Las tramas de la creación

Promoción y Difusión Cultural

Por Isaac Jiménez Romero

El pasado siete de noviembre, se llevó a cabo la inauguración de la exposición temporal “Miguel Cabrera. Las Tramas de la Creación”, en el claustro del Museo Nacional del Virreinato en Tepotzotlán, Estado de México.

Miguel Cabrera fue durante el siglo XVIII, uno de los pintores más importantes con una basta y extensa obra; abarcó sobre todo el ámbito religioso, pero de igual manera, la sociedad de la época reconocía su trabajo y deseaban ser retratados por el célebre artista. Miguel Cabrera encontró en la Compañía de Jesús a su principal patrono y mecenas para la realización de proyectos artísticos, además de concretar la relación laboral más prolífica de su carrera.

La maestra Verónica Zaragoza, curadora de la exposición, explicó durante un recorrido de la muestra que:

“Las Tramas de la Creación”, pone de manifiesto el vínculo entre el maestro y la compañía religiosa, así como el mutuo interés por desarrollar un arte capaz de conmover los sentidos y las almas. El trabajo que realizó por encargo particular para el Templo de San Francisco Javier del Colegio de Tepotzotlán, deja clara la influencia del tratado jesuita sobre la perspectiva de Andrea Pozzo en la concepción del programa iconográfico y artístico de esta monumental obra.”

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Miguel Mateo Maldonado y Cabrera nació en Antequera, en el valle de Oaxaca. Fue miembro de la Congregación de la Purísima Concepción (la más importante de la compañía de Jesús en la Ciudad de México). El artista trabajó arduamente para que la pintura tuviera el pleno reconocimiento de ARTE, y no se le tomara como un oficio, e instauró un taller en el que produjo numerosas obras para diferentes órdenes religiosas, así como para personajes importantes de la época, como el Arzobispo de México, y para una vasta clientela particular.

La muestra se compone por cinco ejes rectores; el primero, La Pintura Novohispana del siglo XVIII, pone de manifiesto un panorama general sobre la producción y obra de artistas como Juan Correa, Nicolás Rodríguez Juárez, José de Páez, el célebre Cristóbal de Villalpando, y por supuesto, de Miguel Cabrera. Esta primera parte, permite contextualizar al espectador con la obra del artista oaxaqueño y da una idea de su papel durante la primera mitad del siglo XVIII.

La Provincia Mexicana de la Compañía de Jesús, segundo eje rector de la exposición deja claro el estatus que tuvo la orden en el virreinato durante esa época; además, muestra el inicio de su particular relación con el artista. También se trata el análisis que el maestro y otros pintores hicieron del ayate de la Virgen de Guadalupe en 1715 y sus posteriores copias.

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El eje principal de la muestra, Tepotzotlán, la creación total, pone de manifiesto el trabajo desarrollado en el Templo de San Francisco Javier, en dónde, casi como un plan maestro para una ciudad, Miguel Cabrera plasma su obra en pinturas, en el diseño y la decoración de retablos y también deja ver una faceta de influencia claramente europea en su trabajo de pintura mural, del que sólo existe testimonio en el Colegio de Tepotzotlán.

La Congregación de la Purísima Concepción, cuarto eje rector de la muestra, aborda el estudio hecho por la doctora Luisa Elena Alcalá, sobre la pertenencia del pintor a esta congregación religiosa, hecho que marcaría su vida personal y profesional, pues dicha pertenencia, sugeriría un gran reconocimiento y prestigio como maestro de la pintura.

El último eje, Devociones y varones ilustres, deja ver a Miguel Cabrera en la cima de su carrera, el maestro supo como nadie plasmar en su vasta y extensa obra, los ideales de devoción de la Compañía de Jesús para darle promoción y reconocimiento dentro del virreinato. Se presentan piezas de las series de la Vida de San Ignacio de Loyola e imágenes de diversos santos jesuitas.

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Por último, las cartas que dan cuenta de la estrecha relación de la orden jesuita con el artista, dejan ver también la impresionante cantidad de trabajos que realizaba el maestro en su taller para numerosos colegios y congregaciones dentro de la Nueva España.

Miguel Cabrera. Las tramas de la Creación, nos deja clara la prolífica relación entre el pintor más afamado de la época y la única orden que fue expulsada del reino de España durante el siglo XVIII, los jesuitas. Luego de la expulsión de la compañía de Jesús, el artista murió un año después, en 1768.

Miguel Cabrera. Las Tramas de la Creación, podrá verse hasta el 21 de febrero de 2016.

Museo Nacional del Virreinato. Plaza Hidalgo 99, San Mateo Tepotzotlán.

Fotografías de:

Iván Chávez González

Andrés Martínez Ortiz

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