Publicado en Ciencia, tecnología y sustentabilidad, Los problemas sociales de las ciencias exactas

La falta de perspectiva jurídica en la investigación

Por Ana Sofía Reyes Chávez

La única manera de descubrir los límites de lo posible es aventurarse un poco más allá de dichos límites, en lo imposible.                                                 

Arthur Clarke

Como parte del ciclo de 7 problemáticas sociales que sufren las ciencias exactas, hoy se pone sobre la mesa: La falta de perspectiva jurídica que hay en la investigación científica.

La frase hacer hasta lo imposible para cumplir nuestros sueños como mujeres y hombres de ciencia, a menudo se puede confundir con hacer hasta lo ilegal para poder lograrlo. Y lo peor es que sucede sin darnos cuenta.

Las leyes de la naturaleza son fuertes y no suele haber quién las cuestione, sería rarísimo que alguien entre en debates de si el protón puede o no decaer en niveles de energía más bajos. La gente no debate sobre ello porque no sabe, no tiene conocimiento suficiente para hacerlo, sin embargo, sí lo hace por ejemplo con la política a pesar de que forma parte de las ciencias sociales y esto es porque las personas viven inmersas en ella. Estamos de nuevo ante una perspectiva parcial que sigue perpetuando la idea de que las ciencias exactas son superiores y solamente pueden ser tocadas por una élite por lo que el derecho no debería ponerle un alto a la ciencia.

Para comenzar con este tema partimos de uno de los pilares de la ciencia: el método científico de René Descartes. En su famoso discurso los fundamentos del método son una respuesta al funcionamiento de un mundo absoluto creado por dios. También establece que la ciencia se hace usando la razón, la cual define como un don divino que debe ser utilizado. Así, hay interpretaciones muy comunes de las enseñanzas de Descartes que pueden caer hoy en día en afirmar que:

Todo el mundo tiene talento y si no lo usa es un desperdicio.

El sentido de la vida aumenta mientras vayan aumentando las citas de las investigaciones.

La dignidad humana no existe, lo que existe es la producción humana y entre más, mejor.

Al hacer ciencia, Descartes recomienda reducir los fenómenos complejos a sus naturalezas simples. Si intentamos reducir la complejidad del ser humano, nos encontramos con que solamente son cuerpos vivos que requieren de alimento y que secretan desechos. Hemos visto ya las consecuencias que trae no considerar que los cuerpos son más que eso, lo vemos a diario en las noticias.

Un ejemplo de lo anterior ocurrió en Reino Unido en el año 2003, cuando se descubrió que durante casi 30 años los cerebros de 48.000 ex pacientes de depresión y discapacidad mental fueron extraídos de sus cuerpos sin el consentimiento de sus familiares para hacer una investigación local. Se dice que esto se hizo en nombre de la ciencia y ha sido de gran ayuda para entender el funcionamiento del cerebro. Sin embargo, si son tan racionales ¿por qué tomar la decisión de hacerlo a escondidas? ¿Por qué no solicitar a las autoridades y familiares los permisos necesarios? Pareciera que el hecho de saber que habrá un beneficio para quien investiga lo vuelve irracional.

Dejando de lado la discriminación a las mujeres (que es un problema enorme) implícito el discurso de Descartes, tenemos también que tomar en cuenta al acatar el método científico que no considera jamás cuales serían las repercusiones legales de hacer hipótesis y confirmarlas o desmentirlas. Sería prudente considerar la posibilidad dentro del mundo de las ciencias exactas de ver al derecho como una ciencia jurídica que tenga que ser conocida y su uso se arraigue en quienes quieren hacer de la ciencia su lugar en el mundo.

El último paso de la investigación es la verificación; este es el paso más riesgoso si se le aplica el método científico a las relaciones sociales. Como hombres y mujeres de ciencia, necesitamos verificación de si existimos, si nos quieren, si podemos amar. Afecta tanto las relaciones que se llega a exigir a como dé lugar una confirmación del sentimiento porque la ciencia no acepta por sí sola a una emoción, necesita de confirmación de la razón. Así, hay muchas formas científicas y lógicas de establecer comunicación y recibir verificación, pero se olvida que algunas de ellas son ilegales. Ni siquiera se olvida, simplemente no se considera, porque las ciencias exactas no ven a la norma como una parte de la ciencia del derecho sino como un impedimento para el progreso, una burocracia innecesaria que aplica solamente a ciertos grupos o sectores, lo que no intuye es que dentro de la realidad del mundo es más que eso. Esta visión increíblemente parcial y discriminante que existe en la investigación científica puede cambiar con ayuda de las instituciones de hoy en día que formarán la ciencia del futuro. 

Últimamente se ha visto con la contingencia sanitaria del Covid 19 la desesperación de quienes tienen estudios en inmunología, biología molecular y epidemiología; desesperación que es originada por la desinformación que la gente está propagando con el tema, porque ponen en riesgo la vida de todo el país al decir que no existe o que es un invento. Esto nos puede ayudar a ver con claridad que las ciencias sociales han tenido que pasar por eso toda la vida;  se cuestiona la cultura, la forma de convivir, las leyes, las formas de hacer política, las consecuencias sociales de cometer actos ilegales y una gran cantidad de etcéteras.

Publicado en Agenda 2030, Brenda Paola Sánchez Sánchez

Objetivo 1 de la Agenda 2030 de los ODS: Fin de la pobreza

Por Brenda Paola Sánchez Sánchez

El objetivo número 1 como bien lo indica su nombre tiene la finalidad de erradicar la pobreza, es importante establecer que no sólo se refiere a la pobreza económica, ya que ésta va más allá del poco o nulo ingreso que pueda percibir una familia o los bienes que pueda poseer, esta pobreza también abarca el hambre, la malnutrición, falta de vivienda digna y el poco acceso a servicios básicos como agua potable, educación, salud o electricidad.

Este objetivo se vuelve uno de los más grandes ya que de ahí parte la sensibilización sobre muchas carencias de las que en ocasiones somos poco conscientes, pues los lugares donde se vive en condiciones de extrema pobreza se sitúan en regiones apartadas como sierras, lo cual genera que los niveles de marginación, discriminación y exclusión social aumenten derivando en la falta de participación en la toma de decisiones que afectan sus circunstancias.

Si bien la cantidad de personas que viven en la extrema pobreza disminuyó en más de la mitad entre 1990 y 2015, aún demasiadas familias luchan por satisfacer las necesidades más básicas. A nivel mundial, alrededor de 736 millones de humanos viven con menos de US$1,90 al día (2015) y muchos carecen de acceso a alimentos, agua potable y saneamiento adecuados. El crecimiento económico acelerado de países como China e India ha sacado a millones de personas de la pobreza, pero el progreso ha sido disparejo. La posibilidad de que las mujeres vivan en situación de pobreza es desproporcionadamente alta en relación con los hombres, debido al acceso desigual al trabajo remunerado, la educación y la propiedad.

Los avances también han sido limitados en otras regiones como Asia Meridional y África subsahariana, donde vive el 80% de la población mundial que se encuentra en condiciones de extrema pobreza. Además, nuevas amenazas que plantean el cambio climático, los conflictos y la inseguridad alimentaria necesitan mayores esfuerzos para sacar a las personas de la pobreza. (UNDP México, 2020)

Una de las medidas que se pretende adoptar para acabar con esta pobreza es el crecimiento económico inclusivo, donde se puedan crear empleos sostenibles y dentro de estos buscar la igualdad de oportunidades. Los sistemas de protección social deben aplicarse para mitigar los riesgos de los países propensos a sufrir desastres y brindar apoyo para enfrentarse a las dificultades económicas. Estos sistemas ayudarán a fortalecer las respuestas de las poblaciones afectadas ante pérdidas económicas inesperadas durante los desastres y, finalmente, ayudarán a erradicar la pobreza extrema en las zonas más empobrecidas. (UNDP México, 2020)

¿Cuáles son algunos de los retos que enfrenta México?

  • Es necesario aumentar la tasa de ocupación y calidad de los empleos, particularmente para la población que vive en situación de pobreza.
  • Debe contar con un sistema de protección social universal que atienda las necesidades de la población.
  • Es necesario atender a la población microempresaria de acuerdo a sus necesidades y a sus características específicas.
  • Es fundamental fortalecer políticas y programas que atiendan las necesidades específicas de las poblaciones en situación de vulnerabilidad, como comunidades indígenas, personas con discapacidad, niños, niñas adolescentes y migrantes.

¿Qué se está haciendo?

PROSPERA: Es la principal estrategia del gobierno federal para combatir la pobreza en México. Su objetivo es contribuir al cumplimiento efectivo de los derechos sociales de las personas en situación de pobreza, a través de acciones que amplíen sus capacidades en alimentación, salud y educación, y mejoren su acceso a otras dimensiones de bienestar.

Programa de Fomento a la Economía Social: Es un programa federal que contribuye a mejorar el ingreso de las personas en situación de pobreza, mediante la inclusión productiva y financiera en el sector social de la economía.

Política Nacional de Inclusión Financiera: Tiene como objetivo desarrollar conocimientos para el uso eficiente y responsable del sistema financiero, así como ampliar la cobertura de sus servicios. (Secretaría de Gobernación, 2020)

Este objetivo debería tomar gran relevancia sobre todo en este momento de cuarentena, ya que por motivos de la reciente pandemia miles de empleos se han visto afectados, desde despidos injustificados hasta pequeñas empresas que se han visto obligadas a cerrar por las medidas emergentes a la crisis sanitaria que se han tomado; causando estragos en el mercado laboral no sólo de México sino de todo el mundo donde las MiPyMEs y el comercio informal han sido los más afectados, dejando sin ingresos a millones de familias, lo que ocasiona pérdidas catastróficas y amenazando su solvencia económica.

Todo lo anterior ha provocado que países implementen medidas para estimular la economía y ayudar a estas personas a que el confinamiento no afecte tanto su bolsillo, sin embargo esto también va a depender de cuanto se siga alargando el confinamiento y es aquí donde retomamos el punto de las regiones más vulnerables, es momento de que el gobierno voltee a ver a los sectores más desprotegidos del país; donde en su mayoría se mantienen del comercio informal, siembra y demás labores de campo que se seguirán viendo afectadas. El gobierno y nosotros mismos debemos tomar acciones tendientes a la estimulación económica, a la eliminación de la brecha salarial (donde las mujeres, las jóvenes e indígenas son los sectores más afectados), buscar la creación de nuevos empleos de forma gradual y que se les proporcionen servicios de salud pública, dotándolos de medios para garantizar que no entren en el número de población que se encuentra en pobreza.

Publicado en ¿Qué es Anagénesis Jurídico?

Covid 19 y la demanda de protección a la salud del personal de la salud

Por Miguel Ángel Tamayo Rodríguez

La pandemia causada por el virus SARS-CoV 2 ha provocado la muerte de 252,301 personas en el mundo, mientras que el número de personas con el virus asciende a 3.6 millones. En México las cifras ascienden a más de 42 mil  contagios y más de 4 mil muertes confirmadas.[1] Asimismo, el número de personas infectadas que han requerido hospitalización en México alcanza el 40.14 % y 59.86 % han recibido atención ambulatoria[2].

La atención hospitalaria representa un gran riesgo de infección para el personal de la salud debido a que el virus es altamente contagioso. Las Secretarías de Salud, y del Trabajo y Previsión Social elaboraron una clasificación de riesgos por exposición en los centros de trabajo, donde destaca que los médicos, enfermeras, dentistas, y laboratoristas expuestos a altas concentraciones de fuentes de transmisión del virus (personas con la enfermedad e instrumental médico contaminado) tienen un riesgo muy alto de contagio. Los médicos, enfermeras, paramédicos, técnicos médicos, médicos forenses, personal que labora en depósitos de cadáveres, choferes y personal de ambulancias, así como el personal de intendencia con alto potencial de exposición a estas fuentes, conocidas o sospechosas, tienen un riesgo alto de infección del virus SARS-CoV 2[3].

Además, parte de los trabajadores de la salud presentan condiciones personales preexistentes a la pandemia que los vuelven más vulnerables que el resto de la población ante un posible contagio del virus SARS-CoV 2, tales como tener más de 60 años de edad o padecer enfermedades crónicas no transmisibles como diabetes, hipertensión, pulmonar, hepática, metabólica, obesidad mórbida, insuficiencia renal, lupus, cáncer, enfermedades cardíacas, entre otras, asociadas a un incremento de letalidad[4].

Ante el riesgo de contagio de COVID-19 al cual está expuesto el personal de la salud, específicamente quienes laboran en hospitales civiles y militares, institutos de investigación, clínicas familiares, y demás instituciones convertidas en centros de atención de personas que padecen esta enfermedad, el Estado tiene el deber de hacer realidad su derecho a la protección de la salud previsto en el artículo 4o constitucional. Es lo mínimo que se le puede exigir en un momento donde miles de trabajadores están poniendo en riesgo su salud y su vida todos los días al intentar salvar a otros.

Durante las últimas semanas han ocurrido diversas manifestaciones por parte de trabajadores de distintas instituciones de este sector donde son atendidas personas con COVID-19. La inconformidad de los trabajadores ha sido la falta de equipos de protección personal (cubrebocas N95, mascarillas KN95, batas, guantes, googles, etc.). Sin embargo, hay quienes ante esta falta de estas herramientas, necesarias para atender a los enfermos de COVID-19, han optado por la vía jurídica para hacer efectivo su derecho a la protección de la salud. Esto ha generado una oleada de demandas de amparo ante Jueces de Distrito y quejas ante las Comisiones de Derechos Humanos quienes han otorgado suspensiones de plano y ordenado analizar los casos para establecer medidas precautorias, respectivamente, para salvaguardar este derecho de los trabajadores de la salud.

Las demandas de amparo ante jueces federales y las quejas en las comisiones de derechos humanos, han sido promovidas por el personal de la salud por dos razones principalmente. En primer lugar, un grupo de demandas de amparo y quejas ha versado sobre la vulnerabilidad por condiciones preexistentes a la pandemia y por la excepcionalidad del trabajo en casa contenido en el acuerdo publicado el día 23 de marzo de 2020 en el Diario Oficial de la Federación. En éste se dispuso que los servidores públicos mayores de 60 años de edad, o que padecieran enfermedades crónicas no transmisibles como pulmonar, diabetes, hipertensión, hepática, metabólica, obesidad mórbida, insuficiencia renal, lupus, cáncer, cardíaca, entre otras, podrían trabajar desde casa, con excepción del personal de las instituciones o unidades administrativas que presten servicios públicos de salud. El otro tipo de demanda de amparo o queja versa sobre la falta de equipo de protección personal de los servidores públicos que están afrontando la pandemia.

En ambos casos los jueces han otorgado la suspensión de plano prevista en el artículo 126 de la Ley de Amparo, por tratarse de actos de importante peligro de privación de la vida de los trabajadores de la salud. El efecto inmediato de la suspensión de plano es que los servidores públicos no acuden a laborar; los primeros por ser más vulnerables al COVID-19  a causa de algún padecimiento como los ya mencionados, y los segundos por estar en riesgo de contagio por la falta de equipo de protección personal durante la prestación de sus servicios en el contexto de la pandemia.

Mientras que en el caso de los trabajadores de la salud del primer grupo de demandas de amparo o quejas, parece razonable y apegado a la apariencia del buen derecho, entendida ésta como un mandato de optimización de los fines constitucionales relativos a la protección de la Salud, por presentar un grado de vulnerabilidad mayor al resto de la población; en el caso de los trabajadores de la salud que aducen la falta de equipo de protección personal pareciera no existir dicha correspondencia. Si a todos los trabajadores que acuden en busca de amparo aduciendo que no tienen los elementos de protección personal para ejercer su labor se les concede la suspensión de plano por estimarse que es la única manera de proteger el derecho a la protección de la salud, se ocasionaría que los hospitales se queden sin personal y que, ante el crecimiento exponencial de casos de COVID-19 se afecte el derecho a la protección de la salud de pacientes, y con ello se afecte también el interés social. Más razonable parece una posible suspensión provisional, en tanto la autoridad responsable informa acerca del acto reclamado, con la finalidad de proteger la salud tanto de los pacientes como del personal de las instituciones de salud.

La reflexión sobre estas demandas implica por un lado, la consideración de si el personal de la salud que presenta condiciones preexistentes que generan mayor vulnerabilidad pueden ser obligados o no a presentarse a laborar en centros de atención de pacientes con COVID-19, entendiendo que dichos servidores públicos tienen la preparación para proteger su propia salud al ejercer su profesión, y por otro lado que aquellos trabajadores que reclaman la entrega de protección personal sean dotados de los elementos mínimos indispensables para afrontar la pandemia con la mayor seguridad posible sin ocasionar que los hospitales carezcan de personal durante los juicios de amparo. También, es necesario que los jueces federales que tienen en su escritorio estas demandas de amparo valoren el interés individual de los quejosos y el interés social en el contexto extraordinario de la pandemia permitiendo optimizar ambos intereses.


[1] Según el conteo de la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos al día 05 de mayo de 2020, véase: https://coronavirus.jhu.edu/map.html

[2] Información de la Secretaría de Salud al día 5 de mayo de 2020, véase:  https://coronavirus.gob.mx/datos/

[3] Guía de acción para los centros de trabajo ante el COVID-19 actualizada al 24 de abril de 2020, consultada el 5 de mayo de 2020 en

https://www.gob.mx/stps/documentos/guia-de-accion-para-los-centros-de-trabajo-ante-el-covid-19

[4] Véase el trabajo realizado en la Universidad Nacional Autónoma de México que muestra que el 30% de las defunciones por COVID 19 en México padecían obesidad, 40% diabetes, 8% diabetes, hipertensión y obesidad, 6% enfermedad cardiovascular, 9% tabaquismo, etc. Información consultada el 5 de mayo de 2020 en https://www.arcgis.com/apps/opsdashboard/index.html#/73880e59efc14359abfb281d6aafb9f5

Publicado en Complejidad Social (Derecho, Economía y Política), Feminismos y equidad de género

ABLACIÓN -LA PESADILLA DE LAS MENORES MUSULMANAS-

ACCIONES, ESTRATEGIAS, LEY.

Por Ariadna Lizbeth Cruz Martínez

El término más conocido dentro del contexto de este artículo es el de Circuncisión femenina, dentro del argot cultural es denominado excisión, ya que determinarlo como mutilación genital es rechazado por muchas etnias y/o culturas.

Dentro del contexto Internacional esta situación es una transgresión a los derechos de la mujer, ya que dicho procedimiento consiste en la eliminación total o parcial de los genitales femeninos, u otro tipo de lesiones en éstos órganos por razones culturales o prácticas no terapéuticas[1].

Sería egoísta no hablar de este tema sólo por no ser parte de esta cultura o por estar lejos de las regiones donde se practica; es terrible justificar la praxis sólo por razones de fe, de cultura o de normas sociales, no es un desprecio a sus costumbres, es poner sobre la mesa un tema que como práctica lastima y daña a niñas y mujeres.

Es una lucha para eliminar las condiciones de sometimiento que hacen a las mujeres ser seres discriminados, humanos sin derechos que a la vez continúan en silencio. Mujeres egipcias entre los 15 y los 49 años conforman el 70 % de la población que ha sido sometida a este procedimiento antes de cumplir los 12 años, siendo el rango de edad en niñas y adolescentes de 4 a 14 años o incluso en recién nacidas de un año. Una estadística hipotética, según las Naciones Unidas en 2014, estimó que 86 millones de mujeres de los 27 países Africanos, así como en partes de Asia y Oriente Medio donde está sumamente arraigada dicha práctica, podrían morir en el año 2030.

Es común que quien obliga a llevar a cabo esta praxis en dichas culturas, sea otra mujer, comúnmente es la madre quien somete a su hija o hijas a la mutilación genital en algunas de las regiones en donde se lleva a cabo. Es necesario centrarnos en el argumento de que dicha práctica constituye violencia en contra de las mujeres y niñas, ya que se realiza con el fin de que cuando sean esposas no sean infieles, o incluso para que su virginidad llegue intacta hasta el matrimonio y así contar con la aprobación de Dios.

Siendo sinceros las menores no suelen tener la posibilidad de escoger si son o no sometidas a prácticas tradicionales peligrosas y que se contraponen a su derecho de integridad y decisión sobre su propio cuerpo, tendiendo a legitimar este tipo de acciones. Es el simple y complejo hecho de generar conciencia y poder difundir información sobre los daños que hay en la Mutilación Genital Femenina (MGF).

Gracias al Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF por sus siglas en inglés), en acciones conjuntas con países como Egipto, Senegal, Somalia o Sudán, se han promulgado leyes que penalizan prestar apoyo para realizar éstas prácticas, así mismo se ha creado un plan de acción y una estrategia nacional que consiste en la capacitación a trabajadores de la salud, maestros, profesionales de comunicación, representantes de ONG que brindan apoyo a mujeres y dirigentes religiosos, para erradicar el acto de mutilar; también incluye la capacidad de los médicos, e incluso practicantes locales o ejecutores que lo heredan tradicionalmente, para tratar posibles complicaciones durante el parto y la facultad de rechazar esta práctica.

En el año 2016 se crea la Primera ley contra La Ablación, en Gambia, aprobada en diciembre de ese mismo año, en dicha norma se penaliza a los médicos que la realicen y a los padres que facilitan la práctica (Quintáns, 2020). En esta legislación se contempla:

  • Prisión de 7 años.
  • Prisión de 15 años si resulta en discapacidad o muerte.
  • Multa de 50,000.00 dólares.
  • Cárcel permanente en casos de fallecimiento de la menor.

Año 2020: partiendo de que el 22 de abril se estableció la Legislación Penal en Sudán donde se prohíbe; se da otro gran paso histórico. (Velarde, 2020) Quien lleve a cabo este tipo de práctica social, ya sea en un establecimiento médico o en otro lugar, ahora pueden enfrentar: («In a Victory for Women in Sudan, Female Genital Mutilation Is Outlawed», 2020) 3 años de prisión y una multa.

Se piensa que esta praxis tiene un respaldo:

  • Psicosexual.

Ejemplo: En República de Indonesia se dice que:

Las musulmanas a las que no se les realiza, no serán aceptadas por Dios.

Las niñas a las que NO se les han practicado; pueden sufrir problemas mentales y discapacidades.

  • Sociológico: Identificación con la herencia cultural, la iniciación de las niñas a la edad adulta, la integración social y la preservación de la cohesión (unión o relación) social.
  • Higiénico o estético: se considera que los genitales externos de la mujer son poco limpios y antiestéticos, y por tanto se eliminan para promover la higiene y proporcionar un atractivo estético.
  • Religioso: Bajo la creencia equivocada de que la religión lo exige, siendo que no en todos los casos es así.

Para concluir quiero hacer referencia al Informe del Secretario General de las Naciones Unidas titulado Guía general para la aplicación de la Declaración del Milenio manifiesta que:

“Cuando los derechos humanos fundamentales no están protegidos, los Estados y sus ciudadanos tienen más posibilidades de sufrir situaciones de conflicto, de pobreza y de injusticia. También indica que siguen siendo formas comunes de malos tratos.

(…)

Y todas las demás prácticas que estén basadas en la idea de inferioridad o superioridad o bien de los géneros o en funciones estereotipadas de los hombres y las mujeres.

HOJA DE DATOS: MUTILACIÓN/EXCISIÓN GENITAL FEMENINA, (2020) p. 2


REFERENCIAS

HOJA DE DATOS: MUTILACIÓN/EXCISIÓN GENITAL FEMENINA. (2020). Recuperado: 3 mayo 2020, de https://www.unicef.org/spanish/infobycountry/files/genitalfemenina.pdf

In a Victory for Women in Sudan, Female Genital Mutilation Is Outlawed. (2020). Recuperado: 3 mayo 2020, de https://www.nytimes.com/2020/04/30/world/africa/sudan-outlaws-female-genital-mutilation-.html

Quintáns, J. (2020). Gambia aprueba su primera ley contra la ablación. Recuperado: 3 Mayo 2020, de https://elpais.com/elpais/2016/02/05/planeta_futuro/1454693799_953731.html

Velarde, D. (2020). Sudán prohíbe la mutilación genital femenina y da un paso histórico hacia los derechos de la mujer » Intriper. Recuperado: 3 Mayo 2020, de https://intriper.com/sudan-prohibe-la-mutilacion-genital-femenina-y-da-un-paso-historico-hacia-los-derechos-de-la-mujer/?fbclid=IwAR1ILDtZ-d8d2-0lWvmYXAYKUEQmdC2hY7DHwUfG2fmem54kMGNO0lybnF0


[1] La mutilación / escisión genital de la mujer, ONU (mayo 2006) véase más en: https://www.unicef.org/spanish/protection/files/FGM_sp.pdf

Publicado en Los problemas sociales de las ciencias exactas

De una ciencia dura a una ciencia humana

Por Ana Sofía Reyes Chávez

Recordemos la famosa educación de J. S. Mill, el filósofo, uno de los más notables. Conocía los idiomas más leídos de su época, los autores más destacados en la filosofía y en la ciencia, pero no se le había educado en el sentimiento. Creía que su vida no tenía sentido.                                                                                                                                                Graciela Hierro Pérezcastro, 2004, p. 126

Es importante resaltar que esta sección y este artículo parten de la idea de que la ciencia no se hace sola, la hacen personas. Tampoco se toma en cuenta aquella ciencia que se realiza desde computadoras y programas generados automáticamente, sino de aquella hecha por seres humanos que a veces son orillados a serlo en menor medida, por entregar su vida a la ciencia. Se rechaza la admiración tóxica que la cultura y la sociedad nos enseñó a tener hacia seres humanos que se asemejan más a una máquina, o bien que producen más, que funcionan mejor; ya que esta admiración es deshumanizante. 

Desde su origen, las ciencias exactas han servido para establecer las teorías de las ciencias sociales. Esto se puede ver de forma muy clara con el inicio de la sociología como una física social, también se observa si se analizan los conceptos de las ciencias sociales; es común ver que para cada concepto existe su análogo matemático.

En el entendido de que las ciencias sociales usan muy a menudo soluciones tecnológicas o modelos matemáticos para resolver problemas sociales, es prudente preguntarse, ¿es esta una relación recíproca?, ¿de qué manera las ciencias exactas podrían resolver sus problemas con ayuda de las sociales? ¿Por qué sería importante hacerlo?

Algunos de los problemas más evidentes que tienen las ciencias exactas en nuestro país hoy en día son:

  • Las condiciones de trabajo de quienes hacen investigación científica y/o se dedican a la docencia en estas disciplinas.
  • La falta de perspectiva jurídica en la investigación.
  • La desigualdad de género.
  • La falta de recursos monetarios.
  • La forma en que se lleva a cabo la explotación del medio ambiente.
  • Las expectativas de la comunidad estudiantil que hace ciencia.
  • La salud mental de quienes realizan avances científicos.

En la primera parte  de estos artículos para esta sección, se profundizará acerca del primer punto: Las condiciones de trabajo de quienes hacen investigación científica y/o se dedican a la docencia en estas disciplinas.

Quienes se desarrollan en la academia de las ciencias en México están bajo un estrés impresionante, aun aquellas personas que solamente hacen labores docentes; pero el verdadero problema es cuando hacen las dos actividades. Cuando las labores docentes no concluyen al salir del aula, el docente  tiene que darse el tiempo de revisar tareas, resolver dudas, preparar clases, hacer exámenes, analizar cada procedimiento de todo el alumnado, asistir a reuniones académico-administrativas, a fiestas de la institución, llenar papelería. Todo esto se sobrepone a su investigación científica, y entre esta y la vida cotidiana, a veces se va la existencia.

Según la Encuesta sobre la Percepción Pública de la Ciencia y la Tecnología del INEGI publicada en 2017, el 82.4% de la población estudiantil del país tiene interés en temas de desarrollo científico y tecnológico. Esto indica que el problema se tiene que solucionar pronto de forma efectiva, porque los estudiantes no van a renunciar a la vida en la ciencia, aún si tienen que sacrificar su estabilidad emocional y social.

Entre la comunidad científica estudiantil estamos quienes haremos la ciencia mexicana en el futuro, existe una tendencia fuerte a desarrollar admiración hacia las personas que más se esfuerzan y que menos se desarrollan en el ámbito social. Pareciera que existe un condicionamiento a vivir de forma cerrada a lo externo, rechazando incluso la comunicación familiar y social, extendiéndose desde el alumnado hasta los investigadores que pertenecen al Sistema Nacional de Investigadores – Conacyt.

Este estrés puede ser combatido con una conciencia social de integración en las áreas de trabajos. A menudo quienes hacen ciencia y docencia en México trabajan en cubículos pequeños, laboratorios con medidas de seguridad, pero no medidas de tranquilidad emocional, el horario no es fijo y se trabaja muchas veces hasta que se termine o hasta que el cuerpo aguante restándole importancia en gran medida a la parte de su vida social y de su desarrollo humano.

Es necesario considerar que el problema se tiene que visibilizar y aceptar como tal, para luego proponer soluciones que por supuesto tienen que venir de una ciencia social que las avale. Continuaremos la siguiente semana con el punto dos.

Publicado en Complejidad Social (Derecho, Economía y Política), Jacqueline Miranda De los Santos

La dinámica del miedo en la sociedad

Por Jacqueline Miranda de los Santos

No se necesita un motivo para tener miedo […] Yo me

asusté, pero está bien tener miedo sabiendo por qué

Émile Ajar

Cuando un ser humano se enfrenta a sus más grandes temores, parece que escapa la racionalidad de sus manos activando partes del cerebro que le permiten estar relativamente a salvo. Uno de los miedos más grandes proviene de las condiciones dadas por la naturaleza ya que algunas son completamente impredecibles y los efectos que generan pueden ponernos en una situación de vulnerabilidad, algunos ejemplos son: Un terremoto o la presencia de un nuevo virus.

La vida líquida de acuerdo con Bauman, pasa y se desliza lentamente de un estado a otro y de un episodio a otro teniendo la sensación de que entre un día y otro, o un episodio y otro hay cierta claridad, causando la impresión de tener estabilidad; lo cierto es, que el futuro no es más que una ficción que nos dota de esperanza para neutralizar ciertos miedos, pero que nunca nada en el futuro será tan aparentemente real como lo que vivimos en el momento que sentimos o creemos que sucede.

En este punto es pertinente hablar sobre el Síndrome Titanic, el cual consiste en el horror de sentir que uno cae por las rendijas de la corteza, o que la humanidad se precipita desprovista de las condiciones que le dan estabilidad a la nada misma. El problema dentro de la temática del Titanic fue el caos que se ocasionó al saber que no había los suficientes elementos para que todos se pudieran salvar, había ausencia de un plan de evacuación así como salvavidas insuficientes, ese elemento, ese algo que detona ciertas conductas humanas que nos llevan a sentir miedo, siempre subyace de lo oculto o de lo que sencillamente el humano se niega ver.  El temor que aquí emana proviene del miedo al colapso o a una catástrofe que nos golpeé sin importar nuestra condición actual, pero sobre todo que esta situación nos tome desprevenidos y sin defensas.

El temor de ser la víctima o el blanco seleccionado, el temor a quedarse atrás, el miedo incluso a la exclusión no son parte únicamente del imaginario sino de una realidad que hoy vivimos no sólo a través de noticieros sino que posiblemente se vuelva una experiencia. Aldous Huxley en su libro Un mundo feliz, se imaginó que en algún momento los niños eran vacunados contra el miedo pero no cualquier miedo sino el miedo a la muerte; la muerte lleva dentro de sí una serie de calificativos como irreparable, irremediable o irrevocable, e incluso hemos oído a muchos decir, todo tiene solución menos la muerte.

Es por ello, tal vez, que en estos días hemos visto una serie de comportamientos que se califican como irracionales, ante la posibilidad de morir por COVID-19, personas han tomado lysol o cloro; se hacen compras generando desabasto; se rocía cloro o se les pide a los trabajadores del sistema de salud que se vayan a vivir a otra parte, les gritan que se alejen porque llevan en su ropa el virus.

El coronavirus, no sólo se presentó dejando abiertas puertas que nos permiten ver las debilidades de nuestros gobiernos sino también, nos permiten ver que ante la sensación de ser vulnerables nos rige el miedo dotando a la idea de la muerte elevada autoridad, olvidando que medidas esenciales, nos pueden regresar a estar fuera de esa vulnerabilidad.

Dice Bauman:

La humanidad dispone hoy en día de todas las armas necesarias para cometer un suicidio colectivo: es decir, para aniquilarse a sí misma llevándose consigo el resto de la vida sobre el planeta.

Bauman Z., (2010) Miedo Líquido,la sociedad contemporánea y sus temores, México, Ed. Paidos.

Si el miedo rige a todos los humanos del planeta no tardaremos en extinguirnos, si nos da temor un virus, la posibilidad de salvarnos depende de las instrucciones que dan los expertos no del dañar a los trabajadores del sistema de salud, para que ellos no nos contagien; si nos da miedo la escasez el desabasto no nos salva en unas semanas no necesitar para comer. La prevención es una herramienta eficaz que nos puede ayudar a evitar ciertas situaciones que nos ponen en peligro, pero ninguna política, ninguna medida puede evitar una catástrofe si seguimos comportándonos de manera egoísta para salvarnos a nosotros mismos.