Publicado en Promoción y Difusión Cultural

Yo, el Rey. La monarquía hispánica en el arte

Por Isaac Jiménez Romero

Desde el primero de julio y hasta el 18 de octubre de éste año, el Museo Nacional de Arte presenta Yo, el rey. La monarquía hispánica en el arte, exposición que aborda diversas formas de representación de la figura del rey de España en las artes a partir de obras, objetos y documentos.

En total, la componen casi 200 piezas de diversos maestros novohispanos y pintores españoles, como José Juárez, Miguel Cabrera, Francisco de Zurbarán, Francisco de Goya, Diego Velázquez, Cristóbal de Villalpando, Santiago Rebull, Pantoja de la Cruz, Jean Ranc, entre otros.

Éstas piezas, divididas en ejes temáticos, dan cuenta de la representación del poder y la riqueza estética que surgió y se desarrolló gracias el mecenazgo de las altas clases sociales de España y el virreinato; así, podemos entender la cronología histórica de la figura y posición de la monarquía ante y a través del arte, así como la relación entre ambas.

La exposición resulta particularmente interesante porque permite entender la evolución del poder y su representación en España a través de las artes; la gran monarquía intercontinental, el choque de dos mundos cuando el descubrimiento de América y, entonces, la creación del gran imperio español.

La monarquía española, en el sentido más estricto, comienza con Carlos I, rey de España y emperador de Alemania, sucedido por Felipe II, su hijo, quien comienza la dinastía de los Habsburgo, y que termina cuando el último descendiente de éstos no tiene hijos, y entran los Borbón a España.

Algo claramente apreciable, es cómo durante el siglo XIX hay una continuidad, muy mexicanizada, en las figuras del emperador Agustín de Iturbide, la emperatriz Ana María Huarte, y posteriormente con el emperador Maximiliano, y las representaciones de los mismos en el arte mexicano.

La muestra permite de ésta manera, entender la historia de España y a través de la misma, entender la historia de México; en palabras de Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, “si hay algo que permite a españoles y mexicanos comprenderse unos a otros, son las historias mutuas, las cuales son historias totalmente vindicadas; es muy difícil entender contextos y circunstancias si no es a través del espejo de lo que cada una de ellas significa”.

Los mitos y realidades fundacionales de la monarquía, el papel crucial del arte en la creación y fortalecimiento de la figura de los reyes, así como el casi sanguíneo vínculo eclesiástico, puede ser apreciado y entendido a través de los ejes rectores de la exposición; La herencia iconográfica del pasado antiguo; La efigie real. Recursos plásticos y retóricos; La monarquía mesiánica y el imaginario religioso; en el cuarto y último núcleo Ecos de la monarquía en el México independiente, se pueden apreciar las indelebles reminiscencias que la monarquía marcó a la posteridad del naciente país independiente.

Tras la guerra de sucesión por el trono entre los Habsburgo y los Borbón, entre 1700 y 1714, que concluyó con el triunfo de éstos últimos, se crearon las reformas borbónicas, que introdujeron el retrato político, con lo cual la severidad de los Habsburgo, dio paso al gusto galante y suntuoso borbónico.

Sobre el terreno religioso, una de las principales fundamentaciones polzaro Galdiano, componen la muestra, provienen de acervos internacionales, como Colecciones Reales del Patrimonio Nacional de Espíticas de la monarquía hispánica fue el papel “sacro” del rey como salvador de las almas de sus gobernados; es por ello que se consagraron capillas a diversos reyes, se creaban armaduras con imágenes de vírgenes y santos, y en los templos, abundaban los retablos con imágenes de reyes canonizados en los cielos.

Las piezas que componen la muestra, provienen de acervos internacionales, como Colecciones Reales del Patrimonio Nacional de España, el Museo Lázaro Galdiano, The Metropoilitan Museum of Art, The Hispanic Society, el Museo Nacional del Prado, el Museo de América; así como de colecciones nacionales, a destacar la del propio Museo Nacional de Arte, el Museo Nacional de Historia, el Museo Nacional del Virreinato, el Museo Nacional de San Carlos, el Museo Franz Mayer, y otras diversas de colecciones particulares.

Considerando la negativa connotación que la etapa virreinal inspira en la mayoría de los connacionales, la muestra permite comprender un poco más a fondo las premisas de este periodo, y poder entender la creación artística durante el mismo, como un conjunto de elementos de identidad política y cultural; sin duda, es éste entendimiento, un privilegio del que todos los mexicanos deberíamos ser capaces de gozar.

Yo, el Rey, La monarquía hispánica en el arte. Museo Nacional de Arte. Tacuba 8, Centro Histórico, Cuauhtémoc, Ciudad de México.

Publicado en Complejidad Social (Derecho, Economía y Política), Jacqueline Miranda De los Santos

Aspectos generales sobre la Seguridad Pública

Por: Jacqueline Miranda De los Santos

“México afronta una severa crisis de seguridad pública. Esto parece ser admitido por todos. Ahora, desde todas las esferas se reconoce que hay problemas graves en la seguridad pública. Escuchamos y vemos a cualquier integrante del Poder Legislativo, de la sociedad civil y del mundo académico opinar y proponer soluciones.”[1]

Comienzo este tema con la frase anterior, puesto hoy en día experimentamos una crisis general en torno a la seguridad pública. La inseguridad como un fenómeno social, ha sido conocida y padecida por todos sin distinción de condición social, económica o de sexo, es evidente el hecho de que la sociedad siente que vive en un completo estado de inseguridad. Se piensa que esta situación es algo no contundente, puesto que las encuestas fallan, los números se equivocan, sin embargo, ya no son sólo las encuestas las que establecen ese estado de inseguridad, son los acontecimientos diarios los que hablan, son las persona manifestándose o expresándose a través de diversos medios, los que nos ayudan a determinar hoy por hoy lo que estamos viviendo, lo que se demanda al Estado y lo que este mismo entenderá o tomara como prioritario. “Aunque las percepciones de inseguridad de los ciudadanos no siempre guardan una correspondencia perfecta con la incidencia delictiva, si constituyen una razón suficiente para colocar el crimen y la violencia en un lugar prioritario en la agenda de las preocupaciones de gobierno mexicano en sus tres órdenes.”[2]

Concepto

“En general, la seguridad significa la cualidad de seguro; es decir, se encuentra ligado a las nociones de garantía, protección, defensa, libertad, salvedad y tranquilidad ante las amenazas. Como señalé, el término securitas deriva del adjetivo securus y  a su vez, del verbo curare, por lo que remite a la idea de cuidarse en toda la extensión de la palabra, la seguridad entonces supone un concepto mucho más amplio que la protección, la protección es la acción propiamente de auxiliar y/o socorrer, en cambio la seguridad además de auxiliar es también prever y restablecer”[3].

En palabras de Sergio García Ramírez la Seguridad Pública es “una cualidad de los espacios públicos y privados, que se caracteriza por la inexistencia de amenazas que socaven o supriman los bienes y derechos de las personas y en la que existen condiciones propicias para la convivencia pacífica y desarrollo individual y colectivo de la sociedad”[4]. Analizando las definiciones anteriores es preciso  acentuar que, la seguridad será el proceso de “estabilidad” entre diversos elementos mencionados con anterioridad, se comprende que ante las más mínima alteración de los factores se estaría en presencia de un estado de inseguridad, es claro también que al verse perturbado este aspecto, no se tendrá el objetivo deseado por el Estado, un “orden” dentro de su misma existencia, manifestado como orden público, paz pública.

El maestro González Fernández  fundamenta “La seguridad pública forma parte esencial del bienestar de una sociedad. Un Estado de derecho genera las condiciones que permiten al individuo realizar sus actividades cotidianas con la confianza de que su vida, su patrimonio y otros bienes jurídicos tutelados están exentos de todo peligro, daño o riesgo.”[5], la  segunda definición no se encuentra  alejada en cuanto a sus elementos de la primera que he hecho mención. Se busca con la seguridad pública brindar una certeza de que lo poseído tanto tangiblemente (bienes muebles e inmuebles) como lo intangible (derechos) no sean vulnerados por un tercero, es decir, que el Estado debe realizar determinadas acciones para poder brindar esa seguridad  tanto en lo individual como en lo colectivo. También menciona que: “La función de seguridad pública se encuentra vinculada a la idea de participación. En efecto, la seguridad no puede alcanzarse con estrategias y acciones aisladas de la autoridad; exige la articulación y coordinación de todos los órganos que intervienen en los tres niveles de gobierno a lo cual deben sumarse instituciones…”[6], esta es una de las ideas principales la participación ciudadana en el proceso de creación de estrategias para el combate de la inseguridad. Como establecí con anterioridad en muchas ocasiones quienes tienen la tarea de elaborar las líneas de acción, entienden el problema de una determinada manera o simplemente no es posible ver el fondo de la situación dado que no es vivida por ellos, son los mismos ciudadanos quienes entienden el problema ya que son capaces de mirar todas las caras de la figura que los aqueja. “En una encuesta reciente, se calcula que una de cada diez personas fue víctima de un delito en los últimos tres meses; dos de cada diez ciudadanos encuestados manifestaron conocer a personas que han sido víctimas de la delincuencia en el mismo periodo; también trascendió que el nivel de confianza de las autoridades es muy bajo, además solamente el 32% de las victimas presentó la denuncia ante el mismo ministerio público.”[7] Es visible que el problema es latente y quienes lo padecen puedan aportar más a la forma de elaboración de las líneas de acción.

El Instituto Nacional para el Federalismo y Desarrollo Municipal (INAFED), órgano descentralizado de la Secretaría de Gobernación, determina a la Seguridad Pública de la siguiente manera: “La Seguridad Pública es la función a cargo del Estado que tiene como fines salvaguardar la integridad y derecho de las personas, así como preservar las libertades, el orden y la paz pública. Las autoridades competentes alcanzaran los fines de seguridad pública mediante la prevención, persecución y sanción de las infracciones y delitos, así como la reinserción social del delincuente y del menor infractor.”[8] Al diseccionar esta definición encontramos los siguientes elementos destacables: es una “función a cargo del Estado”, es decir  nadie más podrá ejercer dicha potestad. La finalidad de la seguridad pública es “salvaguardar la integridad y derecho de las personas”, con esto debemos comprender que no sólo son objetos materiales sino como ha sido mencionado  se cuida los derechos de las personas, se busca “preservar libertades, el orden y la paz pública”. Por otra parte también es destacable que la seguridad pública se obtiene mediante elementos que son de suma importancia “prevención”, “persecución” y “sanción”.

De acuerdo con todas las definiciones mencionadas,  la Seguridad Pública es una potestad única del Estado la cual se encarga de garantizar la salvaguarda de los objetos materiales que posee una persona, así como de los derechos que le son inherentes, lo entendemos como una parte esencial de la sociedad y que por esta misma razón se busca el orden, la paz pública así como preservar libertades de los individuos, siempre y cuando estas libertades no dañen esferas de terceros. Comprendiendo que con todo esto se busca por medio de diversos elementos (prevención, persecución y sanción) lograr un estado de bienestar para la población.

 Naturaleza Jurídica

Para entender de manera precisa  la naturaleza jurídica de la seguridad pública, es necesario referirnos a los diversos ordenamientos  que han tenido por objeto estructurar el sistema de seguridad pública que hoy rige a nuestro país, es conciso en este sentido referirnos al artículo veintiuno párrafo noveno de nuestro máximo ordenamiento que a la letra establece:

“Artículo 21.- (…) La seguridad pública es una función a cargo de la Federación, el Distrito Federal, los Estados y los municipios, que comprende la prevención de los delitos; la investigación y persecución para hacerla efectiva, así como la sanción de las infracciones administrativas, en términos de la ley, en las respectivas competencias que esta Constitución señala. La actuación de las instituciones de seguridad pública se regirá por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respecto a los derechos humanos reconocidos en esta Constitución. (…)”[9]

La definición que nos brinda la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos en su artículo veintiuno, proporciona elementos mencionados en las definiciones, brindando nuevamente  los elementos que son pilares para obtener un estado de seguridad.

Debo hacer mención de la Ley General del Sistema Nacional de Seguridad Pública (LGSNJ), la cual en su artículo segundo nos brinda una definición sobre la seguridad pública:

“Artículo 2.- La seguridad pública es una función a cargo de la Federación, el Distrito Federal, los Estados y municipios, que tiene como fines la salvaguarda de la integridad y derechos de las personas, así como preservar libertades, el orden y la paz públicos y comprende la prevención especial y general de los delitos, la investigación para hacerla efectiva, la sanción de las infracciones administrativas, así como la investigación y persecución de los delitos y la reinserción social del individuo, en términos de esta Ley, en las respectivas competencias establecidas en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

El Estado desarrollara políticas fundamentales de prevención social del delito con carácter integral, sobre las causas que generan la comisión de delitos y conductas antisociales, así como programas y acciones para fomentar en la sociedad valores culturales y cívicos, que induzcan respeto a la legalidad y a la protección de las víctimas.”[10]

El precepto proporciona un concepto  más amplio que del artículo veintiuno de la Constitución sin embargo, encontramos elementos comunes analizados con  anterioridad.

Reuniendo tanto las definiciones conceptuales como las jurídicas determino  a la seguridad pública como una potestad del Estado que ayudará a garantizar el bienestar tanto de aspectos materiales como jurídicos de las personas que integran al Estado, y que se apoyará de: la prevención, investigación, persecución y sanción; aunque el ideal incluso para el mismo Estado sería no recurrir a todos estos aspectos sino  evitar la problemática de inseguridad tomando sólo a la prevención.

Diferencia entre Seguridad Nacional y Seguridad Pública

Una vez estudiada la parte conceptual de la seguridad pública, es necesario realizar la diferenciación de la seguridad nacional. Resultan ser en muchas ocasiones temas que las personas llegan a confundir entre sí por sus características.

Mucho se ha oído hablar sobre estos dos temas que resultan de gran importancia para las directrices de nuestro país, y se ha decidido hacer la distinción entre dichos temas. Dado que es muy común que en el camino político así como de los medios de comunicación se llegue a confundir, situación que no deseo que suceda en este trabajo.

“Por lo que toca a la frase “seguridad nacional”, ésta se refiere a la protección del Estado frente a amenazas internas y externas. La primera preocupación del Estado, relativa a la seguridad nacional, es propia supervivencia. Gobiernos fuertes, cuya estabilidad interna está asegurada, se refiere a su seguridad nacional en términos de protección frente a amenazas externas…”[11].

Aunque este precepto no se encuentra claramente definido por nuestro máximo ordenamiento, se ubica definido en la Ley de Seguridad Nacional (LSN) en su artículo tercero,  que a la letra establece:

“Artículo 3. Para efectos de esta Ley, por Seguridad Nacional se entienden las acciones destinadas de manera inmediata y directa a mantener la integridad, estabilidad y permanencia del Estado mexicano, que conlleven a:

  1. La protección de la nación mexicana frente a las amenazas de riesgos que enfrente nuestro país
  2. La preservación de la soberanía e independencia nacionales y defensa del territorio;
  • El mantenimiento del orden constitucional y el fortalecimiento de las instituciones democráticas del gobierno.

(…)”[12]

 La Seguridad Nacional también es definida de acuerdo a la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información Pública Gubernamental como:

“Artículo 3.- Para efectos de esta Ley se entenderá por:

(…)

XII. Seguridad nacional: acciones destinadas a proteger la integridad, estabilidad y permanencia del Estado mexicano, la gobernabilidad democrática, la defensa exterior y la seguridad interior de la Federación, orientadas al bienestar general de la sociedad que permitan el cumplimiento de los fines del Estado constitucional.

(…)”[13]

Se comprender con todos los fundamentos,  que seguridad nacional se refiere a la búsqueda de permanencia y estabilidad del Estado frente a posibles amenazas, que pueden venir tanto del interior como del exterior y para evitar un posible daño tendrá y se hará valer de diversas acciones, estrategias y políticas para lograr el orden constitucional, de las instituciones así como el armónico desarrollo en los ámbitos político, social y económico. Aunque la seguridad es una función que emana del Estado y  si bien ayuda a mantener determinada estabilidad, se encuentra encaminada a la protección de su población, de los derechos y objetos que estos mismos poseen. La seguridad pública no tiene como principal finalidad la de frenar amenazas que vengan del exterior, tampoco está diseñada para la protección del Estado, sino para brindar seguridad a quienes lo integran. Se entiendo con todo esto que la seguridad nacional abarca un campo más amplio que la seguridad pública, una es la herramienta de preservación del Estado, la otra será una un elemento que brinde una respuesta a una incomodidad.

Aunque bien pueden llegar a ser conceptos que por sus elementos o finalidades llegan a ser importantes, es imprescindible no confundir ambos conceptos.

Referencias

[1] José Peñaloza, Pedro, “La seguridad pública más allá de policías y ladrones”, en Pedro José Peñaloza y Mario A. Garza Salinas (coords.), Los desafíos de la seguridad pública en México, Universidad Iberoamericana, UNAM, PGR, México, 2002, p. 241.

[2] Alcocer V., Jorge, Vázquez Alfaro, José Luis, en “Seguridad Pública, voces diversas en un enfoque multidiciplinario”, Pedro José Peñaloza (Coordinador), Ed. Porrúa, México 2005, p.28.

[3] Garza Salinas, Mario A., “Políticas públicas y seguridad en el marco de la acción del estado”, IIJ-UNAM, p.12.

[4]José Peñaloza, Pedro, Op cit nota 15, p. 81.

[5] Ibídem, p.125.

[6] José Peñaloza, Pedro, “La seguridad pública más allá de policías y ladrones”, Op cit nota 15, p.126.

[7]José Peñaloza, Pedro, “Notas graves y agudas de la seguridad pública” Instituto Nacional de Ciencias Penales, México 2003, p. 127.

[8] Capítulo I: Conceptos básicos de Seguridad Pública y Policía. Documento de INFAED, consultado en: http://tesis.uson.mx/digital/tesis/docs/19920/Capitulo1.pdf (28-febrero-2014).

[9] Diario Oficial de la Federación, 30 de octubre de 2013.

[10] Ídem.

[11] Guerrero Gutiérrez, Eduardo, “Cuaderno de transparencia 18. Transparencia y Seguridad Nacional”, IFAI, México 2010, p.12.

[12] Diario Oficial de la Federación, 30 de octubre de 2013.

[13] Ídem.

Imagen tomada de http://radiotrece.com.mx/urge-solucion-para-el-probema-de-inseguridad-en-michoacan/

Publicado en Complejidad Social (Derecho, Economía y Política)

Reforma Educativa en México, una visión imparcial

Por: Calos Palomares Rivera.

La educación pública es un tema que  ha preocupado a las administraciones de Gobierno en nuestro país, recientemente[1] se anunciaron modificaciones a esta estructura en México, las cuales se  denomino «Reforma Educativa».

Desde su Nacimiento en 2012, la Reforma trajo consigo una serie de especulaciones que  analizaré en este artículo.

Decidí dividir el texto en dos, en esta primera parte abordare el tema de la evolución de la estructura del sistema educativo en México y la segunda tratare las modificaciones que contempla la reforma.

PRIMERA PARTE:

Evolución de la estructura educativa en México

Tomare como primer referente la Constitución de 1857. No porque antes no se ocuparan del tema, sino porque es en este momento de la historia de México en el que se ve a la Educación como un asunto público en el que el Gobierno debe intervenir.

  • Constitución de 1857.[2]

Después de  varias pugnas entre las corrientes ideológicas Ignacio Comonfort promulga la Constitución de 1857 en la que se  le da un carácter centralista a la Educación Publica, este es el primer antecedente de la centralización en este tema en México. Sin embargo, el debate ideológico no se limitaba a lo político, en materia educativa existían dos proyectos:

El primero se denominó: «Proyecto Liberal», este buscaba una educación obligatoria, laica y gratuita para los mexicanos; el segundo se definió como «Proyecto Conservador», el cual pretendía una educación elitista, religiosa y  dogmática.   [3]

Durante este periodo la educación es vista como un servicio público que es de relevancia tal que el Gobierno central debe intervenir y mantener la rectoría en el tema.

En la administración del presidente Juárez  solo 800,000 personas eran letradas[4] de una población de siete millones de habitantes.Cabe destacar que bajo la administración de Lerdo de Tejada la situación política y económica en el país no estaba bien por lo que los proyectos educativos se quedaron en eso, simples proyectos. Sin embargo, es en esta Constitución donde se plasma el carácter obligatorio, libre y gratuito de la Educación Pública en México siguiendo el proyecto liberal..

  • El Porfiriato, 1876.[5]

Durante este periodo todo el sistema mexicano tendía  a la total centralización, la falta de recursos fue el principal factor para que la administración del General Porfirio Díaz tomara estas medidas, la educación no fue la excepción.

En este periodo y bajo las Órdenes del entonces presidente  Porfirio Díaz, Juan Barrada, en su calidad de ministro de justicia e instrucción, elabora el sistema nacional de educación, dicho sistema solo pudo aplicarse en el Distrito Federal y los territorios federales.

Durante esta gestión se crearon cuatro Escuelas Normales Nacionales que se sumaron a otra cuatro existentes para dejar un total de ocho a las que se les doto la facultad de expedir títulos para la enseñanza. La expedición de títulos de enseñanza no fue el único avance en materia educativa en nuestro país, la emisión de certificados de estudios fue un gran logro, con ello los mexicanos tuvieron la oportunidad de acreditar su grado escolar.

La educación básica no fue la única meta para el general Díaz, bajo su administración se inaugura la Universidad Nacional de México.

El periodo de Porfirio Díaz trajo al sistema educativo un crecimiento de 3.2% de crecimiento anual en este rubro.

Siguiendo con los ideales de la Constitución de 1857, se promulga la Ley de la instrucción pública en 1891, en ella se establecen las bases para la uniformidad en la administración de la educación y  de la enseñanza en nuestro país. El logro más importante es la nacionalización de las escuelas municipales, con esta medida se centralizan las responsabilidades administrativas y de gestión en materia educativa.

No obstante, el contexto educativo no era muy alentador, en México existían seis millones de habitantes mayores de quince años que no sabían ni leer ni escribir[6], quizá en este momento la cifra no sea tan alarmante, pero debemos tener en cuenta que en 1895 la población total del país era de doce punto seis millones de habitantes[7], es decir, casi el 50% de la población mexicana vivía en el analfabetismo. Sin embargo, la transformación del sistema educativo en México pronosticaba mejoras en la educación pública en nuestro país.

  • Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos de 1917.[8]

El paso de la Revolución Mexicana trajo consigo cambios importantes en la organización de nuestro país, naturalmente, la educación fue un tema que se modificó con el nuevo orden social. El primer paso fue suprimir la Ley de Instrucción Pública de 1891 atendiendo los ideales de los nuevos artículos constitucionales.

El artículo 115, de la Constitución vigente de nuestro país, señala que los estados tendrán como base de su organización política y administrativa, el municipio libre[9]. Por otro lado, el artículo de la Carta Magna específica que las “facultades que no estén expresamente reservadas a los funcionarios de la federación se entenderán reservadas a los Estados.” [10]

Bajo este esquema, la Educación Pública se descentraliza y se da paso a un nuevo modelo en el sistema educativo mexicano, no obstante, el nuevo sistema lejos de tener consecuencias positivas trajo con él una serie de problemas. El reajuste social, producto de la Revolución Mexicana, suponía una falta de recursos importante en la Republica y con ello todos los servicios públicos del país eran deficientes, si en la federación los recursos eran insuficientes en los municipios la situación era peor; para 1919 los efectos negativos del nuevo modelo educativo eran evidentes.

El índice de analfabetismo era de 42.6%, es decir, 15,036,549 mexicanos no sabían leer ni escribir.[11]

Para contrarrestar lo anterior, el entonces Presidente Adolfo de la Huerta decidió iniciar un cambio en el modelo educativo en México.

  • Creación de la Secretaría de Educación Pública (SEP), 1921.

Bajo el mando de José María Albino Vasconcelos Calderón nace la Secretaría de Educación Pública  (SEP), atendiendo a la idea de vincular a la educación pública con  la realidad social; para lograr este objetivo la idea del entonces secretario fue crear un proyecto de corte participativo.[12]

La participación se lograría formando Consejos de educación integrados por padres de familia y personal de la escuela, este consejo sería el encargado de discutir con el gobierno central las necesidades de cada escuela y acordarían la mejor solución a los problemas. [13]

El panorama empieza a mejorar, bajo la dirección de Vasconcelos se inician campañas de alfabetización[14] en todo el territorio nacional, lo que trajo como consecuencia que el grado de alfabetización aumente.

  • Promulgación de la Ley Orgánica de la Educación de 1939.

El proyecto de secretario José Vasconcelos función y a este le siguió la promulgación de la Ley la Ley Orgánica de la Educación que contemplaba que el Gobierno Federal pudiere pactar con los gobiernos estatales la coordinación del servicio educativo. [15]

En 1942 se le concede a la SEP la facultad de formular los planes de estudio que deberían acatarse en todo el País.[16]

  • Creación de las delegaciones regionales, 1973.[17]

El modelo de José Vasconcelos funciono bien desde 1921 hasta 1973, en este último año se decide modificar el modelo de los Consejos de Educación por Delegaciones regionales, que se establecieron en las capitales de los estados.

A lo anterior le siguió la creación de la Delegación general de la SEP en cada estado y con ello un gran número de dependencias que atenderían los problemas educativos, la descentralización de la educación pública en México era evidente.

Bajo el modelo de Vasconcelos, los niveles de alfabetización a principios de los años setenta era de 25.8% de analfabetas en el país, lo que equivale a 25,938,558 habitantes.[18]

  • Descentralización de la vida nacional, 1982.

El antecedente ya existía, la descentralización de la educación pública en México era ya un hecho que solo confirmo el entonces Presidente de la Republica Miguel de la Madrid, con la llegada de este se inicia la descentralización de todos los servicios públicos en nuestro país, naturalmente, la educación fue uno de ellos. [19]

En el Plan Nacional de Desarrollo de 1983 se propone descentralización como vía para elevar la eficacia y la calidad educativa. [20]

El modelo descentralizado de Educación permaneció vigente desde 1983 hasta 2012, durante este periodo se ha dado un descontrol en la estructura educativa en nuestro país lo que trajo como consecuencia la Reforma Educativa en México de 2012, de esto hablare en la segunda parte de este artículo.

A lo largo de esta primera parte del artículo revise la evolución del sistema educativo en nuestro país, con lo que llego a estas conclusiones preliminares.

  • PRIMERA: El sistema educativo mexicano se ha dirigido por dos ideologías: la centralización que, a lo largo de la historia de México, surge tras un descontrol e inestabilidad en el país que impiden brindar este servicio público de manera óptima, esto se ejemplifica con la Constitución de 1857 de corte liberal, la administración del General Porfirio Díaz que centraliza toda la administración pública con un crecimiento del 3.2% anual de alfabetización y; la creación de la Secretaria de Educación Publica en 1921 bajo la dirección de Vasconcelos quien promovió las campañas de alfabetización a nivel nacional.

Por otro lado, la descentralización surge dentro de un marco de aparente calma y estabilidad en el país, sin embargo, este sistema ha tenido consecuencias negativas, en 1919 bajo este esquema 42.6% de la población mexicana no sabía ni leer ni escribir y años más adelante a partir de la década de los setenta la imagen del sistema educativo en México está en franco deterioro por la mala administración de los sindicatos y organizaciones descentralizadas dedicadas a brindar el servicio educativo y;

  • SEGUNDA: Un sistema centralizado permite tener un mayor control sobre la educación pública, de acuerdo con los datos arrojados por este articulo, durante la administración del General Díaz crece el número de Escuelas Normales y se les dota la facultad de emitir certificados de estudio, con ello se tenía un control de cuantos docentes egresaban de estas instituciones.

[1] De 2012 que se promulga hasta Julio de 2015, fecha de publicación de este artículo.

[2] Consultados en: Cecilia Fierro Evans, Descentralización educativa en México, http://www.oecd.org/mexico/44906363.pdf

[3] Consultado en: file:///C:/Users/carlos/Downloads/el_estado_mexicano_y_sus_proy_educ.pdf

[4] Consultado en: https://proyecto1a.wordpress.com/

[5] Consultado en: http://www.oei.es/quipu/mexico/mex02.pdf

[6] Consultado en: http://www.inegi.org.mx/eventos/2013/RDE_07/Doctos/RDE_07_Art1.pdf

[7] Ibídem.

[8] Consultado en la pagina en internet: http://www.sep.gob.mx/es/sep1/sep1_Historia_de_la_SEP#.Vbk8Ufl_Oko

[9] Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

[10] Ibídem.

[11]Consultado en:  http://www.inegi.org.mx/eventos/2013/RDE_07/Doctos/RDE_07_Art1.pdf

[12] Consultado en: http://www.sep.gob.mx/es/sep1/sep1_Historia_de_la_SEP#.Vbk8Ufl_Oko

[13] Consultado en: Cecilia Fierro Evans, Descentralización educativa en México, http://www.oecd.org/mexico/44906363.pdf

[14] Consultado en: http://museoferrocarrilesmexicanos.gob.mx/secciones/cedif/boletines/boletin_15/articles/07_cronologia_educacion.pdf

[15] Ibídem.

[16] Consultado en: http://www.sep.gob.mx/es/sep1/sep1_Historia_de_la_SEP#.Vbk8Ufl_Oko

[17] Consultado en: Cecilia Fierro Evans, Descentralización educativa en México, http://www.oecd.org/mexico/44906363.pdf

[18] Consultado en: http://www.inegi.org.mx/eventos/2013/RDE_07/Doctos/RDE_07_Art1.pdf

[19] Ibídem

[20] Consultado en: http://www.dof.gob.mx/nota_detalle.php?codigo=4805999&fecha=31/05/1983