corrupción: de los ángeles a los índices, Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, México, Sexta edición, 2008, p. 9.

[2] Véase Transparencia Internacional, Índice de Percepción de la Corrupción 2018. Alemania, 2019, v. digital en: https://www.transparency.org/news/pressrelease/el_indice_de_percepcion_de_la_corrupcion_2018

[3] González Llaca, Edmundo. La corrupción, patología colectiva. Instituto Nacional de Administración Pública, México, 2005, p. 51.

[4] Wielandt, Gonzalo y Artigas, Carmen, La corrupción y la impunidad en el marco del desarrollo en América Latina y el Caribe: un enfoque centrado en derechos desde la perspectiva de las Naciones Unidas. CEPAL, Chile, 2007, p. 33.

[5] González Llaca, Edmundo, La corrupción… p. 53.

[6] Aguilar Gutiérrez, Lilia. Causas y soluciones para la corrupción en Salazar Ugarte, Pedro (Coord) ¿Cómo combatir la corrupción? UNAM, México, 2018, p. 34.

[7] Ethos laboratorio de política públicas, Sistema Nacional Anticorrupción y el Nuevo Régimen de Responsabilidades de los Servidores Públicos, México, 2017, p. 10.

[8] Casar, María Amparo, La Corrupción: Enemigo público #1 en La corrupción en México: Si transamos no avanzamos, Instituto Mexicano para la Competitividad,México, 2015, p. 17.

[9] Moreno Moreno, Eleazar Pablo, Entendiendo la corrupción y el derecho disciplinario en Salazar Ugarte, Pedro (Coord.) ¿Cómo combatir la corrupción? UNAM, México, 2ª Reimpresión, 2018, p. 168.

[10] Cárdenas Gracia, Jaime. Causas de la corrupción y soluciones para enfrentarla en Salazar Ugarte, Pedro (Coord.) ¿Cómo combatir la corrupción? UNAM, México, 2ª Reimpresión, 2018, p. 223.

[11]Mena Labarthe, Carlos, Marván Saltiel, Andrea, Zegarra Martínez, Mónica Elena. Recomendaciones para promover la competencia y libre concurrencia en la contratación pública. COFECE, México, 2016, p. 12.

[12] Véase https://www.animalpolitico.com/estafa-maestra/


Fuentes de consulta

GONZÁLEZ LLACA, Edmundo. La corrupción, patología colectiva. Instituto Nacional de Administración Pública, México, 2005.

REYES HEROLES, Federico. Corrupción: de los ángeles a los índices. Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, México, Sexta edición, 2008

TRANSPARENCIA INTERNACIONAL, 2019, Índice de Percepción de la Corrupción, 2018, Alemania.

WIELANDT, Gonzalo y ARTIGAS, Carmen. La corrupción y la impunidad en el marco del desarrollo en América Latina y el Caribe: un enfoque centrado en derechos desde la perspectiva de las Naciones Unidas. CEPAL, Chile, 2007.

AGUILAR GUTIÉRREZ, Lilia. Causas y soluciones para la corrupción en SALAZAR UGARTE, Pedro (Coord.) ¿Cómo combatir la corrupción? UNAM, México, 2ª Reimpresión, 2018.

ETHOS LABORATORIO DE POLÍTICA PÚBLICAS. Sistema Nacional Anticorrupción y el Nuevo Régimen de Responsabilidades de los Servidores Públicos, México, 2017.

CASAR, María Amparo. La Corrupción: Enemigo público #1 en La corrupción en México: Si transamos no avanzamos, Instituto Mexicano para la Competitividad,México, 2015.

MORENO MORENO, Eleazar Pablo. Entendiendo la corrupción y el derecho disciplinario en SALAZAR UGARTE, Pedro (Coord.) ¿Cómo combatir la corrupción? UNAM, México, 2ª Reimpresión, 2018.

CÁRDENAS GRACIA, Jaime. Causas de la corrupción y soluciones para enfrentarla en SALAZAR UGARTE, Pedro (Coord.) ¿Cómo combatir la corrupción? UNAM, México, 2ª Reimpresión, 2018.

MENA LABARTHE, Carlos, et al, Recomendaciones para promover la competencia y libre concurrencia en la contratación pública. COFECE, México, 2016.

Los derechos de seguridad social de las personas trabajadoras del hogar

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política), Daniel Landa Zaragoza

Por Daniel Landa Zaragoza

Las personas que realizan labores en el hogar están consideradas como un grupo en situación de vulnerabilidad, debido a que tradicionalmente han sido objeto de condiciones inadecuadas de trabajo, jornadas excesivas, salarios mínimos, trabajos forzosos y carecen de una cobertura y protección en materia de seguridad social. 

Por tales motivos, el Estado Mexicano implementó políticas públicas que garantizan los derechos de las personas trabajadoras del hogar, entre ellas destacan las reformas a la Ley Federal del Trabajo y a la Ley del Seguro Social, ambas publicadas el 2 de julio de 2019 en el Diario Oficial de la Federación, mediante las cuales se visibilizan y reconocen actividades de cuidado, aseo, asistencia o cualquier otra actividad inherente al hogar.

Las particularidades de dichas reformas, radican en la celebración de un contrato escrito entre el empleador y la persona trabajadora del hogar, el cual debe contener: el periodo de contratación, las actividades a realizar, remuneración, periodicidad de pagos, horas de trabajo, vacaciones anuales pagadas, periodos de descanso diario y por semana, herramientas de trabajo, uniforme, alimentos, alojamiento y, las condiciones con relación la terminación laboral.

En consecuencia, las prestaciones sociales a las que tienen derecho son las siguientes:

  • Vacaciones;
  • Prima vacacional;
  • Pago de días de descanso;
  • Acceso obligatorio a la seguridad social;
  • Aguinaldo; y
  • Cualquier otra prestación que se pudieran pactar las partes.

Se precisa que el acceso a la seguridad social estará a cargo del patrón, ya que deberá registrar e inscribir a la persona trabajadora del hogar al régimen obligatorio ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el cual brindará servicios médicos, hospitalarios, farmacéuticos, atención obstétrica, incapacidades, pensión por invalidez y vida, fondo para el retiro y prestaciones sociales dentro de las que se encuentran velatorios y guarderías.

Lo anterior, se realizará conforme al salario mínimo que perciba una persona trabajadora del hogar, el cual se fijará de manera oficial el próximo mes de diciembre por la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos; sin embargo, dicha Comisión Nacional actualmente cuenta con un estudio técnico en que destaca que el salario mínimo podría ascender a $248.72 pesos diarios.

Por otra parte, las reformas citadas en párrafos anteriores contemplan el reconocimiento del derecho al descanso, el cual debe ser de día y medio ininterrumpido a la semana y puede ser acumulativo en periodos de dos semanas, solo si lo convienen las partes. Además, se deben considerar los días de descanso obligatorio.

En los casos donde las personas trabajadoras del hogar residen en el domicilio en que realizan las actividades laborales, deberán disfrutar de un descanso mínimo diario nocturno de 9 horas consecutivas, y de un descanso mínimo diario de 3 horas entre las actividades matutinas y vespertinas.

Igualmente, se establece una garantía de protección para los menores de 15 años, donde se prohíbe su contratación; por lo que tratándose de mayores de 15 años y hasta los 18 años es necesario que el patrón les solicite un certificado médico por lo menos dos veces al año, además de fijar jornadas de trabajo que no excedan las 6 horas diarias y 36 horas a la semana. Igualmente, deberán evitar contratar a menores que no hayan concluido la educación secundaria, salvo que la persona empleadora se haga cargo de que concluyan sus estudios.

Ahora, se advierte que los patrones tienen prohibido ejercer actos de molestia y de violencia sea física, psicológica o por razones de género en contra de las personas trabajadoras del hogar, así como ejercer actos discriminatorios que vulneren su dignidad. Por ejemplo, cuando una trabajadora del hogar esté embarazada, el empleador tiene prohibido despedirla, caso contrario, se presumirá como un acto discriminatorio, el cual es considerado como un delito y se aplicará una sanción de 1 a 3 años de prisión o 150 a 300 días de trabajo a favor de la comunidad y hasta 200 días multa.[1]

En estos casos se considerará como una causal para rescindir la relación de trabajo.

Por tales motivos, las personas trabajadoras del hogar podrán dar por terminada en cualquier tiempo la relación laboral, dando aviso a la persona empleadora con 8 días de anticipación.

En cambio las personas empleadoras podrán dar por terminada la relación de trabajo dentro de los 30 días siguientes a la iniciación del trabajo o en cualquier tiempo, dando aviso a la persona trabajadora del hogar con 8 días de anticipación y pagando la indemnización correspondiente.

Lo anterior formó parte de las adecuaciones normativas que realizó el Congreso de la Unión, para incorporar un nuevo sistema especial de seguridad social para las personas trabajadoras del hogar, derivadas de las acciones de cumplimiento del amparo directo 9/2018, resuelto el 5 de diciembre de 2018 por la Segunda Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.


[1] Lo anterior, de conformidad con lo establecido en el artículo 149 Ter, fracción II del Código Penal Federal.

Violencia sexual infantil intrafamiliar, una negación en la sociedad mexicana

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política)

Por Jimena Morales López

El tema de la violencia en México es uno ya hablado, conocido y mediatizado, por lo que toda la población es consciente de ella ya sea por experiencias directas o indirectas. En la radio, la televisión y las redes sociales constantemente nos bombardean con cifras de muertos, detenciones de homicidas, feminicidios y un gran sin número de casos que llaman la atención de los medios de comunicación. Sin embargo, a pesar de vivir constantemente con tan triste y vergonzosa realidad social, con frecuencia, se evita hablar de uno de los problemas que genera una sociedad con mayor tendencia a enfermedades mentales, y por ende, mayor tendencia a delinquir: la violencia sexual intrafamiliar que sufren los niños, perpetrada por su padre, madre, hermano, tío o primo.

Al llevar a cabo esta investigación, me topé, para mi sorpresa, con una gran variedad de autores y bibliografía que han abordado el tema desde distintos puntos de análisis como el psicológico, el antropológico-sociológico, penal, forense y científico, así como varias estadísticas y encuestas que realizan organizaciones mundiales como el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés) o el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, que demuestran la información del promedio de personas que en su infancia fueron víctimas de algún tipo de violencia sexual.

Ante la información expuesta y recabada, comprendí que la aberración que se comete contra un ser desde su más temprana edad es motivo de vergüenza, silencio y dolor; por lo que muchas personas deciden callar al respecto, al sentirse impotentes, conmocionados y sorprendidos. Al ser la perpetración de estos actos un tema de gran envergadura, decidí orientar la investigación en un sentido sociológico y psicológico, escribiendo así éste artículo en dos partes: la primera parte abordará la psicología del victimario, para poder entender quiénes son las personas dentro del círculo familiar que en promedio son los violentadores sexuales, por qué vulneran la integridad del menor y cómo detectar sus patrones de violencia; en la segunda parte, por otro lado, se orientará la investigación a la psicología del infante, la detección de algún ataque sexual, formas de prevención y consecuencias a corto, mediano y largo plazo por no recibir atención psiquiátrica o psicológica para restaurar su integridad, paz e identidad.

Comencemos por definir qué es la violencia. Según el Diccionario de Psicología de Umberto Galimberti[1] la violencia se define como: “una figura de la agresividad que se registra en verdaderas o presuntas injusticias sufridas, como intención de realizar la propia personalidad, o como incapacidad de pasar del principio del placer al principio de la realidad, con la consiguiente intolerancia a la frustración”; para el Diccionario de Trabajo Social de Ander-Egg Ezequiel[2], la palabra violencia significa: “empleo de la fuerza para alcanzar un objeto. Coacción a fin de que se haga lo que uno quiere”, y para el Diccionario de Antropología de Barfield Thomas[3], la palabra violencia se refiere “al uso intencionado de la fuerza para causar daño corporal. También hace referencia a la totalidad de actos de esta naturaleza en el seno de una colectividad social o una situación en la que prevalecen”.

En conclusión, podemos obtener que la violencia es un acto de poder ejercido por una persona o por un conjunto de personas poderosas que cometerán un acto de dominación, sumisión y aniquilación contra una persona o grupo de personas desprovistos de capacidad para defenderse.

En el caso de la violencia sexual infantil intrafamiliar, la dinámica de poder se ve representada y ejercida en cualquier figura social cercana al menor de edad que tenga el respaldo de la mayoría, de su edad, fuerza y aceptación en el entorno familiar para aplacar la defensa de la víctima y pasar desapercibido en la comisión de su agresión sexual.

Según el Panorama Estadístico de la Violencia Contra Niños, Niñas y Adolescentes en México, 2019, publicado por la UNICEF , la violencia sexual intrafamiliar  contra los menores de edad es cometida, en la mayoría de las ocasiones, por el padre, la madre, el padrastro o madrastra, el abuelo, el hermano, el tío o cualquier otro familiar, y comúnmente involucra actos como la explotación o esclavización sexual, la exposición a la pornografía, voyerismo y al exhibicionismo; y la incitación o coacción para tener contacto sexual, ilegal o perjudicial.

Es importante recalcar que la violencia sexual intrafamiliar se ve beneficiada y legitimada por otros tipos de violencia, como lo son la violencia física y la emocional, pues es común que previo al acto de agresión se lleven a cabo conductas de violencia física que involucran golpes, forcejeos, jaloneos, pellizcos, manotazos o patadas para someter a la víctima.

Ahora bien, ¿quiénes son las personas que pueden realizar actos de agresión sexual contra un menor de edad del cual son parientes cercanos? De acuerdo a la investigación realizada por psicólogos y pedagogos, se ha descubierto que alrededor del 90 % de los niños son abusados por hombres, mientras que entre un 5 % y 20 % de los niños son abusados por mujeres. A continuación una gráfica de la Consulta Infantil y Juvenil del 2018[4], muestra la cantidad de niños y niñas que habían reportado haber sido víctimas de violencia en la Ciudad de México.

Niños entre 6-9 años que manifestaron haber sido víctimas de algún tipo de violencia, según el informe de la Consulta Infantil Juvenil elaborada por el Instituto Nacional Electoral 2018

Contrario a lo que se pensaría, los perpetradores de agresión sexual pueden ser también menores de edad que formen parte del entorno familiar del menor. Hay estadísticas e investigaciones de trabajo social que demuestran que los adolescentes comúnmente se ven involucrados en delitos sexuales. De acuerdo a un artículo publicado por Félix López Sánchez para la Universidad de Salamanca, más del 50 % de agresores cometieron su primera agresión sexual antes de los dieciséis años.[5] Las agresiones sexuales por parte de menores contra menores tienen varias causas que ya han sido estudiadas e identificadas para su prevención: en la etapa de la infancia, entre los 6 a los 10 años, es común que los infantes realicen juegos en los cuales hacen alusión a actividades humanas en los cuales también reconocen y admiten su sexualidad, como los juegos de mamá y papá y el doctor y el paciente. Si bien estos juegos contribuyen a que el menor se familiarice con la sexualidad inherente al ser humano, a menudo pueden ocurrir altercados de caricias, besos y tocamientos inadecuados entre los participantes del juego porque no son capaces de dimensionar la trascendencia del juego sexual relacionado con una relación incestuosa.

Posteriormente, al crecer, en la etapa de la adolescencia, caracterizada por la edad en que las pulsiones sexuales tienen su auge y mayor desarrollo, los adolescentes suelen incrementar su curiosidad sexual, y dan pasos en el descubrimiento completo de su sexualidad, realizando actos masturbatorios o siendo espectadores de pornografía. Aquí es cuando lo aconsejable es establecer límites conductuales, pues actividades inclinadas al ocio (como el consumo de alcohol o estupefacientes), el desconocimiento de los efectos de consumir pornografía sin límites o la falta de valores éticos que permiten empatía en su entorno pueden propiciar que el adolescente descargue sus conductas sexuales en otros adolescentes (en su mayoría mujeres) o en otros niños.

Ante esto, cabe recalcar que las conductas sexuales dominantes se ven legitimadas y dotadas de poder por el machismo que impera en la sociedad y en la familia donde se desenvuelve el adolescente.

El Dr. Scott Allen Johnson, autor de Physical Abusers and Sexual Offenders: Forensic and Clinical Strategies[6] ha descubierto a través de años de entrevistas a ofensores sexuales que comparten ciertas características, como las siguientes:

  • Demuestran poca facilidad para resolver problemas.
  • Pueden tener relaciones dependientes e intensas con sus víctimas.
  • Demuestran ser celosos o posesivos.
  • Suelen perder fácilmente la calma, generalmente exagerando.
  • Son impulsivos.
  • Demuestran ser violentos con animales.
  • Experimenta dificultades para mostrar sus emociones (que no sean ira, hostilidad, celosía).
  • Pueden consumir drogas como el alcohol y sustancias psicotrópicas.

Responder a la pregunta ¿Por qué las personas violentan sexualmente? nos lleva a varios puntos de análisis y conclusiones. Se sabe que muchos de los agresores sexuales adultos han sido víctimas de agresión sexual en edades tempranas, y que por lo tanto crean un patrón conductual normalizado de dominación, para, al repetir las conductas agresivas puedan sentir que recuperan el poder que a ellos les fue quitado al momento de ser víctimas; o bien, derivado de las agresiones sexuales desarrollan una parafilia. En el caso de los menores de edad, pueden realizar agresiones sexuales por las siguientes razones:

  • Falta de empatía y de solidez en sus relaciones sociales próximas. La empatía es enseñada desde el seno familiar, por lo que a menudo en estos casos hay una falta de enseñanza de valores éticos respecto a la percepción del yo en sociedad.
  • Experiencias de observación de actividad sexual en los adultos que mermen una visión explicada acerca del consentimiento y responsabilidad sexual.
  • Haber sido agredidos sexualmente con anterioridad por personas extrañas a su entorno familiar o sus propios padres biológicos.
  • Repetir la violencia que observan en casa.

También se conocen diferentes modelos de operación por parte del agresor sexual, que han sido estudiados por los especialistas, siendo el más aceptado el que se explica a continuación: [7]

  1. El agresor tiene un incentivo para cometer el abuso, derivado de la repetición transgeneracional de la conducta violenta; un factor psicopático en la personalidad, la falta de control de impulsos o bien por ser un pedófilo exclusivo.
  2. La capacidad del agresor de superar sus propios miedos e inhibiciones. Es aquí donde juegan un papel clave las adicciones, la psicosis o la falta de represión del incesto en la familia.
  3. La capacidad del violentador sexual de aprovecharse de la falta de protección al menor de edad. Se aprovecha de la ausencia de los padres, de la falta de vigilancia, del tiempo que el niño pasa solo e incluso de la confianza que los padres tengan puesta en el sujeto si pertenece a la familia.
  4. Consecuencias psicológicas del abuso sexual. Las consecuencias pueden presentarse a corto, mediano y largo plazo.

La composición de la familia y su correlación con los abusos sexuales y violaciones perpetrados contra el niño o la niña también forma un rol importante. Se sabe por la alta incidencia de violencia sexual intrafamiliar que las familias reconfiguradas posterior a la muerte de uno de los padres, el divorcio o el abandono, tienen un doble de posibilidades de presentar casos de abuso o violación incestuosos, pues los lazos de filiación y afectivos se ablandan con el proceso de separación.

El silencio es un enemigo que el infante no reconoce en la perpetuación de estos actos, pues es una forma de poder que ejerce el familiar abusador. Este tipo de control sobre el menor es muy común en las familias que construyen una imagen pública impecable a sabiendas de la violencia que se realiza dentro de ella, pues prefieren hacer callar a los integrantes de la familia, ante el temor de que lo oculto sea revelado, es decir, temen al rechazo social.

Cambiando ahora de figura de enfoque, nos centraremos en el menor de edad como víctima de violencia sexual intrafamiliar. Según el más reciente informe de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), en el 2019 se dio a México el primer lugar en abuso sexual infantil con 5.4 millones de casos por año.[8]

La palabra incesto proviene de la raíz indoeuropea kes-cortar, y el sufijo kas-tro significa cortar, y castrar. Las autoras Podesta y Rovea sostienen que el incesto es:

aquella forma de abuso sexual infantil, referida en el contexto de la propia familia, sobre la cual pesa la interdicción legal y cultural para su realización, donde el abusador puede ser el padre, la madre, hermano, abuelo, tíos, padrastros o familiares cercanos a la víctima.[9]

De igual forma, señala la autora Diana Guadalupe en su Tesis Secuelas psicosociales en la vida adulta de una mujer ante el abuso sexual infantil incestuoso, que “el involucramiento de vínculos consanguíneos, psicoemocionales  o no entre el generador y el receptor, suele no haber violencia física en la comisión del acto incestuoso, pues muchas veces se genera un depósito de confianza y protección del menor hacia el adulto agresor, por lo que podría aceptar la dinámica sexual y reafirmar sus vínculos emocionales con el adulto agresor”.[10]

Se puede argumentar que el incesto es una práctica tabú que será aceptada o rechazada por la sociedad de acuerdo a su construcción cultural, dentro de la cual se verán involucrados factores como mitos, religión, cultos, roles de género, conjunto de creencias, relaciones económicas, etc. Sin embargo, es una realidad que la vasta mayoría de civilizaciones estudiadas por antropólogos, han determinado que el incesto debe ser evitado y sancionado para procurar la preservación de la cultura, de la paz entre familias y la claridad de las funciones sociales de cada individuo. Por lo anterior, el incesto puede ser catalogado como aquella actividad que contribuye a la confusión de dinámicas sociales, puesto que por medio de éste, hay una amplia libertad para que los individuos que cometen incesto tomen cualquier figura emocional y biológica respecto al otro (el hermano es pareja  y padre a la vez de la hermana, por ejemplo).

No se ahondará en la presente investigación sobre las consideraciones psicoanalíticas del incesto, pero es necesario explorar el tema desde el trabajo social. Se han identificado a diversos tipos de familias incestuosas, entre las cuales puede haber o no violencia sexual, repetición generacional, legitimación y permisividad del acto incestuoso. Por lo general, en éste tipo de familias incestuosas, hay una gran carga de culpabilidad depositada sobre el menor de edad, se le señala como el causante de la agresión y no hay intervención alguna, la mayoría de las veces, por parte de la madre.

En todas las familias con comportamientos incestuosos, hay secretos, aislamiento y omisión de atención y cuidado hacia el menor.

Lo que es una realidad es que cuando el abuso es perpetrado por un familiar, las consecuencias anímicas en el menor son mucho más devastadoras y prolongadas. Esto se debe a que en el menor hay una gran confusión y represión en cuanto a sus emociones, por el doble vínculo que genera con su agresor: por una parte, la confianza, por otro lado, la certidumbre de que ha sido utilizado sexualmente.

Los autores señalan como síntomas de abuso sexual incestuoso los siguientes:[11]

Signos de abuso físico Signos comportamentales Indicadores de índole sexual
Dolor, golpes, quemaduras, heridas en zona genital y anal. Pérdida del apetito. Negación a temas de índole sexual.
Ropa interior rasgada. Miedo a estar solo. Confusión sobre orientación sexual.
Semen en la boca. Pesadillas. Conductas precoces y conocimientos sexuales profundizados para su edad.
Partes del cuerpo con irritación. Dificultad para sentarse. Miedo exagerado a la oscuridad. Seducción, especialmente en niñas.
Dolor en cérvix o vulva. Desgano general, falta de motivación para actividades deportivas y sociales. Realización de actos masturbatorios constantes.
Enfermedades de transmisión sexual. Aislamiento y rechazo de las relaciones sociales.   Rechazo de muestras afectivas físicas, como caricias o abrazos.
  Conductas regresivas como chuparse el dedo. Repetición de violencia sexual hacia otros menores.

Es importante la temprana canalización del menor violentado para evitar las consecuencias a largo plazo, que involucran depresión, ansiedad, problemas de autoestima, trastornos de sueño, deserción escolar, embarazo adolescente, prostitución, disfunciones sexuales, etc.

Siendo tal el panorama, no queda más que poner atención a los hijos, ya sean nuestros o ajenos. En el caso de los formadores o educadores, se deben crear programas para reconocimiento de víctimas de abuso sexual y violaciones, para proceder a una investigación, donde también se entable una conversación directa con los padres para generar un estado de alerta en la familia. Esta función también debe corresponder a los doctores, psicólogos y trabajadores sociales.

Por otra parte, si nos encontramos en una esfera de amigo, hermano o vecino, las acciones correspondientes serían, antes que nada, orientar a la persona víctima a algún servicio de atención psicológica y hacerles saber que tienen oportunidad de sanar, que pueden recuperar su poder y autoestima, así como hacerles saber que son acompañados en el proceso de sanación.


[1] Galimberti, Umberto. Diccionario de Psicología ,ed. 2002, México, Siglo Veintiuno Editores, 1992.

[2] Ander-Egg, Ezequiel, Diccionario de Trabajo Social, 1986, Bogotá, Colombia, Ed. Colombia Ldta.

[3] Barfield, Thomas, Diccionario de Antropología

[4] Instituto Nacional Electoral. Consulta Infantil y Juvenil. Ciudad de México, 2019, p.9.

[5] López Sánchez, Félix. 2015. Agresores y Agredidos: Los Abusos Sexuales de Adolescentes.Recuperado de  http://www.injuve.es/sites/default/files/Revista42-4.pdf

[6] Johnson Allen, Scott. Physical Abusers and Sexual Offenders: Forensic and Clinical Strategies. 2007, United States of America, Taylor and Francis Group,p.81.

[7] Villanueva, I. (2013). El abuso sexual infantil: Perfil del abusador, la familia, el niño víctima y consecuencias psíquicas del abuso. En Psicogente,16(30), 451-470.

[8] Senado de la República. (24 de agosto del 2019). México, primer lugar en abuso sexual infantil. Boletín informativo. N.2136. Recuperado el 27/10/2019 de:

http://comunicacion.senado.gob.mx/index.php/informacion/boletines/45796-mexico-primer-lugar-en-abuso-sexual-infantil.html

[9] Podesta y Rovea (2003) citadas por Guadalupe Lourdes, Diana. (2013). Secuelas psicosociales en la vida adulta de una mujer ante el abuso sexual infantil incestuoso. Una historia de vida. Ciudad de México, México, UNAM. Recuperado el 27/10/2019 de:

http://132.248.9.195/ptd2013/septiembre/0701311/Index.html

[10] Ibid.p.40

[11] Echeburúa, E..y P del Corral  (2006) citados por Lourdes Guadalupe, Diana. Ibid. p.58.

La destrucción de valores por malas influencias

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política)

Por Alejandro Axel Acuña López

“El mal camino comienza por las malas amistades”

Anónimo.

El tema que a continuación se analizará es considerado controversial, sin embargo, es un tema que debe ponerse en el tintero para la crítica conjunta. ¿Qué tanto pueden influir las malas amistades en nuestro desarrollo social e individual?, nos podemos percatar que todo lo que vivimos, vemos o escuchamos es un detonador para generar malos hábitos y salirse del camino, las redes sociales, los programas de televisión, series, películas, música, entre otros factores han hecho que las malas influencias se coloquen en nuestro inconsciente.

Durante generaciones se ha hecho uso del típico refrán dime con quien te juntas y te diré quién eres o la frase escoge bien tus amistades, primordialmente hacia el adolescente, debido a la importancia de sus experiencias y lo que aprenden de ellas, aquí es donde se suele conocer lo que la sociedad en general dicta como malo, bueno o prohibido.

Una edad donde es posible que haya manipulación de la personalidad y de la mente es alrededor de los 12 años de edad, la hermosa etapa de la adolescencia es, como comentaba al principio, ese momento en que las amistades son el factor principal (y nunca van a dejar de serlo), independientemente de todos los factores nuevos que solo afectan inconscientemente, las malas amistades  casi siempre  pueden guiar a hacer cosas que probablemente ni te gusta hacer, pero las haces por sentirte parte del grupo.

No solamente los adolescentes pueden ser mal influenciados, si nos ponemos a observar nuestro entorno social, uno se puede percatar de cuanta gente ya adulta aún cae en este tipo de situaciones, es increíble como individuos que se encuentran en un rango de edad de 30 a 40 años todavía caen en este tipo de comportamiento, surge el cuestionamiento: ¿en realidad la manipulación es en la adolescencia?, en mi opinión, no se determinaría una etapa en específico.

Continuando con el objetivo del texto, al nacer nuestros padres se enfocan en dar lo mejor, enseñar los valores colectivos o que desde su perspectiva son los ideales para nuestro desarrollo y  que en su momento aprendieron, una buena educación y esperan ver un futuro próspero para nosotros, sin embargo, no todo el desarrollo es dentro de casa, llega el momento cuando dejamos de ser niños y empieza el camino a la adolescencia, empezamos a conocer amistades diferentes, ya no es la misma caracterización que se tenía en la niñez, es una etapa difícil, tanto para los padres como para el adolescente.

Es asombroso como una persona puede tener una gran influencia en otra, como se puede dejar manipular, esto de las malas compañías y/o influencias es un laberinto difícil de resolver, como la persona que posee liderazgo maneja a su gusto a los demás con retos absurdos, en los cuales su placer neuronal o no sé cómo nombrarlo, es ver a otros hacer el ridículo, que se mofen de ellos o inclusive hay retos que son bastantes peligrosos que hasta la vida podrían llegar a perder, y el que se arriesga solo queda como la marioneta que se rompe y la desechan, el bufón del pueblo, ¿y qué consigue con humillarse?, no se le otorgará un reconocimiento ni mucho menos le mandará a hacer una estatua por lo que hizo, en el caso de los varones la enseñanza machista dicta que siempre es demostrar esa hombría que llevan dentro.

Entrando un poco al tema de los nuevos factores mencionados al inicio del texto, hablaba que estas influencias eran provocadas inconscientemente, profundizaré más en esa referencia, todo lo que se ve dentro de las redes sociales, las nuevas narco series, narco corridos, el reggaetón, entre otros, son visualizados y escuchados de una forma no objetiva, el resultado de no tener esa objetividad es que dejan a un lado la realidad, y se enfocan en la versión surrealista y lamentablemente, los domina la ficción, relativamente no te están diciendo de forma directa que lo hagas, es por eso que hago mención del inconsciente, y te proyectas en una figura fuera de alcance, además lo que se muestra en estos medios está bastante maquillado en realidad la situación es mucho peor, no se está transmitiendo para que digan: va, si él puede ¿por qué yo no?,  desgraciadamente el adolescente mexicano es ingenuo y todo lo asume como real.

Dentro del descubrimiento y a causa de probar cosas nuevas, lo siguiente que está en la lista de muchos es la prueba del alcohol, el tabaco, drogas y la exploración sexual. Con el avance tecnológico la organización de las reuniones que realizan para poder ingerir distintas sustancias y experimentar la parte sexual se ha facilitado, se reúne el grupo con determinado número de personas las cuales incluyen mujeres,  las embriagan, las graban y si tienen oportunidad los varones abusan de ellas, e igual se graban teniendo el acto sexual, lo viralizan, lo difunden con los demás compañeros, evidenciando y lastimando la integridad de la persona de la que abusaron.

Dentro del comportamiento de estos adolescentes la sociedad estigmatiza la falta de educación que se brinda dentro del entorno familiar, con comentarios como que no se les enseñaron los valores correspondientes y lo que traen de casa lo demuestran en la calle, sin embargo, hay ocasiones en que el adolescente podrá tener la mejor crianza y enseñanza de valores, pero todo el contenido reproducido en las redes sociales es un generador de ideas que si se conjunta con el grupo de amigos genera un resultado catastrófico.

En ese momento no importa lo enseñado en casa, probablemente la adrenalina, los nervios o el tipo de sensación que esté presentando en ese momento se torna inexplicable y provoca hacer las cosas sin pensar aun sabiendo que están mal, pero lo primordial es quedar bien y demostrar lo que se puede hacer, a pesar de que tenga consecuencias y sin saber que tan perjudicial es para su entorno familiar, esto puede desembocar en situaciones complejas o legales en donde en última instancia recurren a los padres para la solución de las consecuencias de sus acciones, afectando la situación económica en la que se pudiesen encontrar en ese momento, incluso hay padres que hacen caso omiso y no se responsabilizan de los actos de sus hijos.

En algunas otras fuentes se menciona que es necesario fomentar actividades para el adolescente y así poder distraerlo y alejarlo de esas malas influencias, sin embargo los padres al recurrir a alguna actividad lo hacen de forma errónea ya que suelen imponerla y no dar oportunidad al hijo para decidir.

Para evitar esta malas compañías es importante entablar diálogo para decidir si es conveniente el tipo de ejercicio que se seleccionó, como recomendación personal le daría tres opciones a escoger de las cuales dos serán las opciones que él escoja y la tercera dejarla de manera opcional y que sean los padres quienes decidan cuál será esta última, y en este momento se estará entablando un diálogo para decidir qué tipo de actividades serían las adecuadas a elegir; la recomendación es que sea alguna actividad deportiva, destreza, inclusive actividades familiares de convivencia en donde se den la oportunidad de un día a la semana conversar dando así la oportunidad de conocerse o salir de paseo con el propósito de saber los intereses del adolescente sin estar vulnerando su privacidad y de esa forma saber si existen comportamientos de riesgo y  brindar ayuda.

La mayoría de las veces cuando los adolescentes se salen de control la falta de comunicación es un detonante, problemas en su entorno familiar, la falta de atención que se les brinda; desafortunadamente todo lo que nos rodea es un posible detonante de las malas influencias, motivo por el cual comentaba al inicio que no solo las amistades, ya que es un conjunto de todo el entorno lo que los desarrolla, pueden ser aislados, en grupo, parejas, es una forma contradictoria esta situación ya que no podemos prohibir el libre desarrollo de la personalidad, y se debe actuar de forma estratégica o acudiendo con algún especialista que pueda orientar a los padres e hijos.

La mayoría de las veces las soluciones o prevenciones que implementan dentro de las escuelas no son de un criterio amplio, y se justifican con la educación que se brinda dentro del entorno familiar, cuando la labor es repartida en un 50/50, el objetivo para la prevención sería primeramente hacer la conexión con el adolescente, a que me refiero, a mantener una postura amigable pero sin perder el liderazgo que tienen como figuras de autoridad, no caer en la tradicional platica no te juntes con aquellos que te hacen mal, el hacer lo que no te gusta no es bueno, esto en una opinión personal lo considero como publicidad apócrifa.

Es importante implementar diversas actividades en las que el adolescente se vea atraído y principalmente identificar a las personas que pudiesen ser un riesgo e invitarlos e incitarlos a participar y practicar estas actividades culturales o deportivas para que ellos puedan encontrar y desarrollar las destreza que tienen de forma natural y evitar así que sean una influencia negativa para los demás. No es una labor sencilla, se necesita de trabajo duro y constante, el trato con ellos es bastante delicado así que hay que saber trabajar sin que se vean afectados de alguna manera.

Problemas negativos de los derechos humanos que repercuten en el bienestar e integridad de las fuerzas armadas de México

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política)

Por Sergio Cruz Trejo

En la actualidad, la implementación de varias mecanismos que tienen que ver con el actuar de nuestras autoridades con estricto apego a los derechos humanos, han traído consecuencias negativas, que están lastimando la buena percepción que se podría tener de ellos, existen cuestionamientos sobre si son verdaderamente necesarios para proteger a las personas de actos de criminalidad despótica y sin escrúpulos,  ya que últimamente se ha vivido una cara distinta a la que estamos acostumbrados en cuanto a la acción de los derechos humanos en la sociedad.

Los miembros de las fuerzas armadas son parte de nuestra sociedad y no porque formen parte o estén en otros grupos, pueden ser tratados de diferente manera. Con esto hago referencia a la agresión que se ha desarrollado en los últimos meses, con respecto al sufrimiento que padece el personal de las fuerzas armadas.

Desde mi perspectiva es una falta de congruencia que la misma población no se dé cuenta o no lo quiera reconocer las agresiones que sufren las personas que son parte de los cuerpos militares, este problema se tiene que solucionar y terminar, porque todas las personas deben ser respetadas en todos los sentidos, sin importar la profesión que desempeñen.

Los derechos humanos tienen un objetivo definido el cual radica en brindar protección a todos, sin embargo brindan mayor protección a los grupos vulnerables, los que en realidad están en desventaja comparados con otros grupos o incluso personas que se aprovechan de sus beneficios para poder obtener ventajas sin importar las repercusiones que dichas acciones puedan tener.

Analizando el objetivo y finalidad de los derechos humanos debo decir que es un poco contradictorio con la realidad, ya que estos no accionan el actuar de los organismos en beneficio de los más necesitados. Estos derechos, en muchas ocasiones son aliados de los ventajosos, de los abusivos; si en realidad los tan mencionados derechos humanos, no fueran una máscara de intereses, donde el que pone la mejor cara es el que podrá obtener los beneficios absolutos; en cualquier parte del mundo pesan y hacen diferencia según la postura que llegasen a tomar.

¿Será que dichos derechos son una cortina de humo? Es decir, la primera cara es la de protección a los más necesitados haciéndoles creer que se vela siempre y en todo momento por su bienestar, pero por el otro lado los encargados de tutelarlos son los que cometen las injusticias que condenan, otorgándoles perdones y beneficios a los déspotas a causa de intereses particulares los cuales están en una misma sintonía.

Los derechos humanos llevan consigo un doble discurso donde por una parte se brinda ayuda y protección sin importar quién sea el autor intelectual y por el otro lado solo se suelen dar llamadas de atención pero jamás se procede como se debería, no importando quien sea, se supone que si es por el bienestar de todos en general se debería de eliminar la semilla que está causando el mal.

Por lo tanto, la aparición y propagación de los derechos humanos se ve sólo en ciertos escenarios, piénsese en una sociedad con la cual la gente es confiada y otorga todo su espíritu por una satisfacción de tranquilidad que jamás va a suceder, ya que la misma creencia perfecta de que dichos derechos podrían ser la solución a todos los problemas, sólo sería si existiese una verdadera responsabilidad de las autoridades, pues la realidad es que los derechos son la génesis encaminada al bien común, que es lo que toda sociedad desea.

El acceso a bienes y servicios culturales como un derecho fundamental

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política), Daniel Landa Zaragoza

Por Daniel Landa Zaragoza

La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (en adelante la Corte), resolvió el amparo en revisión 566/2015, en el que determinó que el acceso a bienes y servicios culturales, es una vertiente del derecho a la cultura.

Antecedentes del caso. El 24 de junio de 2011, el Gobierno del Estado de Nayarit y una empresa constructora, celebraron un contrato de obra pública, con la finalidad de que se construyera la Ciudad de las Artes, en Tepic.

El 30 de agosto de 2011, se inauguró la primera fase de construcción, misma que se realizó en el inmueble conocido como Parque de Béisbol de Tepic. Sin embargo, el Gobierno de Nayarit tuvo que solicitar un crédito financiero al Congreso del Estado para que se concluyeran las obras de construcción.

El 29 de junio de 2013, se autorizó la desincorporación y enajenación del bien inmueble, por lo que se publicó la Primera Convocatoria de Venta Pública 01/2013, en la que se ofertó públicamente dicha propiedad.

Tesis central. El derecho al acceso a la cultura está protegido por los artículos 4o de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos; 15.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales; 26 de la Convención Americana Sobre Derechos Humanos; y 14.1 del Protocolo Adicional a la Convención Americana Sobre Derechos Humanos en Materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales “Protocolo de San Salvador”.

De ahí que, sea considerado como un derecho polivalente, ya que contiene tres particularidades:

  1. Tutela el acceso a los bienes y servicios culturales.
  2. Protege el uso y disfrute de los mismos.
  3. Protege la producción intelectual por lo que es un derecho universal, indivisible e interdependiente.[1]

Asimismo, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, reconoció a través de la Observación General No. 21, que la cultura tiene un contenido polifacético,[2] con tres componentes:

  1. Participación en la vida cultural.
  2. Acceso a la vida cultural.
  3. Contribución a la vida cultural.

Igualmente, dicho Comité sostuvo que la realización del derecho a participar en la vida cultural requiere, entre otras cosas, “la presencia de bienes y servicios culturales que todo el mundo pueda disfrutar y aprovechar, en particular bibliotecas, museos, teatros, salas de cine y estadios deportivos; la literatura, incluido el folclore, y las artes en todas sus manifestaciones”.[3]

Por último, la Relatora Especial sobre los Derechos Culturales, estableció que los derechos culturales protegen:

  1. La creatividad humana en toda su diversidad y las condiciones para que sea posible desplegarla, desarrollarla y tener acceso a ella.
  2. La libertad para elegir, expresar y desarrollar una identidad, lo cual incluye el derecho a:
  3. Elegir no pertenecer a un colectivo determinado.
  4. Cambiar de opinión o a abandonar un colectivo.
  5. Participar en el proceso de definición de éste en condiciones de igualdad.
  6. Participar o no hacerlo en la vida cultural de su elección, y ejercer sus propias prácticas culturales.
  7. Interactuar e intercambiar opiniones con otros, independientemente del grupo al que pertenezcan y de las fronteras.
  8. El derecho a disfrutar y acceder a las artes y al conocimiento, incluido el conocimiento científico, así como a su propio patrimonio cultural y al de otros.
  9. El derecho a participar en la interpretación, la elaboración y el desarrollo del patrimonio cultural, así como en la reformulación de sus identidades culturales.[4]

Por tanto, todas esas fuentes son consistentes en entender que del derecho a la cultura se desprende un derecho prestacional de tener acceso a bienes y servicios culturales.

Razón por la cual, la parte quejosa tiene derecho a que el Gobierno de Nayarit genere bienes y servicios culturales para que acceda a ellos, derecho que no se vulneró con la omisión de concluir el proyecto de la Ciudad de las Artes. 

El deber de proteger el núcleo esencial de los derechos. La observación general No. 3, sostiene que “corresponde a cada Estado Parte una obligación mínima de asegurar la satisfacción de por lo menos niveles esenciales de cada uno de los derechos”. En la misma línea, en la Observación General No. 21 sobre el derecho a la cultura, se argumentó que existe un núcleo esencial del derecho a la cultura.[5]

En el mismo sentido, la Corte ha reconocido que los derechos sociales tienen un núcleo esencial que debe ser protegido por el Estado, a fin de asegurar por lo menos, la satisfacción de niveles esenciales de cada uno de los derechos contenidos en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales. [6]

Así, en ese asunto se observó que la omisión reclamada no violó el núcleo del derecho de los quejosos al acceso a la cultura, toda vez que la omisión de construir una extensión de la cineteca nacional, una ludoteca, una biblioteca, el área de la escuela de música y la escuela de Bellas Artes del Estado de Nayarit, no generó una afectación tan grave en la esfera de los quejosos que pueda calificarse como una vulneración a su dignidad.

El deber de alcanzar progresivamente la protección del derecho. Los derechos económicos, sociales y culturales imponen a un Estado una obligación de fin, es decir, establecen un objetivo que el Estado debe alcanzar mediante los medios que considere más adecuados, partiendo de la premisa de que el pleno goce de los derechos sociales no se puede alcanzar inmediatamente, sino de manera progresiva.

De esta manera, los Poderes Ejecutivo y Legislativo deben diseñar una política pública mediante la cual se garantice el pleno goce de los derechos económicos, sociales y culturales, en el entendido de que no le es exigible al Estado la satisfacción plena del derecho de manera inmediata, ya que, como se mencionó anteriormente, ese alcance debe realizarse progresivamente, lo cual desde luego no significa que el Estado no tenga ninguna obligación.

En ese contexto, la Corte consideró que la omisión de concluir el proyecto de la Ciudad de las Artes no vulneró la obligación de progresividad en la satisfacción del derecho porque existe una política pública razonable sobre el acceso de las personas a distintos bienes e infraestructuras culturales.

En efecto, el Gobierno de Nayarit concluyó la primera etapa de dicho proyecto, en la que se construyó un espacio propicio para exponer pinturas y esculturas, además, se imparten talleres de pintura, oratoria y escultura; es un espacio adecuado para practicar algunas disciplinas deportivas; así como un auditorio y un cine al aire libre para que los vecinos del municipio de Tepic tuvieran acceso a bienes y servicios culturales. En consecuencia, resultó evidente que el Estado sí tenía una política pública mediante la cual razonablemente se buscaba alcanzar progresivamente la plena realización del derecho a la cultura.

El deber de no regresividad. Los derechos económicos, sociales y culturales imponen un deber de no regresividad, que se puede desprender del mandato de progresividad protegido en los artículos 1o Constitucional, 2.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y 26 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

El mandato de no regresividad supone que una vez alcanzado un determinado nivel de satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, el Estado está obligado a no dar marcha atrás, de modo que las prestaciones concretas otorgadas en un momento determinado constituyen el nuevo estándar mínimo a partir del cual debe seguirse avanzando hacia la satisfacción plena de tales derechos.

En este sentido, la Corte al resolver la contradicción de tesis 366/2013,[7] determinó que el principio de no regresividad impone como regla general que el grado de tutela conferido por el legislador para el ejercicio de un derecho fundamental no debe disminuirse.

De lo anterior, se afirmó que las medidas que resulten regresivas, corresponde al Estado justificar con información suficiente  y argumentos pertinentes la necesidad de dar un paso regresivo en el desarrollo de un derecho social. En tal sentido, la constitucionalidad de una medida regresiva en materia de derechos económicos, sociales y culturales depende de que supere un test de proporcionalidad, lo que significa que la medida debe perseguir un fin constitucionalmente válido, además de idónea, necesaria y proporcional en sentido estricto.

Por lo tanto, en el caso no existió regresividad normativa porque no se reformó alguna norma que les hubiera eliminado o restringido derechos. Luego entonces, las omisiones reclamadas no constituyeron medidas regresivas.

En conclusión: Contrario a lo manifestado por los quejosos, la omisión de terminar el proyecto de la “Ciudad de las Artes”, no violó ninguna de las obligaciones derivadas del derecho fundamental a la cultura, ya que existía una política pública que razonablemente buscaba el pleno goce de dicho derecho la cual se consideró como una medida no regresiva.


[1] Estos postulados, fueron reconocidos por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, al resolver el amparo directo 11/2011,el 2 de mayo de 2012.

[2]           Párrafo 10. Se han formulado en el pasado diversas definiciones de “cultura” y en el futuro habrá otras. En todo caso, todas se refieren al contenido polifacético implícito en el concepto de cultura.

[3]           Párrafo 16. La plena realización del derecho de toda persona a participar en la vida cultural requiere de la existencia de los siguientes elementos, sobre la base de la igualdad y de la no discriminación, como lo es la disponibilidad.

[4]           Párrafo 9. La primera Relatora Especial destacó en reiteradas ocasiones que la finalidad del mandato no residía en la protección de la cultura o del patrimonio cultural per se, sino en la salvaguardia de las condiciones que permiten el acceso, la participación y la contribución de toda persona a la vida cultural, sin discriminación y en una forma sujeta a constante evolución.

[5]           Párrafo 55. En su Observación general Nº 3 (1990), el Comité destacó que correspondía a los Estados partes la obligación mínima de asegurar la satisfacción de, por lo menos, los niveles mínimos esenciales de cada uno de los derechos enunciados en el Pacto.

[6]           Amparos en revisión: 323/2014 y 378/2014, el primero resuelto el 11 de marzo de 2015 y el segundo el 15 de octubre de 2014.

[7]           Resuelta el 29 de abril de 2014, por el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación

¿Los mayores de 40 estamos obsoletos para trabajar?

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política)

Por Antonia Lozano Damián[1]

En los últimos años la negativa de las empresas para contratar personas con más de 40 años ha ido en aumento, esto debería ser visto como una pérdida de talento, otra causa es el no generar antigüedad. Sumándose cada vez más factores por los que las empresas deciden no contratar a mayores de 40.

Tengo 46 años y desde mi punto de vista, me parece que con la edad y la madurez adquiridas a lo largo de los años las personas vemos la vida y sus acontecimientos con mayor perspectiva, ejerciendo más sentido común y mostrando en muchos casos más tranquilidad. Al crecer las personas ganamos templanza y capacidades tales como gestionar con perspectiva, priorizar, la organización y planificación; habilidades altamente necesarias y requeridas por las empresas, no creo que los mayores de 40 estemos obsoletos en conocimientos, como algunos toman de justificación y/o motivo para no contratarnos, además de los conocimientos necesarios para el puesto que solicitan en las diversas corporaciones está la experiencia que es conocimiento más práctica. La experiencia es lo que aprendemos haciendo y por lo tanto lo que más cuesta olvidar.

Pero, ¿por qué no se contrata a un candidato mayor de 40? ¿Tiene mermadas sus facultades? ¿Es menos ágil? ¿Tiene menos capacidad para aprender? ¿Es menos responsable? ¿Tiene menos conocimientos?

Muchos afirman que las empresas quieren reducir costes y que los mayores de 40 años no quieren trabajar por un salario menor, sin embargo este dicho no siempre es comprobado, ante esto surge un cuestionamiento importante: ¿Por qué no comprobarlo? Los patrones podrían ofrecer un salario apropiado a las actividades que pueden realizar las personas y de acuerdo a su desarrollo profesional, pero sobre todo acorde a las capacidades de cada individuo dejando de lado la edad, permitiendo a las personas decidir si quieren aceptar el trabajo o no, esto no suele suceder ya que las compañías en la mayoría de los casos no se molestan en llamar para una entrevista a este sector de trabajadores; desde el inicio deciden por nosotros. No sé si esa sea la razón real, es mi creencia y puedo equivocarme.

Con 40 y más, es común  tener  hijos mayores, esto permite tener más facilidad a la hora de compaginar las obligaciones familiares y laborales que por ejemplo jóvenes de 25 años o más que están teniendo su primer hijo y a los cuales su familia les puede requerir más tiempo y presencia. Esto no quiere decir que no deban ser contratados sino que las empresas deberían buscar un equilibrio entre ambas fuerzas de trabajo, las compañías deben abrir sus puertas a los jóvenes pero también a nosotros.

Se proyectan muchas creencias limitantes en el colectivo mayor de 40 años

¿Por qué las empresas y sectores de la sociedad piensan que el mayor de 40 años no quiere ser mandado por un joven? Ante esta interrogante es necesario plantearse que quizás ambos pueden trabajar en conjunto enseñando el uno al otro sin minimizar la experiencia de las personas que superan los 40. Las compañías prefieren contratar personas jóvenes y en algunos casos con menores estudios, pagarles menos y darles menores prestaciones. Cuando somos jóvenes, por muy rápidos, inteligentes y creativos que seamos, somos más vulnerables e inexpertos. La experiencia es un grado y el carácter se forja al haber abordado y atravesado situaciones complejas y éstas a su vez pueden ser transmitidas por personas mayores.

Las empresas necesitan revisar sus políticas de Recursos Humanos y contrataciones, sus creencias sobre las personas mayores de 40 años y, sobre todo, hacerlas más humanas. Las personas no somos maquinas que a cierta edad debamos ser descontinuadas, a cualquier edad podemos realizar grandes aportaciones, sin embargo, a los 40 aportamos experiencia, y carácter a nuestras actividades laborales.


[1] Cuenta con una amplia experiencia en el mundo laboral, sus actividades laborales comenzaron en 1988, cuenta con una carrera técnica como Operadora de Microcomputadoras, ha colaborado para empresas de seguridad y despachos jurídicos.

Ideas preconcebidas y el placer de aprender

Filosofía y Educación

Por José Armando López Estévez[1]


Sean muy bienvenidos a esta su sección El Sabor de la Innovación en donde el objetivo es transmitir ideas y conceptos sobre creatividad y tal vez innovación a través de los sentidos, especialmente el sentido del gusto.

Una vez le preguntaron al ciempiés como le hacía para mover todas sus patitas en forma sincronizada y al pensar y analizar esta situación ya no pudo caminar, este es un gran ejemplo de “parálisis por análisis”, en donde podemos sentir que muchas veces debemos dejar que las acciones fluyan en vez de pensarlo tanto, en esta ocasión me pasó lo mismo que al ciempiés, déjenme les cuento.

En días recientes me invitaron a participar en Anagénesis Jurídico, a lo cual por supuesto acepté, y por tratar de escribir algo muy bueno, acabé por no escribir nada y caí en una especie de bache por falta de creatividad. A diferencia de otras ocasiones, no me preocupé mucho por el tema y me ocupé de mis asuntos cotidianos. Semanas muy ajetreadas con viajes relámpago por trabajo y mucha presión laboral, en uno de esos viajes, sin querer me encontré con dos grandes amigos de toda la vida: un par de perritos prehispánicos “bailando” que siempre han estado de una forma u otra presentes en mi familia y en mi vida. Nota estimado lector, que entrecomillé la palabra bailando, estos perritos danzantes son originarios de Colima y en esta hermosa Ciudad es donde mis grandes amigos me tenían preparada una grata sorpresa. Platicando con mis compañeros Colimenses, aproveche para preguntarles sobre comida y la plática derivó en temas culturales como Cómala – el pueblo de Pedro Páramo, en donde por cierto hay un bronce tamaño real del genial autor – y por supuesto sobre mis preciados canes, a lo cual ante mi honesta y bien intencionada curiosidad, muy orgullosos me dieron muchos datos relevantes en respuesta, frente a tanta y buena información, kaboom!!!, me fulminó la inspiración, ya que reflexioné sobre MI IDEA PRECONCEBIDA de los perritos bailando.

Tlacuache querido, me dije, los perros no están bailando porque en esa época no se bailaba así, entonces ¿qué están haciendo? y así, tal cual, lo pregunté la respuesta de mis avezados interlocutores fue sencilla y contundente “el perro rayado es un perro viejo, por eso tiene arrugas y el perro liso es un perro joven”.

La explicación se tornó en una especie de revelación cuando al mismo tiempo las palabras de mis anfitriones se mezclaron con mi propia y necesaria conclusión ante la nueva información: en realidad, la hermosa figura precolombina, representa la transmisión del conocimiento de los viejos a los jóvenes; durante más de 40 y muchos años tuve un concepto alegre pero erróneo y en ese momento me invadió esa cálida sensación de libertad y poder que provoca aprender por el simple hecho de aprender y disfrutarlo.

Me sentí como en el kinder cuando llegaba la hora libre de jugar con plastilina o batirme de pintura para pintar con las manos o ya en la primaria, cuando sonaba la campana del recreo y jugábamos tocho y esa sensación me ha mantenido feliz y creativo todo el fin de semana. Una de las mejores frases de Coehlo – que NO ESTÁ dentro de mis autores favoritos – dice algo así como “cuando quieres algo, todo el universo conspira para que realices tu deseo” quiero pensar que la sonrisa de mis amigos de piedra, se debe a que durante todo este tiempo sabían que algún día me iban a ayudar y finalmente me ayudaron a salir del bache, me sentí en película de enigmas y misterios. Como les comenté todo empezó por platicar de comida y les comparto el delicioso molcajete que me comí en el restaurante Campestre ‘El Trapiche’ (si le metí gol a la revista por la publicidad ¡que me cobren el anuncio! porque el lugar realmente vale la pena y hay que echarnos la mano entre todos). Juzgue usted mi querido lector.

Que el Señor los colme de bendiciones. Namaste.


[1] Maestro en Administración Pública por el CENTRO UNIVERSITARIO PARA EL DESARROLLO EMPRESARIAL DE MÉXICO, Licenciado en Derecho por la UNAM, ha ocupado diversos cargo en la administración pública, actualmente es Subdirector de Almacenes, Inventarios y Desincorporación del INE.

El ciclo de la sociedad

Complejidad Social (Derecho, Economía y Política), Fernanda Labastida Sánchez

Por Fernanda Darinka Labastida Sánchez

Comunicarse y vivir en sociedad son dos actividades tan básicas y fundamentales para el humano como lo son respirar o comer. Desde que llegamos a este mundo lo primero que percibimos es que no estamos solos y la necesidad de contacto con los demás.

Fernando Savater, en su libro Política para Amador, dijo: “la sociedad nos sirve, pero también hay que servirla…”. Al pasar los años esto se vuelve más complejo y no precisamente porque cambie el mundo, lo que sucede es que poco a poco nuestras obligaciones se vuelven mayores, específicamente me refiero a nuestro deber como ciudadanos, no sólo de nuestro país, sino del mundo.

Cuando somos pequeños dependemos completamente de las decisiones adultas y lo que estas puedan brindarnos para nuestro bien. Al crecer y convertirnos en esos adultos no podemos simplemente pasar de largo cuando algo anda mal en nuestra sociedad, ahora tenemos la capacidad de actuar por y para el bien de todos.

Esto se llama actitud política, en la que debemos llegar a acuerdos entre todos sobre lo que afecta a muchos. Por lo tanto, quiero hacer hincapié en que no basta la ética y nuestra percepción personal de lo que está bien y está mal. En política se trata de convencer y, al mismo tiempo, tener la mente abierta a nuevas ideas. Todo esto en pro de mejorar como sociedad.

Ninguno de nosotros tiene la verdad absoluta, pues nuestra historia se compone de ensayo y error para poder evolucionar, sin embargo en el camino ha habido cambios graduales que nos permiten hoy en día gozar de ciertos derechos que antes eran inconcebibles.

Los más jóvenes, conocidos como generación millennial y generación Z, somos considerados generalmente como irreverentes, desinteresados y extremadamente sensibles. La realidad es que somos las generaciones que poco a poco hemos roto esquemas dañinos para la sociedad y eso es difícil de aceptar por aquellos que crecieron en un mundo distinto.

Un ejemplo es que nosotros vivimos, e incluso muchos nacimos, en medio del boom del Internet y las nuevas tecnologías, herramientas que nos permiten comunicarnos de una manera cada vez más rápida y sencilla. En cambio, nuestros padres y abuelos pasaron por un proceso de adaptación y aprendizaje a un nuevo modo de vida completamente distinto a aquel en el que ellos crecieron. Lo mismo pasa con las luchas sociales, sus causas no son las mismas que hace cincuenta años porque las circunstancias ahora son otras.

Actualmente hay niños, adolescentes y adultos jóvenes que son activistas de temas que van desde el calentamiento global hasta el feminismo. Nuestra lucha recae en el hartazgo de tabúes absurdos y la búsqueda de la igualdad.

Para cerrar, quiero retomar la parte de la actitud política para señalar que aunque los demás consideran que no le damos importancia a las problemáticas del mundo y vivimos más preocupados por los likes de nuestra última foto publicada en Instagram, los más jóvenes somos quienes estamos haciendo política. Alzando la voz, marchando en las calles, trabajando y proponiendo nuevas políticas públicas; con pequeñas o grandes acciones, siendo el cambio.

Así que sí, la rebeldía es un rasgo característico de nuestra generación, pero recordemos que ningún cambio radical en nuestra historia se ha logrado sin esta. Y no es que seamos “demasiado sensibles” o “fáciles de ofender”, lo que sentimos se llama empatía y con el tiempo hemos tirado los muros que nos dividen.