La frontera entre la violencia y paz

Por Jacqueline Miranda de los Santos

El pasado 19 de abril, en Minatitlán[1] ocurrió un ataque que se decía era un ajuste de cuentas, sin embargo, en dicho ataque se asesinó a un menor de edad de apenas un año; el total de las víctimas fue de 13 fallecidos.

En el ataque que presuntamente se realizó por un grupo de narcotraficantes, se buscaba venganza de un hombre apodado La Becky quien era dueños de bares donde se vendía drogas. La comunidad de Minatitlán afirma que no era un ajuste de cuentas, para ellos se trata del mecanismo de imponer temor y fuerza a través de actos de violencia, su forma de reafirmar es de esa manera, y las autoridades locales siguen sin responder. La respuesta a nivel federal no es muy diferente, sólo se sigue diciendo que la violencia que hoy vivimos es la detonada por la Guerra contra el Narcotráfico, por las malas o nulas decisiones de Enrique Peña Nieto pero también lo será a causa de no querer ver la realidad que México padece por la violencia.

Hace unos días el periódico El Universal publicó un artículo llamado Pacificar a México vs construir[2] paz nos dice claramente que estudiar la violencia no es estudiar la paz ya que la ausencia de violencia no es necesariamente positivo, en otros términos se trata de construir aparatos sociales e institucionales que ayuden a construir sociedades pacíficas pero sobre todo que ayuden a mantenerlas de esa manera.

Como plasmé en el párrafo anterior entender la violencia no es garantía de paz,  pretendo en este artículo estudiar y analizar brevemente los diferentes tipos de violencia en México y cómo podrían construirse esquemas de paz, lo que es necesario establecer de primera instancia es el hecho de que la construcción de estos modelos debe hacerse de abajo hacia arriba (bottom up) porque esto justamente ayuda a que los sistemas que se generen no sean excluyentes, es decir, que ciertas clases privilegiadas no sean las únicas en gozar de paz. Este elemento es una de las principales fallas institucionales en México al construir paz, aunque en realidad los periodos presidenciales de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto estuvieron lejos de intentar construirla sino más bien siempre fueron modelos de ataque frontal contra la violencia proveniente de la subcultura del narcotráfico, sin comprender como funcionaba desde lo más básico.

Violencia por el Narcotráfico

Propiamente la Guerra contra el Narcotráfico ha sido el detonante de una ola de violencia en diferentes estados, algunos de estos  se encuentran en disputa por diversos cárteles lo que genera enfrentamientos entre ellos, sumando los enfrentamientos de los delincuentes con los militares o policías; por parte de los militares han existido demasiadas arbitrariedades en materia de Derechos Humanos, violaciones graves en el debido proceso, y en los peores casos desapariciones forzadas y homicidios, como el caso Tlatlaya.

También es la incomodidad social ante la presencia de traficantes de drogas lo que genera violencia, es el caso específico de las autodefensas, quienes ante la ausencia de las autoridades para solucionar los problemas buscaron armarse para defender sus propiedades y vidas.

La temática detrás de esta historia es mucho más complicada que las líneas que aquí se redactan, sin embargo, con el resumido panorama es necesario para construir la paz, lo siguiente: evitar la militarización de la seguridad pública y en segundo lugar dar reconocimiento a las personas invisibilizadas en este tema, es decir, siempre que hablamos de Narcotraficantes imaginamos a personas como Félix Gallardo, Pablo Escobar y demás figuras con armas de oro y miles de millones en maletas, lo cierto es que detrás de ellos están los agricultores, muchos de ellos olvidados y condenados a carencias pero sobre todo a la exclusión social. La construcción de paz se encuentra en reconocer que son parte de nosotros y que generaron una subcultura que les permitiera subsistir a la par nuestra. La construcción de la paz forzosamente debe realizarse desde abajo además será necesario cambiar modelos económicos y jurídicos que permitan la inclusión.

La violencia y la economía

La economía es un sistema complejo, no sólo porque incide en la violencia sino también porque la violencia le afecta, en contexto el impacto en los últimos años ha sido 10 veces mayor que el gasto público destinado al sector salud, un efecto positivo en la construcción de la paz puede incidir de manera importante en la economía. El problema está en que el sistema económico actual produce y reproduce esquemas de desigualdad y exclusión, esto no quiere decir que para que el sistema sea más funcional, tengan que vivir todos en austeridad franciscana, quizá se elimine la brecha de desigualdad pero no la del número de personas en condiciones de pobreza o pobreza extrema.

articulo jInstitute for Economics and Peace, Índice de Paz México 2019

Muchos de los delitos con violencia, como lo son el robo, asalto con violencia, secuestros, entre otros son el resultado de la falta, en primer plano de educación y en segundo de la falta de oportunidades laborales; la economía de esas personas es el principal motor de motivación para actuar fuera del margen del pacto social, son parte también de la sociedad excluida pero tiene particularidades más complicadas, la paz se construye primero con políticas económicas que no sigan afectando a ese sector de la sociedad, generando empleos y oportunidades reales, no con apoyos o becas sino trabajos reales que les permita tener estabilidad, segundo acciones encaminadas a la prevención del delito a través de esquemas de cultura y educación, el tercer punto deberá contener la mayor participación ciudadana y de acuerdo a los perfiles geográficos implementar esquemas de vigilancia predictiva.

Violencia de Género

Este es un rubro demasiado amplio que en este espacio limitaré únicamente al feminicidio. Si bien el incremento de asesinatos de mujeres sucede a causa de la Guerra contra el Narco, la mayoría de los casos siguen ocurriendo a manos de familiares cercanos o personas cercanas a las víctimas, también existen casos en los que las víctimas son cazadas por completos desconocidos. En lo que va de 2019 se han reportado 227[3] decesos, siendo Veracruz uno de los estados más peligrosos para las mujeres, los móviles del feminicida pueden ser muchos, sin embargo, la mayoría de los casos se envuelven en rasgos primarios de una cultura machista y violenta, es cierto que pueden haber detonantes psicológicos, pero en la mayoría de los casos hay tintes culturales de odio hacia las mujeres.

La construcción de la paz desde este problema para mi representa el mayor reto, porque tal parece que se trata de guerra de identidades donde el hombre no está dispuesto a ceder posición sobre la mujer, este fenómeno se resaltó con la creación de la cuenta en Twitter  @MeTooHombresMx, misma que tras una serie de ataques de odio generalizados, encontró a la supuesta responsable del suicidio de Armando Vega Gil quien fuera mencionado en una cuenta en México del movimiento MeToo, incitando al odio hacia esa persona, y finalmente sugiriendo que ya sabían lo que tenían que hacer. La cuenta fue cerrada pero abrió una pequeña ventana que permite ver el posicionamiento de muchos hombres y mujeres en contra de ceder un poco de poder a las mujeres.

Deconstruir la cultura del machismo es el mayor reto para la paz, porque implica evitar la revictimización de los hombres respecto del empoderamiento de la mujer, conlleva el comprender que el feminismo no busca la castración, pero sobre todo que renunciar a ciertos privilegios no los coloca en posición jerárquica respecto de las mujeres. Después de comprender esto los nuevos esquemas culturales podrán dar paso a la edificación de la paz.

En este sector, y en los anteriores es necesario también buscar nuevos modelos de justicia, es decir que sean eficientes y eficaces pero ante todo que no revictimicen a los denunciantes, esta es una de las principales causas por las que muchos mexicanos no realizan denuncias. Tampoco es necesario aumentar los delitos en el código penal o las sanciones a aplicar, esto sólo genera un efecto de paz negativa, porque las acciones no son realizadas por el temor a la sanción o castigo; actualmente ni siquiera la constitución de la paz negativa es suficiente para controlar la violencia.

articulo j1

México necesita mejores prácticas para la administración pública, lo que nos lleva a permitir la participación ciudadana y un gobierno más abierto y transparente. Nuevos modelos económicos no excluyentes, la aceptación de los derechos de los demás y la comprensión discursiva de generar estrategias de abajo hacia arriba.

artículo j2

Institute for Economics and Peace, Índice de Paz México 2019

Lo cierto es que tenemos dos posibilidades de acción, u optamos por construir modelos de paz o accedemos a seguir tratando de eliminar la violencia en cualquiera de sus caras, si optamos por la segunda es posible traspasar las frontera con un verdadero infierno donde las reglas de cualquier tipo no importen, en el infierno de la violencia no hay pacto social, y la única garantía de sobrevivir es usar más violencia. Si la violencia es poder, la paz es resistencia y habrá que apostar por reconstruir desde aquí, más allá del discurso.

[1] Véase más en: https://www.animalpolitico.com/2019/04/minatitlan-veracruz-aumento-homicidios-estadisticas/

[2] Meschoulam, M., Pacificar a México vs Construir la paz, El Universal, 20-04-2019 https://www.eluniversal.com.mx/articulo/mauricio-meschoulam/nacion/pacificar-mexico-vs-construir-paz

[3] Cifras tomadas de: https://www.elsoldemexico.com.mx/mexico/justicia/feminicidios-no-paran-reportan-227-decesos-en-primer-trimestre-de-2019-3371365.html

2 respuestas a “La frontera entre la violencia y paz

  1. No veo contradicción entre lo que dices y lo que está haciendo el gobierno federal: atender las causas económicas con programas sociales para campesinos y jóvenes. La Guardia Nacional, habrá que ver porque apenas empieza a funcionar, ante la corrupción de policías federales, estatales y municipales además mal capacitados, nadie ha dado otra propuesta mejor que sea eficaz, con integrantes capacitados sobre derechos humanos y uso de la fuerza (con supervisión de la ONU) y… Mientras exista ese sistema judicial que tenemos, corrupto, que deja libre a delincuentes… Será difícil que se les castigue a delincuentes mayores y ex funcionarios coludidos y corruptos. Apenas van 6 meses de la nueva esteategia… dale tiempo.

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