Género e Ingeniería

Por Marisol Maldonado Olmos[1]

Si bien es cierto que estudiar ingeniería no es un camino fácil y que requiere de mucho esfuerzo, capacidad y constancia, esto se complica para las mujeres por el impacto de los usos y costumbres del sistema social mexicano existente en cuanto a roles de género desempeñado en nuestra sociedad. Caso contrario a este pensamiento y sin duda, no hay carreras, profesiones o trabajos que sean exclusivos para algún género, pero culturalmente existe cierto rechazo entre ambos sexos en diversas áreas del conocimiento. Y mi trayecto como estudiante de ingeniería no fue la excepción a la regla.

 Yo descubrí mi pasión por la ingeniería a través de la universalidad de los números. De pequeña no me gustaban los idiomas y no comprendía el porqué de la existencia de muchos idiomas, pues siempre argumentaba de la siguiente manera: “mira, los números son iguales en todo el mundo, nunca cambian y son para siempre”.  Invariablemente mi aseveración de pequeña es cierta; los números, las matemáticas y las ciencias exactas siguen un muro lógico donde no cabe la posibilidad de la existencia de dos respuestas a un problema matemático, solo hay una respuesta correcta. La mecatrónica vino de la mano del rigor de las matemáticas y mi interés por Harry Potter. Mi afición por las películas de Harry Potter me llevó a la animatrónica, puesto que mi sueño fue ser quien diseñara, construyera e hiciera funcionar a los seres fantásticos e imaginarios de la saga. Es así que comenzó mi pasión por la ingeniería.

La perspectiva de género en la facultad de ingeniería

 La realidad es que soy mujer, ingeniera y estadísticamente represento a una minoría, pues sólo el 23% de la población escolar de ingeniería generación 2014 de la UNAM somos mujeres[2]. Y es una cifra que nos atañe, pues los mayores avances en la sociedad se generan a través de los ingenieros con el desarrollo de la tecnología, y estamos en un mundo conformado por un 50 % de mujeres[3], por lo cual resulta necesario una visión femenina dentro del mundo de la ingeniería; el potencial estratégico, la visión y percepción sobre las cosas al ser diferente se vuelve enriquecedora nuestra disciplina. Desde un punto de vista corporativo a la mayoría de las empresas no les interesa perder talento independientemente de si éste viene de algún género en específico, pero entonces ¿por qué razón las mujeres no representan estadísticamente un valor representativo?

En la primera clase de toda la carrera mi profesor nos dijo “y las chicas, ¿por qué ingeniería? No me malinterpreten, no quiero juzgarlas, pero realmente no saben lo que les espera allá fuera, pues llevarán el café en donde quiera que trabajen”. Lo primero que experimenté ante esas afirmaciones fue enojo, impotencia y decepción, seguido de dudas.

Ser ingeniero o ingeniera significa ser una persona creativa, capaz de diseñar procesos, objetos, etc.,  que ayudan a mejorar la calidad de vida, pues la ingeniería es el conjunto de habilidades necesarias para construir cualquier cosa que se pueda cruzar por nuestra cabeza, junta lo preciso de las matemáticas con lo excéntrico del ingenio[4]. Dentro de esta definición no existe una premisa masculina. La ingeniería es para la gente, se diseñan cosas para la humanidad.

A lo largo de mi carrera me he percatado que la mayoría de las mujeres tenemos desventaja en cuanto habilidades propias de la ingeniería, desventajas que se nos presentaron a edad temprana, tales como capacidad espacial, que es una de las habilidades más importantes dentro de la ingeniería, pues tiene repercusiones en casi todos los campos científicos y técnicos. La Universidad de Colorado afirma que los niños que interactúan con juguetes enfocados en habilidades espaciales, como rotar objetos, conectar formas mentalmente, crear patrones, etc., desarrollan habilidades de comprensión espacial y múltiples destrezas importantes en campos como ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas[5]. Y adivinen para qué género ha sido diseñados y comercializados estos juguetes de construcción, pues sí, siempre se pensó que esos juguetes eran para niños. Entonces, ¿Quién despierta el interés por las matemáticas y la ciencia en las mujeres?

Mis dudas comenzaron a desarrollarse alrededor del miedo generado por premisas machistas de mis docentes como miedo a reprobar materias, a no ser lo suficientemente capaz en todos los aspectos, a no dar el ancho, entre otras. Muchas mujeres estudiantes de ingeniería probablemente han pasado por la misma situación que yo al escuchar frases como la de aquel profesor que intentaba minimizar a la mujer y es probable que la gran mayoría tuviera la misma sensación de desasosiego al sentir que no encajaban.

Durante el tercer semestre, me apoye de un psicólogo y en una de mis terapias quise comentarle mi sentir acerca de esta inseguridad y después de esa sesión reafirmé mi deseo de ser ingeniera. Estaba estudiando algo que me apasiona, que era mi sueño y sin embargo en ocasiones me sentía ajena a la ingeniería por no seguir lo que la sociedad exigía de mí. Pero ese día fue cuando decidí salirme definitivamente del molde y me volví una persona completamente diferente a lo que la sociedad esperaba de mí, fue el momento en que volví a apostar por mí, en no demeritar mis sueños por ser juzgada o marginada y enfocar toda mi energía en dar lo mejor, me comprometí a demostrarme a mí misma y a la sociedad que yo podía ser lo que yo decidiera, decidida a romper todas las barreras inconscientes y suplirlas con talento haciéndome visible.

Pronto noté que no era la única mujer que estaba pasando por esto. Mi familia paterna es de una zona rural de Veracruz, donde la educación llega a través de modelos educamedia como lo son la telesecundaria y telebachillerato, formatos creados con el objetivo de disminuir el analfabetismo desde la década de los sesenta en lugares de difícil acceso. Fue justo en ese tiempo cuando visité a mi familia y mis sobrinas, se acercaron a mí para pedirme ayuda con unos problemas matemáticos de nivel bachillerato porque temían el perder el año y con gran placer las ayudé. Me emocionó ver que me entendían y ellas se sentían capaces de resolver problemas complejos. En ese momento no había mayor remuneración y satisfacción para mí que saber que se sentían más seguras de sí mismas y mucho más capaces que antes.  Mis primas me pidieron seguir en contacto para futuras consultas y se me ocurrió decirles que juntaran sus dudas, me las hicieran llegar y cuando fuera necesario se acercaran al café Internet del pueblo para hacerles llegar una resolución a sus dudas. Y fue ahí donde empezó a germinar la idea de Pasos por ingeniería[6], un canal de vídeos en Internet en la plataforma digital Youtube.

Al sentir la satisfacción de ayudar a otras mujeres en un área en la que culturalmente no se sienten identificadas, me motivó mi deseo de querer ayudar a más personas y a convertir lo ajeno en algo práctico y fácil. Porque a través del estudio de mi carrera me di cuenta de que no necesitas ser un genio para estudiar ingeniería, solo necesitas ser persistente, tenaz y trabajador. Surgió en mí una nueva pasión y necesidad, el enseñar, educar y transmitir mi conocimiento y fue a finales del quinto semestre de mi carrera que me sentí lo suficientemente capaz y preparada para compartir con más personas mi conocimiento, ayudarlos a cumplir sus metas académicas y profesionales. Así fue como subí el primer vídeo al canal.

Al mes descubrí que no solo mis primas y familiares veían mis videos. En los analíticos observe que existían porcentajes notables de espectadores de muchos estados de México y de diferentes países de Latinoamérica y Europa.  Me percate que había mucha más gente enseñando matemáticas, ingeniería y ciencias a través de esa plataforma, conocí a algunos de ellos e investigue más, y nuevamente me di cuenta de que representó a  la minoría de mi  género, pero con la particularidad de que el porcentaje me impactó, ya que soy la única mujer haciendo esto en México.  Una de las respuestas a esta situación es el rol que se le asigna a cada género, como ya mencione, las mujeres no juegan con instrumentos que pudieran parecer herramientas, esas son cosas para niños; en nuestra cultura a una niña se le dan muñecos, trastes, se nos dice que somos demasiado emocionales, delicadas, que las mujeres desde niñas pertenecemos al hogar y a lo privado. Las niñas no nos ensuciamos y mucho menos se les imagina en sectores industriales, es difícil imaginar a una ingeniera petrolera en plataforma, es complejo imaginar que una mujer enseñe matemáticas, eso asusta y derribar todos los estereotipos es complicado, pero no imposible.

Ha poco más de dos años de la creación del canal me siento muy feliz de ver el crecimiento de este proyecto, pues al día de hoy mi canal cuenta con 2,400,000 reproducciones. Esta cifra nos deja ver que al menos he ayudado a entender, repasar y/o comprender un tema de matemáticas e ingeniería a 100,000 personas al mes por dos años, y me siento muy feliz de leer los comentarios provenientes de todas partes del mundo agradecidos por el apoyo que les brindó a través de mis vídeos.

Toda esta satisfacción es el resultado de mi empoderamiento como mujer, por sentirme capaz de dominar temas complejos, por creer en mis capacidades, por trabajar muy duro y estar dispuesta a sacrificar muchas cosas. Así pues, he logrado mantener un canal de vídeos a la par de completar con éxito mi plan curricular de ingeniería y estar próxima a recibirme como ingeniera. Logré encontrar el balance para continuar mis sueños y este trabajo no termina con estas satisfacciones, tan solo empieza aquí.

Creo fielmente que las mujeres más fuertes son a las que ves ayudándose entre sí, impulsándose. Por eso yo le pido a todos los lectores que sean valientes porque no siempre nacemos con el carácter, decisión y seguridad de decir ¡Yo puedo!, porque cargamos con una gran estructura social y vivimos en un país tradicionalista que nos obstaculiza el creer, confiar en nosotros y en pensar que podemos ser lo que queramos. Pero si son valientes, tenaces y trabajadores, verán que encajarán en cualquier lado y su vida será un éxito profesionalmente, personalmente y espiritualmente.

[1] Egresada de la carrera de ingeniería mecatrónica, en la Universidad Nacional Autónoma de México. Autora del canal de enseñanza en YouTube “Pasos por Ingeniería”

[2] Series estadísticas por entidad académica UNAM, DGPL. Disponible en: http://www.estadistica.unam.mx/reportesinstitucionales/reporte_pobxcarrera.php?cve_dep=005

[3] Banco mundial de datos, población, mujeres. Disponibles en: https://datos.bancomundial.org/indicador/SP.POP.TOTL.FE.ZS?view=chart

[4] Perfil de egreso del estudiante  de ingeniería mecatrónica: http://www.ingenieria.unam.mx/programas_academicos/licenciatura/mecatronica.php

[5]Juegos de construcción como LEGO preparan futuros ingenieros, El universal. Disponible en: http://www.eluniversal.com.mx/ciencia-y-salud/ciencia/juegos-de-construccion-como-lego-preparan-futuros-ingenieros

[6] Consulta el canal en:  https://www.youtube.com/c/pasosporingenieria

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